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No son tiempos de amnesia

Ley Helms Burton

Nuevamente Guerrillero recurre a las enseñanzas de Juan Carlos Rodríguez Díaz, historiador de la ciudad de Pinar del Río, para conocer la parte de la historia que merece ser recordada, sobre todo en los tiempos que regresa la Ley Helms Burton al análisis obligatorio.

Juan Carlos Rodríguez Díaz, historiador de la ciudad de Pinar del Río profundiza en los impactos negativos que ha tenido la Ley Helms Burton.Juan Carlos Rodríguez Díaz, historiador de la ciudad de Pinar del Río profundiza en los impactos negativos que ha tenido la Ley Helms Burton.

Hay coincidencias en la historia que nos obligan a desconfiar de lo que realmente sucedió, ejemplo de ello es el momento justo en el que Batista dio su Golpe de Estado, hecho que recuerdan aquellos que vivieron la década del 50 en Cuba.

Por aquellos días el país ostentó una zafra record con 7,2 millones de toneladas, hubo una bonanza económica, se trazó una estrategia de inversión de capitales que beneficiaría al gobierno y que en tal sentido, serviría como espejismo para ocultar el estado de miseria y subdesarrollo existentes en la Isla, la cual se nominó política de gastos compensatorios.

Fue justo en esa época cuando Fulgencio Batista invierte en La Habana, dejando en el imaginario popular las acciones de un gobierno de bondades y de construcción, sin embargo, no era más que el apoderamiento de un momento importante de los capitales.

CUESTIONES DE CASA

Algo parecido sucedió con Pinar del Río, en aquellos años hubo un momento de inversiones urbanas, se proyectó construir la Ciudad Nueva, o sea, una red de inversiones en lo que hoy engloba el Reparto Hermanos Cruz, lugar donde iban a invertir varios casatenientes o personas que tenían inmobiliarias.

Ejemplo de ellos fue Calero, proveniente de una familia tradicional, él invertiría en el entorno de la carretera central como eje vial importante, específicamente en lo que hoy llamamos calle primera y segunda.

Según Juan Carlos Rodríguez, consta en los archivos de la provincia un gran proyecto urbano donde ellos serían los propietarios, pero es válida la interrogante de cuánto costaría la renta de una vivienda en la Ciudad Nueva o Reparto Calero, nominación que se afincó de tal forma que hoy persiste en gran parte de los pinareños.

“Pero, amén de las razones lingüísticas, en realidad hubo un proyecto construido por la Revolución, en el sitio mismo donde había que pagar por esas parcelas o los alquileres, ahí el gobierno revolucionario levantó, para dignificar a los que vivían por esta zona de Vueltabajo, un reparto con una nueva urbanización, que superó en más de un 150 por ciento lo que quizás pudieron proyectar a la altura del año 58”.

En la actualidad, el lugar exhibe más de 270 edificios multifamiliares donde la gente es dueña de sus viviendas y para acceder la propiedad el pago es módico, además existe una infraestructura desde el punto de vista urbanístico con un supermercado, una sede universitaria y un Instituto Vocacional de Ciencias Exactas “Federico Engels”(IPVCE).

Se habla de 30 mil habitantes en un Consejo Popular con decenas de consultorios, con un policlínico que presta servicio a más de 80 mil personas, son servicios que no existían, ni se habían proyectado al mirar el plano de lo que sería el Reparto Calero, con muchos intereses de capital.

El historiador apunta que el Hermanos Cruz ofrece a sus habitantes cinco tipologías de edificios, se levantan dos 12 plantas, un nueve plantas, la Secundaria Básica Carlos Ulloa, la más grande del país, en fin, todo un complejo suburbano de producción, al cual le debemos el mayor sentido de pertenencia. En tal sentido es necesario reconstruir la identidad y hablar de una vez y para siempre del Hermanos Cruz y no del Calero.

Igual sucede con el reparto Vélez, el cual sería un gran reparto, proyectado por ingenieros y arquitectos de Pinar del Río que tuvieran capital para ello, y los inversionistas cobrarían por las parcelas.

Los datos obran en el archivo, la propaganda lo llamaba un nuevo reparto residencial, pero, quiénes eran los que podrían acceder a él en una provincia que tenía más de 80 cuarterías mal construidas, muestra de ello fue el Rancho Grande, un barrio periférico, sin concepción urbanística, sin trazado, en el que la gente llegaba y plantaba con el fin de trabajar en el antiguo tejar.

El especialista señala que lo mismo sucedía en el “El Cartucho”, los entornos del arroyo Galeano, el arroyo de Cangas, lugares donde fue necesario que el Comité Todo por Pinar del Río hiciera un movimiento cívico para construir, en tanto el gobierno de Batista no dio solución al problema, ni tampoco los Gobiernos Auténticos, la solución vino de manos del gobierno revolucionario.

En estas zonas mencionadas se levanta hoy el Hotel Pinar del Río y la Universidad “Hermanos Saíz”, la cual ha graduado a más de 80 mil estudiantes de forma gratuita, con apenas un antecedente antes del 58 de la pequeña Universidad de Occidente “Rafael Morales”, que no graduó a nadie ni logró ser efectiva.

Y la suma crece, están los teatros, los cines, la red comercial, el Coppelia de la ciudad, este último propiedad de Capó, familia dueña de una gran mueblería y el edificio es hoy de uso social, en fin, fueron centros que la Revolución cubana nacionalizó, aún existen personas que fueron indemnizadas con quienes se negoció la cifra y se pagó, con ellos Cuba mantuvo una posibilidad de diálogo, de apertura, de conversaciones en torno a los demandantes y con los que realmente merecen una compensación, ilustró Rodríguez Díaz.

DEL ANTES AL AHORA, MIRADA NECESARIA

Los transeúntes de la Avenida Martí somos testigos diariamente de quiénes eran los propietarios y principales inversionistas de hace tantos años, basta recorrer por los portales y allí está grabado, así conocemos al “The Banc of Canada”, entre otros.

A estos grandes inversionistas se les atañe la responsabilidad de cuánto se robó por asfaltar las calles en este territorio, dígase en los tramos de la carretera de La Fe y en la de Viñales a La Palma, por solo citar algunos.

Cuenta el historiador que cuando el mencionado Cortina le regalaba una ambulancia al balneario San Diego de los Baños, salía un reportaje a página completa en la prensa de la época, como un gran suceso, pero no era más que un multimillonario y lo hacía como parte de la propaganda, pues era Senador de la República.

“En estas tierras no existía estadio de pelota ni sala polivalente o EIDE, figuraban muy pocos deportistas entre los que habían logrado salir del país, solo el caso de Ángel García en atletismo o Risita Quintero, sanluiseño que jugó en el equipo olímpico de baloncesto en Londres 48, sin embargo, Pinar del Río hoy tiene el Capitán San Luis, más de 50 títulos de oro entre campeones olímpicos, mundiales, panamericanos, somos una potencia deportiva, algo imposible antes del 59.

“Los pinareños no pueden olvidar que en este occidente había un gran Liceo en la calle principal de la ciudad, con un edificio de arquitectura, diseño y concepción atractiva, pero el artículado uno de los afiliados decía que solo podía recibir a blancos”.

Mientras, el parque Antonio Maceo, el cual por un acomodo del habla igualmente llamamos Colón, tenía un espacio para blancos y otro para negros, de ahí que esté dividido en do partes, estaba la Asociación Atenas para mulatos finos, blanqueados, algunos médicos, juristas, miembros de la banda municipal, militares y la Asociación Antonio Maceo de los negros de un poco más de intenso color purpura, entre otras.

Hay que recordar que toda la red de farmacias era privada, era habitual las componendas entre los médicos y los farmacéuticos para los precios de los medicamentos.

En este sentido, no todos tuvieron el desprendimiento de Tebelio Rodríguez del Aya, el fundador del comité Todo por Pinar del Río, conocido por el médico de los pobres, o el humanismo de Francisco Guasch Ferrer, dueño del edificio más emblemático de la ciudad construido con sus manos e imaginario y donado a la Revolución.

Por la misma semejanza cito a Manolo Fírvida, hombre excepcional, quien dedicó lo mejor al desarrollo social, entregó también todo lo que tenía y según él, lo único que pidió fue un puesto al sol.

A su nombre y su gestión está ligada la construcción de dos edificaciones muy importantes por su finalidad hoy: en la década del 50, el Centro Médico, actualmente clínica estomatológica y las viviendas de sus hijas en la década del 60, en parte Laboratorio de Genética, al igual que los terrenos para levantar el IPVCE.

Sobre el Autor

Heidy Pérez Barrera

Heidy Pérez Barrera

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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