Deudas con Diego
- Escrito por Yolanda Molina Pérez
Diego Estrella Álvarez con su familia. / Foto tomada de su perfil de Facebook.
En un día en que se sucedían en las redes sociales los mensajes de felicitación y exaltación de la figura paterna, leer el texto en que Pupi nos daba a conocer la muerte de Diego Estrella Álvarez, fue doblemente doloroso, porque mientras más lo pienso, crece la certeza de que, si tuviera que definirlo con una palabra, esa sería: familia.
Le conocí como fotorreportero del periódico Guerrillero, con una larga historia ya de luchas y experiencias atesoradas a lo largo de sus años, y no pretenden estas líneas ser una síntesis biográfica, pero el pasado afloraba en anécdotas que desgranaba en su interminable conversación en los viajes a disimiles destinos, fuere cual fuere el tema, siempre hacía mención a su compañera inseparable.
Diego Iván, Dieguito y luego Milena, también eran referencia permanente y se sentía en su voz el gozo por esa prole a la que entregó corazón y vida, como quería a los suyos de manera única, se preocupaba por los amores ajenos y hasta en el más casual saludo encontraba la forma de preguntar por la familia de los amigos.
Hace tiempo que la salud no le acompañaba, aun así, siempre sonaba animoso y a pesar de los achaques de la vejez, en las ocasiones que compartimos funciones laborables, el caballero joven procuraba estar atento de la colega, cediendo el asiento más confortable, anunciando obstáculos en el camino…
De su legado profesional en el mundo del periodismo, que hablen las fotos que quedaron para la posteridad, las imágenes con que atestiguó momentos excepcionales para la provincia y el país.
En lo personal lamento la visita que le debía y seguí posponiendo, porque cuando estaba cerca y no llevaba nada, me cuestionaba el ir a verle enfermo con las manos vacías, y sabía que no le urgía nada, pero quería obsequiarle. No insistir más en haberle llamado cuando el teléfono devolvía solo el timbre, no haber estado más cerca, por la casa, el trabajo, la cotidianidad, pensando en que la próxima semana habrá más tiempo…La muerte sabe cómo escurrirse, vencernos, y enseñarnos la fugacidad de la existencia.
Sin embargo, la mayor insatisfacción es que no haya podido disfrutar de un reconocimiento oficial a la entrega que nos hizo, sus compañeros de trabajo le nominamos el año pasado al premio por la obra de toda la vida Edmundo Alemany Poch, que concede la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) en la provincia, finalmente el jurado no falló a su favor, pero sin duda para los trabajadores de Guerrillero lo ganó, porque las instantáneas capturadas por su lente perdurarán más allá del tiempo.
Muchos no supimos su muerte y faltamos en el último adiós a un amigo del cual no estábamos listos para separarnos, descansa en paz, que ganaste con creces el derecho al reposo después de tan laboriosa existencia. Lleguen las condolencias a la familia, que también es nuestra, como lo fue Diego.
A cualquier sitio donde haya ido estará, así como en la foto, rodeado de sus amores.