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Enrique Giniebra entre el talento y la humildad

Enrique Giniebra entre  el talento y la humildad

En el Día Internacional de Los Museos, el historiador Enrique Giniebra recibió en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el reconocimiento otorgado por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC) por su labor como museólogo.

En la ocasión, dicho reconocimiento solo fue concedido a tres figuras de la intelectualidad cubana, incluido Giniebra, y contuvo la cancelación de un sello postal dedicado a las comunidades aborígenes.

Pero Enrique es un hombre modesto al que le resulta difícil hablar de sí mismo. Por eso, a pesar de la relevancia del día y locación señalados, volvió a su provincia sin galas. Solo las redes sociales revelaron su presencia allí donde fue aplaudido por su labor de muchos años.

“Dime tú, qué pena”, fue su respuesta cuando supo que se le dedicarían estas líneas y no por falta de méritos sino por exceso de sencillez.

Puede que ese rasgo le llegue de sus orígenes humildes, muy próximo al río Cuyaguateje, en los predios de un monumento nacional conocido como el Bosque de Piedras, donde creció junto a nueve hermanos. Aunque el amor por la investigación sí surgió desde esa época en la que corría por la geografía silvestre, cuando se interesaba por descubrir las cosas que tenían que ver con el pasado de la familia y el barrio.

De joven se incorporó al IV contingente del destacamento pedagógico Manuel Azcunce Domenech en la especialidad de Historia y en el Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río asumió la docencia desde el tercer año de la carrera. Quien lo conoce refiere que es un profesor que deja impronta en sus alumnos por su forma de impartir el conocimiento; además es muy colaborativo y destina tiempo a todo el que quiera aprender.

Fue en la sede educativa donde comienza a inclinarse por la investigación y lo seduce el trabajo de campo en zonas recónditas de valor histórico, así como un pirata desentierra un botín.

“Desde ese momento a la fecha no he parado de investigar y de aportar modestamente a la sociedad. Nada de lo que hago, lo hago para guardarlo sino para contribuir a la gente y a las escuelas. Si uno hace un trabajo con esfuerzo, lo más importante es que lo pueda socializar y las personas conocerlo”, manifiesta.

Dirigió desde finales de los '90 y hasta el 2007 el Museo Provincial de Historia de Pinar del Río, también ha sido presidente del Consejo Científico Provincial de Patrimonio y presidente del Consejo Científico para los Estudios Históricos y Patrimoniales del Comité Provincial del Partido, secretario de la comisión provincial de monumentos.

Hoy es vicepresidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Vueltabajo, miembro del Consejo Asesor de la Oficina para el Desarrollo Integral de la Península de Guanahacabibes que dirige el Comandante Julio Camacho Aguilera y dirige el equipo técnico metodológico en el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, entre otras responsabilidades.

El lauro del CNPC está fundamentado en el desempeño de Giniebra por contribuir al rescate y divulgación del patrimonio nacional en Pinar del Río. Durante cuatro décadas ha apoyado con su participación y asesoramiento la reapertura de los museos municipales de Mantua, Candelaria, Bahía Honda, Viñales, San Cristóbal, Los Palacios, el museo memorial Antonio Guiteras, el Museo Provincial de Historia, el Memorial de Los Malagones, la Casa Comunal Isabel Rubio, la Sala Paleontológica de Viñales, el museo Isabel Rubio y otros tantos.

Como “teórico de los museos” concentrado en las relaciones de la institución en su contexto social y cultural, ha realizado importantes donativos de objetos y documentos a distintos centros en los municipios de Sandino, Guane, San Juan y Martínez, por solo citar algunos.

Él siente que los museos son más que simples vitrinas, porque abogan por la calidad y coherencia en sus exhibiciones; identifican y promueven los valores de un contexto determinado, en la misma medida que proponen actividades para su comunidad y en las zonas de difícil acceso.

Habla sobre el impacto social de las investigaciones. “Las personas de un pueblito asilado, agradecen saber cómo fue la vida en su comunidad tiempo atrás”, dice.

Esta provincia se convirtió en uno de los bastiones de la divulgación de las investigaciones históricas territoriales por el trabajo de la Unión de Historiadores de Cuba de Pinar del Río. Organización cuya responsabilidad es la divulgación de los resultados investigativos y su disposición a merced de los distintos niveles educacionales, con más de 100 títulos de autores pinareños publicados en las editoras nacionales.

Aunque la investigación es una tarea de tiempo, cuyo rigor se extiende por dos, cinco, 10 años o más, en dependencia de las fuentes consultadas; no le ha impedido a Giniebra desarrollar múltiples indagaciones como: La historia de la mujer vueltabajera en el proceso de las luchas emancipadores, La cultura y la identidad del habitante de Guanacabibes o El sistema de fortificaciones militares españolas durante la guerra de independencia en Pinar del Río. Los más de 15 libros publicados como autor revelan su pertinacia.

Disfruta leer a Hortensia Pichardo, Fernando Portuondo, Jorge Ibarra, Manuel Moreno Fraginals... por supuesto, no descarta a los coterráneos Tranquilino Sandalio de Noda, Cirilo Villaverde y Emeterio Santovenia. Los fines de semana en casa emplea buen parte del tiempo escribiendo los programas habituales de corte histórico y patrimonial para los que colabora en los medios de comunicación... Raíz y Memoria y Pasado Presente en la televisión y Pasajes de Vueltabajo en la radio.

El mismo ser humano que es partidario de contribuir a la formación de la gente y dar segundas oportunidades; ese que no cuestiona la vida de los demás porque el tiempo es corto, también considera que la honestidad es una condición importante de los individuos.

Entre sus méritos cuenta con la medalla Raúl Gómez García, la Distinción por la Cultura Nacional y la Distinción Juan Tomás Roig del sindicato de la Ciencia. Por eso a él, que no aspira a títulos o a cargos, la vida le ha coronado su aptitud. El talento –aun solapado por la modestia– no puede ocultarse.

Sobre el Autor

Yanetsy Ariste

Yanetsy Ariste

Licenciada en Historia del Arte. Periodista del Periódico Guerrillero

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