Ariel Alfonso nos deja tanta vida
- Escrito por Yanetsy Ariste
Ariel Alfonso.
Este mayo nos arrancó al romántico de las melodías, Ariel Alfonso, querido y respetado por sus apasionadas composiciones dentro y fuera de la Isla. Un músico que inundaba de aplausos los escenarios, a quien le fueron concedidos importantes premios como el del concurso de interpretación Adolfo Guzmán.
Aunque radicaba ya en La Habana, alguna vez en una entrevista confesó que todas las cosas importantes le tocaron hacerlas en Pinar del Río. Amaba a su tierra tanto como ella vive orgullosa de engendrarlo.
Supo cumplir con la célebre sentencia de que la mano artística nunca puede ejecutar cosa más alta de lo que el corazón puede imaginar. Decía que una composición debía de tener un texto inteligente y atractivas melodía, interpretación y orquestación. Con certeza conocía su oficio y no pocas de sus canciones conformaron el repertorio de populares intérpretes como Maggie Carlés, Mundito González, Miguel Chávez, María Elena Lazo, Farah María, Martha Estrada, y Yeny (Van Van) Valdés.
Bien creía que la buena música nunca desaparecerá y los buenos géneros tampoco. Si el artista debe medirse por la trascendentalidad de su obra; esa que lo supera aún más allá de la muerte, él es inmortal.
Cuando el propósito del arte es el despojo de la suciedad cotidiana del espíritu, en sus letras devela pasiones, afanes, añoranzas… todo tipo de sentimientos ligados a las tragedias y alegrías del romance. Por eso no son suyos sus temas, son del público.
“La música es la vida” –expresaba a menudo– quizás porque de las vivencias se nutre la armonía o porque sin ella a un apasionado de la lírica, como él, le resultaría imposible respirar. Y Ariel dejándonos su música… ¡nos ha dejado tanta vida!