Actualizado 30 / 11 / 2019

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Techo seguro para cada pinareño no es una utopía

Techo seguro para cada pinareño no es una utopía

Foto: ACN.

El mayor deseo de una familia es tener un techo seguro, posibilidad que durante años se ha alejado por la bien conocida situación del país, que no solo se circunscribe a lo financiero, otras múltiples razones lo han impedido.

Y aunque las condiciones económicas continúan desfavorables, se ha creado una base material local; hay otra percepción diferente del problema y los recursos se han jerarquizado para hacer nuevas viviendas. Aparte del plan estatal, que siempre ha sido menguado, apareció el sistema de subsidio para los más necesitados y que se forja sobre una base de sustentación de ventas de materiales a precios diferenciados, que a su vez permite a un sector poblacional hacer sus casas con medios propios.

En cuanto a las viviendas averiadas por huracanes su reparación se alargó en el tiempo, porque en esos casos, junto a ellas conspiró también el alto número de obras sociales imprescindible como escuelas, centros sanitarios, infraestructura de comercio, base material de alimentos y una cantidad considerable de obras muy necesarias como las casas de curar tabaco, y todas pugnaban por nacer a la vez.

La naturaleza todo lo rompe de un golpe, pero el hombre no puede recuperarlo junto. Como no existe posibilidad de lograrlo todo a la vez, la forma de pensar ha cambiado: hacer lo que se puede en cada momento, aunque sea un pedacito de un gran problema.

Los huracanes de los últimos tiempos han sido catastróficos y los daños mayores, porque incluso vinieron en tandas con un perjuicio enorme.

El ambiente está dilucidado, hay un gran plan para varios años. Hay una voluntad del país y de la provincia de que en los próximos cuatro años –este incluido– se concluyan todas las dañadas por huracanes, más un programa de continuidad en 10 años.

Antes del “Irma” quedaban por reparar 10 457 viviendas, subdivididas en 9 411 derrumbes totales y 1 046 parciales. Además, debido a Michael y al tornado del 27 de enero último, se sumaron otros 64 derrumbes totales, 141 parciales, 55 techos totales y 241 parciales. Y todo eso está planificado terminarlo con un programa desde ahora hasta el 2022.

El esfuerzo es extraordinario, requiere de una maquinaria muy bien engrasada, pues cada territorio tiene que producir elementos de una casa diariamente. La base material esta creada, los municipios tienen la forma y los demás productos son del programa nacional.

Lo más difícil es la sistematización humana, que se respete la jornada laboral, que la gente sea lo suficientemente productiva, que no haya desvío de recursos y que exista el control y la exigencia para que los cumplimientos sean reales y no en papeles, siempre con la mayor calidad.

Con los subsidios incluso algunos se han atrasado hasta por más de dos años, varios de manera increíble, pero la decisión del Partido y el Gobierno es que en un tiempo mínimo se ordene cada caso y se ejecuten las obras; están identificadas y se han visitado cada una, pero también se le reclama a los propietarios poner alma y corazón en ellas.

Cómo es posible que una persona a la que le otorgaron una vivienda subsidiada no pueda atenderla por estar viajando, otros por no tener suficiente tiempo. Por supuesto, hay muchos atrasos por dolencias de los responsables que no se ocuparon a tiempo del asunto y … pasaron los meses.

Ya no es un problema de voluntad de alguien, la propia Asamblea del Poder Popular fijó fecha –y bien cerca– para solucionar todos los casos, sin excepción. También los números han disminuido, porque con la exigencia que se viene trabajando fue detectado que más de 500 familias inscriptas en el plan de casas averiadas hallaron solución y eso es bueno para los que aún faltan.

Aparte de la alimentación, la construcción de viviendas en Pinar del Río, más que un problema material es una tarea de vergüenza y el sistema de trabajo montado por las autoridades es tan ajustado que no existe margen para los indolentes.

Aunque el que no tiene vivienda este dato quizás no lo emociona, pero es bueno conocer que poco a poco la provincia se ha situado en condiciones favorables. El fondo habitacional actualizado por el Censo de Población y Viviendas del año 2012 y con la última actualización del fondo en diciembre del 2018, plantea que de las 189 612 viviendas de ellas pinareñas, el 73,2 por ciento (138 789) es buena; el 20,5 (38 873) regular; y el 6,3 por ciento (11 950) mal.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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