Entre planes y realidad
- Escrito por Yolanda Molina Pérez
El molino recientemente adquirido es uno de los pilares para mantener el proceso productivo. / Fotos: Vania López Díaz.
En el municipio de Los Palacios, como en el resto de la provincia Pinar del Río, el 2019 está llamado a marcar el despegue de la recuperación de la vivienda, impulsando desde diversos programas la solución a las familias que resultaron damnificadas por huracanes y que llevan años esperando por la tenencia de un hogar.
Por la vía del subsidio tienen prevista la terminación de 187 y actualmente se encuentran 220 en ejecución. En el 2018 concluyeron 45 de 149 que planificaron, principalmente por problemas con elementos de terminación y techos.
Revertir esa situación depende de muchos factores, pero entre los que deciden se encuentra la producción local de materiales para la construcción.
VOLUNTAD NO BASTA
Elaboran todos los elementos necesarios para la construcción de una vivienda.
La unidad empresarial de base (UEB) Construcción Civil de Los Palacios es dirigida por Aida Elena Castañeda Díaz, quien señala que la inestabilidad que presentaron con los áridos en el primer semestre del pasado año incidió negativamente sobre el cumplimiento de la producción de bloques y aunque elaboraron las losas para techo, la cifra quedó lejos de cubrir la demanda.
Hay en el territorio cuatro productores contratados para la confección de elementos de pared y carpintería, y como iniciativa local entregan a la tienda de materiales para la construcción –que pertenece a Comercio– los marcos prefabricados con las tablillas de madera ya montadas y así tener mayor aceptación por parte de los subsidiados.
Sobre el tema Michel Gato Mesa, vicepresidente para las Construcciones del Consejo de la Administración Municipal (CAM), explicó que todavía no cuentan con un precio para este producto y cobran lo mismo, sin incluir el valor agregado que representa llevarse ya un marco listo, lo que también debe pagarse al trabajador que lo realiza.
En lo que va de año, las mayores dificultades las tienen con los áridos por problemas en las canteras y la transportación, pues la baja disponibilidad técnica de la base del municipio interfiere con que puedan cargar cada vez que reciben asignación. El día de nuestra visita habían perdido un viaje.
Solo hay un camión con volteo que pueda asumir tal tarea; hay que añadir que en dependencia de la cantera y el tipo de árido es el uso que se hace de él, no es lo mismo arena sucia que artificial, polvillo, gravilla o granito, lo que los obliga a adecuar los objetos de obra.
La ubicación geográfica tampoco les favorece: los traslados deben realizarlos desde Pons, Punta de Cartas y Consolación del Sur.
En opinión de Aida este es el escollo que no logran salvar, pues, asimismo, las alternativas de otras canteras fuera de la provincia encarecen mucho el producto y desde el punto de vista económico es insostenible.
A pesar de no tener cubierta la plantilla –de 114 plazas solo están ocupadas 63– los incumplimientos se deben a la falta de materias primas y ello perjudica salarialmente a los trabajadores.
Además de elaborar los elementos para las viviendas que se edifican mediante el programa de subsidios, les corresponde la ejecución de 25 del plan estatal, de las cuales ya concluyeron dos y nueve se encuentran en distintas etapas, y asumen también todas las labores de conservación previstas para el territorio.
Por el momento cuentan con cemento y acero. Hasta el día en que dialogábamos disponían de amarres para las estructuras, pero no el suficiente para las producciones pendientes y saben que sus proveedores no lo tienen, lo que podría nuevamente frenar el ritmo de entrega.
Aida resalta la voluntad de su colectivo y el espíritu con que trabajan en aras de recuperar los atrasos cada vez que paran por falta de un recurso, pero ante carencias como las que enfrentan no basta con buen ánimo.
OTROS MALES
La morosidad de algunos de los subsidiados es otro de los problemas que incide negativamente sobre el propósito de reducir la cifra de 1 128 damnificados en Los Palacios
Gato Mesa explica que han colocado padrinos de distintas administraciones a los beneficiarios y dan seguimiento a cada caso, pero sin la participación activa del mayor interesado es muy complicado impulsar este programa.
Por otra parte, en el municipio tienen individuos que adquirieron los recursos y los vendieron sin culminar sus viviendas. Sobre el tema Mariano Cruz Ledesma, vicepresidente para la Construcción en el Consejo de la Administración Provincial (CAP), aclara que el procedimiento es la cancelación y retirar a ese ciudadano de la contabilización de pendientes.
Sin embargo, esta situación podría analizarse desde diferentes aristas: ese financiamiento es asignado por el Estado a un fin en concreto, a partir de la solicitud previa de quien lo recibe, documento que conforma el expediente junto con el contrato; por lo tanto, se asume un compromiso legal de respetar y cumplir lo pactado.
Las distintas empresas y organismos les priorizan para la realización de trámites y entrega de los recursos. Darle un empleo a tales medios que no responda con lo estipulado constituye una violación y de acuerdo con la definición semántica sería malversar, ya que se trata de “invertir ilícitamente los caudales públicos en usos distintos a los que habían sido destinados”. Solemos pensar en el Estado como una entidad abstracta, pero al presupuesto tributamos todos, con los salarios, los impuestos, las producciones, los servicios…; y en Cuba se dedica mayoritariamente a la preservación de la equidad social, una de las conquistas que enorgullecen a esta nación. Si se tratase de un funcionario público sería tácito acuerdo que lo lógico es que salde su deuda ¿por qué juzgar de modo diferente a un beneficiario?
Cualquier persona que recibe un subsidio es porque está en desventaja por diversas razones, de ahí que es uno de los tantos programas diseñados para proteger a aquellos más desvalidos en el orden económico. Por ello, quien se aproveche de tal circunstancia no debe quedar impune.
EN EQUIPO
Aunque no tienen la totalidad de las plazas cubiertas, el colectivo asume el compromiso productivo con la certeza de cumplir si cuenta con las materias primas necesarias.
El programa para el presente año en la provincia prevé la construcción de 3 001 viviendas, desglosadas en 1 617 por subsidio, 943 por el plan estatal y 441 por esfuerzo propio. Como se ha explicado por las autoridades del territorio, lograrlo requiere del acompañamiento de muchas entidades que habitualmente no tributan a ello.
Todavía hay administraciones con reticencias ante tal encargo. Quizás una década lejos de la devastación que provocan los huracanes ha mellado la sensibilidad sobre el tema, pero aún hay miles de pinareños residiendo en facilidades temporales.
Cumplir con lo planificado representa incidir de manera directa sobre la calidad de vida de 3 000 familias y es preciso que se asuma como una tarea que involucra a todos.
Los CDR, la FMC, los núcleos zonales, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) son organizaciones con representación en las comunidades y es el contexto para supervisar, controlar, apoyar, alertar; en fin, contribuir a que el fondo habitacional mejore y que sean más los pinareños con un hogar confortable.