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No nos entendemos

No a la Ley Helms Burton

“Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos”. 
José Martí

Una carga de odio, extraterritorialidad, espíritu colonizador y de injerencia se acrecentó contra Cuba este dos de mayo, cuando el presidente Donald Trump activó el Título III de la Ley Helms Burton, aprobada en 1996 y que irónicamente tiene como proyecto legislativo el nombre de Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana.

Tal pareciera que esta Isla, rebelde y heroica a un mismo tiempo, no goza de libertad ni de democracia, lo que nos obliga a preguntarnos: ¿Qué es el proyecto revolucionario nacido en los albores de 1959 sino expresión verdadera de independencia y de emancipación social?

Pinareños, el engendro que nos quieren imponer pretende cercarnos y acorralarnos, asfixiarnos y privarnos de continuar construyendo nuestro proyecto social.

Internacionalizar el bloqueo, imposibilitar la cooperación de terceros países con la Isla y dificultar la inversión extranjera en el país, figuran entre los propósitos de la Ley Helms Burton.

Se habla de confiscaciones y nacionalizaciones ilegales y discriminatorias, pero lo cierto es que Cuba solo actuó apegada a las normas del derecho internacional que adjudican potestad a los estados de reivindicar bienes, tanto de personas naturales como extranjeras a partir del principio de la nacionalización.

Proceso este que el país llevó a cabo entre mayo de 1959 y octubre de 1960, basado siempre en el derecho legítimo de la nación de poner en manos del pueblo las riquezas existentes. La desigualdad social que encontró el primero de enero hace 60 años está plasmada desde mucho antes en el histórico auto alegato de defensa La Historia me Absolverá.

Los principales problemas que enfrentaba el país quedaron descritos con proverbial elocuencia por Fidel Castro en su defensa por los sucesos del “Moncada”. No era de extrañar entonces que una vez en el poder la Revolución naciente diera pasos sustanciales para hacer de esta una Patria “con todos y para el bien de todos”.

Pinareños, tampoco extraña que esa esencia humanista de la Revolución estableciera los mecanismos de indemnización para compensar a quienes hasta ese momento eran dueños de propiedades en Cuba. El ejemplo es la Ley 851 del seis de julio de 1960, en la cual se establecen los mecanismos para resarcir a los afectados.

En aquel entonces, países como Francia, Suiza, Gran Bretaña, Canadá, España, entre otros, establecieron negociaciones con las autoridades cubanas para la compensación a sus nacionales por las propiedades que tenían en la Isla. Fueron cerrados múltiples acuerdos y se establecieron pasos para su ejecución según la práctica internacional.

Solo Estados Unidos no estuvo de acuerdo y declaró una guerra abierta al Gobierno cubano que a lo largo de los años ha atravesado por diferentes momentos e intensidades, pero la dignidad y el prestigio del pueblo se mantiene incólume.

El Título III de la cacareada Ley Helms Burton permite presentar demandas ante los tribunales de Estados Unidos por parte de aquellos que reclamen propiedades que fueron nacionalizadas en Cuba al inicio de la Revolución.

Las demandas ya empezaron y no tardarán en darse otras, cifras de expertos hablan de miles de ellas en su afán por retrotraer a Cuba a un pasado de miseria y expoliación, de convertir a este país en un apéndice de Estados Unidos. Quieren hacer realidad el sueño que durante más de 200 años han acariciado: hacer gravitar hacia la Unión a la “fruta madura”.

Pinareños, el gobierno norteamericano subestima una vez más la capacidad de respuesta del pueblo cubano, pone en duda la unidad de todos en torno al Partido y desmerita las conquistas alcanzadas en estas seis décadas de dura lucha. Estamos ante el deber de ser fieles a las tradiciones patrióticas que nos legaron nuestros mambises, de continuar y perfeccionar la obra social que es ejemplo para millones de hombres y mujeres en el mundo. Tenemos el deber ineludible de dar la batalla y hasta la vida si fuera preciso por no cejar en el empeño de la independencia.

Cubanos todos, hoy, más que nunca, debemos asirnos al espíritu maceísta y con la misma entereza de Baraguá ratificarle al imperialismo estadounidense que por la fuerza jamás lograrán vencernos. No nos entendemos y como nos enseñó Fidel: “Primero se hundirá la isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie”.

Sobre el Autor

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Periódico de la provincia de Pinar del Río. Órgano del Partido Comunista de Cuba en Pinar del Río.

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