Actualizado 27 / 05 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

22ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

“El campesino no puede quedarse solo”

Yuleidys Menéndez Seijo, presidenta de la CCS Francisco Pérez Germán.

Yuleidys Menéndez Seijo, presidenta de la CCS Francisco Pérez Germán.. / Foto: Januar Valdés Barrios.

Caliente es un condado rural de Sumidero, Minas de Matahambre. Allí radica la cooperativa de créditos y servicios fortalecida (CCS) Francisco Pérez Germán, dirigida por una mujer de 37 años que responde al nombre de Yuleidys.

Son 312 hectáreas de extensión, de ellas 226 cultivables, el resto es bosque y pinares. Si te posicionas en un sitio alto y miras en dirección a todos los puntos cardinales, entonces te llenarás los ojos con el verde claro de las vegas finas de tabaco. No hay tierras ociosas por allí.

“Tampoco disponemos de espacio físico para crecer; por lo que nuestro reto se resume en incrementar el rendimiento por área. Por ejemplo, en la campaña del 2018 obtuvimos un resultado de 1.47 toneladas por hectárea, mientras que para este año estamos proponiendo 1.96 según lo contratado”, explicó Yuleidys, nieta de Nicolás Seijo, otrora uno de los mejores productores tabacaleros de la zona.

Nicolás padece de demencia y ella tuvo que asumir las tareas que antes eran del viejo. Así que despierta en la madrugada, atiende a sus cerdos y recorre luego varios kilómetros hasta la cooperativa, donde le aguarda una jornada intensa.

“Ayer mismo hubo que dar una ayuda productiva a un campesino que tiene problemas familiares y estaba un poquito atrasado con el asunto del tabaco”, contó a este equipo de prensa.

¿En qué consistió esa ayuda?, indagamos.

“Organizamos un grupo de hombres para que dieran una mano en la recolección mientras las mujeres atendíamos el ensarte”, explicó al tiempo que mostraba sus uñas coloreadas todavía con visos de meluza.

¿Qué más hiciste ayer? Cuéntanos el resto de tu día.

“Alrededor de las cinco de la tarde vine para la oficina a puntualizar qué transporte iba a mandar hoy para El Cayuco, en Sandino, a buscar unos cujes y quién iba a serviciar los carros con combustible. Me cogieron las ocho de la noche en esas gestiones.

“El trabajo en el campo es así, un poco dinámico y la naturaleza a veces te traiciona también; entonces tienes que tomar alternativas para poder llevar adelante la campaña. A veces las mismas limitaciones de recursos te hacen ser más operativa en el día a día”.

¿Pudieras mencionar las principales cuestiones que han entorpecido de algún modo el éxito de la campaña tabacalera del 2019?

“La mayor dificultad estuvo en la fuerza de trabajo. Las personas se han limitado a participar de estas faenas debido a la apertura de otras fuentes de empleo más tentadoras. Sobre todo se nos dificultó contratar a las mujeres para el ensarte; pero nos hemos ido organizando en ese sentido. Aquellas que ensartan con un productor terminan y pasan a laborar con otro y así…

“La otra cuestión fue la referente a la escasez de recursos a nivel nacional. Es el caso de los químicos: insecticidas y plaguicidas. Estos entraron poco a poco y se fue solucionando el problema, pero se usaron además alternativas con productos biológicos que permitieron que la campaña saliera bastante buena.

“Tenemos previsto un plan de 170 000 cujes de tabaco y vamos por los 165 000; o sea, que existe un ligero atraso debido a las condiciones meteorológicas que se nos presentaron en el camino, pero nos hemos ido recuperando y debemos de cumplir con lo proyectado.

“Algunos productores aún se hallan sembrando tabaco o están haciendo una doble cosecha con el rebrote; un poco para cubrir las pérdidas que les ocasionaron las lluvias. Quiere decir esto que la cosecha se debe extender más de lo habitual”.

Las tierras dedicadas al tabaco se rotan con la siembra de maíz tierno y maíz seco. Este último se vende al Porcino para el consumo animal, tributando de este modo a la sustitución de importaciones. Igualmente hay terrenos destinados al cultivo de viandas y frijoles.

“Aquí se valora cada centímetro de parcela. Hasta en los linderos de las tierras hay matas de plátano sembradas”, aseguró Yuleidys.

“Siempre exhorto a los vecinos a que aprovechen los mismos patios de sus casas con unas planticas de yuca o de mamey: ‘Si lograran producir aunque fuera los alimentos para ustedes y sus familias, no tendríamos que pensar en traerles comida para acá sino en abastecer solamente la parte urbana’, les digo a menudo”.

La CCS Francisco Pérez se insertó también en el movimiento de las 100 toneladas de carne de cerdo.

“Nos suscribimos a convenios de diferentes modalidades: el de ceba familiar, el de ceba al destete, el de reproductora y el de ceba con animales propios. Previamente teníamos un plan de 137 toneladas y este año crecimos a 176. A pesar de los déficits que se nos han presentado con la comida de los animales, los productores han ido cubriendo con sus propios recursos y medios”.

¿Qué opinan ellos del impuesto que se les cobra ahora por el ejercicio de esta actividad?

“Al principio hubo su rechazo, como todo lo nuevo que empieza, pero creo que finalmente se entendió la necesidad de tributar con ese dinero al desarrollo del país. Hasta ahora, por lo menos ha habido conformidad. Existe un grupito que se ha quedado un poco más rezagado en el pago de ese impuesto, pero prevemos que antes del 30 de abril todos hayan cumplido”.

En esta zona, además de vegas finas, casas de curar tabaco y parcelas dedicadas a la siembra de cultivos varios, el visitante puede toparse con paisanos que se transportan en motorinas y son dueños de viviendas bien amuebladas. Se evidencian ciertos aires de prosperidad en estos campos; sin embargo, a pesar del estímulo económico merecidísimo que perciben los productores, aún los mercados agropecuarios de Minas de Matahambre permanecen desabastecidos. Sobre las causas de esta situación argumentó la entrevistada:

“Creo que los niveles productivos son bajos porque no le llegamos al campesino con todos los servicios de que disponemos. A veces es muy tarde cuando se les prepara el suelo. En otras ocasiones las cooperativas son morosas para sacar los fertilizantes disponibles en la Empresa de Suministros Agropecuarios. Tardan también para entregarlos al productor.

“La otra parte es la comercialización. A la hora de vender su mercancía los cooperativistas ansían un mercado seguro. Si uno de ellos llega y te dice: ‘Me hace falta que me recojas el maíz tierno mañana’; tiene que ser mañana, no puede ser pasado ni a la semana siguiente, pues se trata de alimentos que de un día para el otro pierden su valor.

“Las cooperativas son demoradas también para pagarle las producciones al guajiro. Ahí llega un intermediario y le propone un trato ventajoso, con un pago superior y más rápido y terminamos perdiéndonos esas mercancías. Debemos ser previsores de esta realidad.

“En nuestra CCS hemos logrado hacer el pago con el fondo de caja. Siempre tenemos un dinero disponible para pagar al momento y que el productor se sienta estimulado. A veces vienen a mí y me plantean su situación: ‘Necesito vender 10 quintales de aguacate porque tengo que llevar a la mujer al médico’, o ‘Tengo que comprar un par de zapatos a los muchachos’. Son necesidades que no pueden esperar un mes.

“Hemos conseguido que las personas de la comunidad que ni siquiera están asociadas a la cooperativa, pero tienen una matica de mamey en el patio o de mango o de aguacate, nos vendan las frutas.

“La causa del desabastecimiento en los mercados agropecuarios está en el sistema montado, que debería ser más eficiente. Hay que alcanzar unidad entre los procesos de producción y comercialización entre las cooperativas, la UEB de Acopio y todos los responsables de que el producto llegue en óptimas condiciones y en el menor tiempo posible al consumidor.

“Nosotros como responsables debemos ir hasta el trabajador de la tierra y desglosarle su área: ‘A ver, usted tiene tantas hectáreas sembradas, ¿qué piensa hacer con el resto?, ¿cuántas toneladas del producto piensa vender?’ Si ni siquiera dominamos esta información, si no los estimulamos cuando lo merecen, si no estamos preparados para atender sus necesidades; entonces nunca vamos a alcanzar ese rendimiento productivo a que aspira el país.

“El sistema de agricultura tiene que proyectarse por montar un método de trabajo en cada cooperativa que le llegue al productor. El campesino no puede quedarse solo”.

Yuleidys ha comprobado esta verdad a lo largo de sus 18 años de trabajo en la CCS. Comenzó muy joven, en una plaza de técnico medio en Contabilidad. Por esos años se estrenaba también como mamá de dos niñas.

“Hice la licenciatura en economía gracias a un proyecto que tenía de la ANAP de conjunto con la Universidad de Pinar del Río. Hace cuatro años el presidente de la cooperativa se jubiló por enfermedad y asumí esta responsabilidad”.

Yuleidys representó a las pinareñas en el X Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas celebrado recientemente. Su gestión acertada es reconocida por autoridades del municipio de Minas de Matahambre, así como por sus compañeros de trabajo, quienes ven en ella no solo a una líder, también a una buena amiga a quien confiarle sus preocupaciones.

Sobre las iniciativas de la CCS Francisco Pérez para los próximos meses nos comentó:

“En saludo al 17 de mayo estamos haciendo un rediseño de la oficina. Vamos a construir otra arriba y a remozar la Plaza Martiana. Estamos trabajando además en el ranchón de fiestas y reuniones, donde se unen los cooperativistas para celebrar las asambleas o festejar los 15 de sus hijas.

“Pretendemos mantener vínculos con las escuelas, invitar a agrupaciones y artistas pinareños a dar funciones aquí e incentivar actividades culturales y recreativas con los jóvenes.

“Todo lo referente a la comunidad es importante para nosotros. Nos ocupamos de mejorar el mobiliario y la iluminación del consultorio del médico de la familia y recientemente compramos un ventilador para este local, pues queremos que el campesino se sienta bien atendido cuando vaya a consulta.

“En esos proyectos andamos. Estar bien cerquita del productor y de su rutina es nuestra razón de ser”.

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero