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La vida no tan ordinaria de Cheo

José Pérez Pérez (Cheo), uno de los productores con mayor rendimiento de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Francisco Pérez Germán.

José Pérez Pérez (Cheo), uno de los productores con mayor rendimiento de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Francisco Pérez Germán. / Foto: Januar Valdés Barrios.

José Pérez Pérez (Cheo), de 55 años, es uno de los productores con mayor rendimiento de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Francisco Pérez Germán. Lo conocí durante un recorrido por las vegas finas de Caliente, en Sumidero (Minas de Matahambre).

Contó que trabaja desde los 15 años en el campo, lo cual le ha permitido conocer los secretos de una buena cosecha de tabaco.

“Lo primero es guiarse por los consejos de los que vienen de atrás y copiar en lo posible lo que te enseñaron. Luego debes lograr un buen semillero y esmerarte desde la preparación del terreno hasta que colectas la última hoja.

“Tener buenos resultados depende esencialmente de intuición y esfuerzo. Tienes que levantarte a las cuatro o cinco de la mañana cada día y estar pendiente de los detalles en el progreso de las posturas: cuándo se desbotona, cuándo se repasa, cuándo el tabaco lleva agua y cuándo fumigación…”, explicó.

Estas tierras se rotan con el cultivo del maíz una vez que finaliza el tiempo de la solanácea. Conversando con Yuleidys Menéndez Seijo, presidenta de la CCS, supe que el año pasado llovió en demasía y no se pudo dar al terreno las atenciones culturales que llevaba. Los cortes de maíz se llenaron de hierba y esto preocupó bastante a los campesinos.

“Pero Cheo no se amilanó”, contó Yuleidys. “Se metió con el buey a limpiar el corte. Se enterró hasta la cintura en el fango y le llamaron loco; pero al final sus logros dejaron a todos boquiabiertos”.

Cosas increíbles de este agricultor se dijeron ese día, pero lo mejor fueron las anécdotas de Angola, a donde viajó en 1982 para enrolarse en diversas acciones combativas.

“Me fui por el servicio militar. Nos hablaron al principio de 14 000 kilómetros de viaje por aire o por agua y aquello me asustó un poco porque en ese escenario está descartada la fuguita del guardia. ¡Aquello era una guerra de verdad!”, narró y prosiguió así:

“Primero hicimos las prácticas de tiro y nos enseñaron a localizar bases de la UNITA. Esa gente eran lo peor. Por la noche saqueaban las aldeas, destruían los quimbos de los lugareños y se llevaban sus vaquitas.

“Nosotros vivíamos en unos campamentos que se hicieron bajo la tierra. La granada de mortero era lo que más nos agredía. Los enemigos adivinaban más o menos donde es que estabas y te disparaban a cinco o 10 kilómetros de distancia. Eso tiene un tiro parabólico y tú lo sientes que viene chiflando por el aire, y te dices: “¿Dónde caerá?” Al principio yo no sabía si orinarme o llorar; pero a todo se adapta el ser humano.

“Peleé en Cangamba y puedo asegurarte que eso ha sido lo más difícil de mi vida. Se agotaron los parques de los dos bandos y no se sabía quién iba a ganar o quién iba a perder. Cuando amaneció los soldados de la UNITA empezaron a retirarse y esa fue nuestra salvación, porque ya no nos quedaba ni una gota de agua y créeme que caminar sin agua es lo más aterrador de este mundo.

“En esas condiciones no se hacen muchos amigos, pero los pocos que llegas a cultivar, se vuelven tus hermanos. Yo conocí a un muchacho muy noble de Piloto, Eugenio Sarmiento y a otro de Viñales, Mojena.

A veces nos mandaban a los tres armados hasta los dientes, a buscar algo de comida y en otras ocasiones nos embullábamos a bañarnos en un río. 18 años teníamos. A esa edad uno resiste cualquier calamidad. Ya hoy no sé si podría”.

El guajiro concluyó su relato y nos despidió en el umbral de su casa sencilla, a unos metros de la montaña, a unos pasos de la vega, donde trabaja cada mañana desde que tenía 15 años. Mientras nos alejábamos de vuelta a Pinar del Río, cavilé que la vida de Cheo no es tan ordinaria como pudiera parecer.

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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