Jugar no es una opción
- Escrito por Ana María Sabat González
Foto: Vania López Díaz
Más que diversión, el juguete resulta determinante para el desarrollo integral del niño. Guerrillero hoy trata el tema de los precios y surtidos de estos artículos en el comercio pinareño.
La naricita de Amanda se vuelve chata detrás del cristal externo de la tienda La Chiquita. No es la primera vez que la pequeña de siete años “machaca” a su mamá con la precisa de que quiere un juego de estomatología que expenden a 15.60 CUC. Una vez más, sus ojitos se quedaron mirando a través del vidrio... La frustración aflora en el rostro de la madre, quien se lamenta porque quisiera complacer a su hija, pero el dinero no le alcanza.
Esa experiencia la vivió este equipo de periodistas durante un recorrido por las principales tiendas de la ciudad de Pinar del Río que comercializan juguetes.
“Voy a tener que romper la alcancía que tengo desde hace unos meses con la que quería comprarles zapatos a ella y a su hermano que les hacen falta, para poder regalarle el dichoso juego porque de verdad que le gusta. Cada vez que pasa por aquí, se asoma y me dice lo mismo”, así nos hizo saber la madre de Amanda.
Como ella, otros padres nos expresaron que adquirir un juguete se convierte en una agonía, pues los precios de aquellos preferidos por los pequeños triplican en ocasiones el salario de un mes de trabajo.
EL ALTO PRECIO DE JUGAR
Un juego de bomberos o de guerra tiene un valor de más de 80 CUC; una muñeca vestida de novia más de 22; una bicicletica, 50; un avión, cerca de 70.
Este es el costo de algunos de los juguetes que vimos durante una visita a la tienda La Cueva, situada en la calle Máximo Gómez de la urbe pinareña y donde se concentra la venta de estos artículos de la cadena Caracol.
Un poco más económicas resultan las ofertas de La Chiquita perteneciente a la cadena Caribe (en comparación con los de La Cueva), pero igualmente caros para un trabajador con un salario medio.
El conjunto de un bebé con un diminuto teléfono y un platico cuesta cerca de 40 CUC; un súper robot casi 35; una pizarra con fruticas aproximadamente 40; una sirena alrededor de 18.
Nos preguntamos cómo es posible que algunos de estos artículos de juego puedan costar más que un equipo electrodoméstico.
Cierto es que también se venden otros más asequibles, (por debajo de los cinco CUC), mas sucede que estos no tienen permanencia en los centros comerciales, pues resultan blanco de los revendedores.
Cuando los expenden en fechas señaladas para los pequeños, como el Día de los Niños y los reyes magos, no todos los interesados pueden acceder a los juguetes más baratos, y optan por no comprar o pagar el “gravamen” que le imponen los acaparadores.
PRECIOS POR LAS NUBES
Acerca de este particular, Jorge Luis Salas Rosete, vicepresidente del Consejo de la Administración que atiende el sector económico precisó: “El precio de los productos que se ofertan en la cadena de divisa y fundamentalmente los de dicha línea no son facultades de los gobiernos locales ni de las direcciones provinciales de finanzas, sino de otros niveles de dirección y no tenemos la información general.
“Sabemos que hay facultades del sistema empresarial para poner los precios a las ofertas de los productos que ellos circulan, y otros que son de facultades de los Organismos Superiores del Sistema de la Economía (OSDE) o el Ministerio de Finanzas”.
A través de Iván Martínez Labrador, subdirector comercial de Caracol en Pinar del Río, conocimos que a la sucursal provincial solo le compete realizar la demanda, así como su distribución hacia las tiendas, una vez que llegan al territorio.
“Lo que Caracol tiene indicado con todos los productos es que al precio del proveedor se le aplique un margen comercial, el cual establece Finanzas y Precios.
“De hecho nosotros no codificamos, eso lo hace centralmente la cadena para todas las sucursales.
“Mi contrato es con una entidad importadora de Caracol, que es la que realiza convenio con el proveedor y es a ella a quien hago la demanda de forma anual”.
Con respecto al surtido en las fechas señaladas, el comercial de la “Caracol” en Vueltabajo explicó que distribuyen la mercancía una vez que esta llega a la sucursal.
“El producto no duerme en nuestros almacenes. Automáticamente con la factura pasa a las tiendas”.
Entre las cadenas que comercializan juguetes también se encuentra Caribe, la que a diferencia de Caracol, sí cuenta con sucursales en todos los municipios.
En conversación con Lorenzo Castillo Valdés, director de esta División en Pinar del Río, nos ratificó que ellos no conforman precios.
“Es la cadena nacional quien los fija, a partir del costo que pone el proveedor y de las regulaciones del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP). Entonces la cadena teniendo en cuenta esto y en busca de las utilidades y la eficiencia, se mueve entre ese mínimo y máximo que da el Ministerio”.
Añadió Castillo Valdés que en el precio de los juguetes influye que se importan de países distantes como China y Vietnam y que se confeccionan con materia prima virgen, la cual resulta costosa en el mercado internacional.
El directivo precisó que antes recibían los contenedores sin ellos participar en su conformación.
“Ahora participamos y le damos prioridad a aquellos que oscilan en el rango de centavos a tres pesos. El 30 o 40 por ciento son económicos, como por ejemplo, carritos, muñequitos, entre otros y priorizamos los didácticos”.
Para profundizar más en el tema nos remitimos hasta la Dirección Provincial de Finanzas y Precios. La directora de este organismo, Ana Álvarez Echevarría, informó que la provincia solo interviene en la formación de precios de producciones locales.
“Nosotros participamos en la formación de las fichas de las empresas de la subordinación del Consejo de la Administración Provincial. Ahora existen decretos como el 300 que faculta a entidades, OSDE y demás a formar los suyos.
“El precio de los juguetes se forma igual que cualquier otro producto liberado, a partir del de adquisición y se le aplican los componentes que llevan por resoluciones. En el país no hay producción de juguete y hoy los que se comercializan en las tiendas son importados”.
Asegura la directiva que estos artículos no figuran entre los productos priorizados por el país.
El Estado cubano descentralizó los precios y determinó los recursos de primera necesidad y eso es lo que subsidia. Los juguetes no entran en esta prioridad, precisó Álvarez Echevarría.
La directora provincial de Finanzas y Precios aclaró que su Ministerio regula los márgenes comerciales, no los precios.
“El margen es lo que le permite a la empresa resarcir sus gastos y además obtener una pequeña ganancia. Porque nadie vende para perder. Y eso el país lo tiene bastante regulado. De hecho, todos las utilidades por encima del 20 por ciento pasan al presupuesto del Estado”.
Sobre los planes que se gestan a nivel de país con respecto a una disminución o no de los precios de los juguetes, hoy Guerrillero no puede informarles porque aunque el equipo reporteril hizo las gestiones correspondientes –vía telefónica– con funcionarios del MFP, no recibimos la información que solicitamos.
Hubiésemos querido preguntar si existen posibilidades reales de que al menos el país subsidie los de perfil didáctico.
¿Alternativas?
Si en algún momento los padres tenían la opción de comprarle a sus pequeños algunos juguetes como bates de plástico, yaquis..., esa hoy ya no es una alternativa. Durante varios recorridos que hicimos por los mercados industriales de la ciudad, comprobamos que no se comercializan ofertas de este tipo para los menores.
Armando Núñez Ortega, director de Comercio de productos no alimenticios en la provincia, confirmó que aunque realizan la demanda de juguetes, desde hace unos cinco años Productos Universales no se los ha suministrado.
“Hasta el momento no nos han comunicado nada, por lo que para este año no hay plan tampoco. Actualmente en las redes de mercado industrial de la provincia no existen”.
Las autoras de este material periodístico hablaron (vía telefónica) en dos ocasiones con el director de Productos Universales en la provincia para conocer las causas de la falta de suministro en las unidades del Comercio, pero el funcionario no accedió a la entrevista.
El sector cuentapropista ha venido a suplir de alguna manera lo que el mercado nacional no es capaz de garantizar. Y aunque su acabado dista bastante de lo atractivo y su precio no se corresponde con la calidad, muchos padres los compran por ser los más “baratos” y tener permanencia en los puntos de ventas.
¿Cómo se explica entonces que las industrias nacional y local no produzcan juguetes artesanales y los privados sí? ¿Cómo se explica que los particulares vendan este tipo de artículo, cuando uno de los de los requisitos para su confección es la utilización de materia prima virgen, –la cual resulta costosa y por ende encarece el precio– según refieren entendidos en el tema?
La realidad cubana actual pide a gritos el rescate de la industria nacional, que permita la comercialización de ofertas que estén en correspondencia con los salarios medios, que representen la identidad cubana, de mejor factura en cuanto a variedad y calidad, aunque sean más sencillos que las ofertas importadas.
Cierto es que muchos niños cubanos (los que tienen posibilidades) se inclinan por los juegos y las múltiples opciones de la computación, sin embargo, nos corresponde incentivar el interés hacia los juguetes tradicionales y hacia aquellos que les permiten desarrollar habilidades cognitivas y sus relaciones sociales.
Un carrito, una muñeca, un bate, una pelota, un juego de parchís... no necesitan grandes inversiones. No es justo que para adquirir un juguete para un niño, sus padres desembolsen casi el triple de su salario.
Cuidado, los niños están hechos de sueños
El país atraviesa una situación económica difícil, eso es irrefutable, pero se hace necesario repensar la cuestión. No solo tenemos la responsabilidad de garantizarles a los niños alimentos, sino también su educación y salud, en la que el juego posee una función determinante. Expertos en el tema así lo confirman.
En Los juguetes y la seguridad química, uno de los trabajos presentados en el Foro V Intergubernamental sobre Seguridad Química, especialistas plantean que “el juego es una parte importante de su desarrollo. A través de los juegos los niños se divierten, se ejercitan y descargan energías; exploran el mundo físico que los rodea y desarrollan conocimientos y destrezas que los ayudan a desenvolverse en el entorno social. Los juguetes forman parte integrante de los juegos a toda edad y pueden contribuir al desarrollo intelectual, estimular la creatividad y fomentar la interacción social y el aprendizaje”.
También en la investigación Los juguetes como medio de desarrollo del niño de la primera infancia, especialistas cubanas de la Universidad de Matanzas alegan:
“Las fuentes anteriormente citadas señalan al juguete como: portador de una época, medio para el desarrollo del niño en dependencia de la edad cronológica y mental y desde la condición socioeconómica de la familia, objeto lúdico y desde este punto de vista recurso educativo y precursor del juego motor.
“Además, contribuye a la formación de conceptos, aptitudes, expectativas y socialización. Sin embargo, existen otras consideraciones que los contemplan como herramientas indispensables en el proceso formativo, como método para el logro del aprendizaje, para el conocimiento del mundo que les rodea”.
Por la importancia del tema urge revisar puntualmente las políticas de precios y velar por la eficacia de las importaciones. ¿No podría el Estado, al menos, priorizar los de perfil didáctico e incentivar la producción nacional de estos artículos? ¿Se corresponden los precios realmente con la calidad?
Escrito por: Ana María Sabat González y Yurina Piñeiro Jiménez
Sobre el Autor
Ana María Sabat González
Licenciada en Español y Literatura, periodista de Guerrillero. Ha sido profesora de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Se dedica al periodismo desde el año 1996 y aborda en sus trabajos diferentes temáticas sociales y políticas.