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La fortuna de las cubanas

Yaimara García Tapia, profesora de la universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

Yaimara García Tapia, profesora de la universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca. / Foto: Susana Rodríguez Ortega.

“Esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada, flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir”.
José Martí

El pasado cuatro de marzo, las delegadas vueltabajeras al X Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) recorrieron diversos sitios de interés en la provincia. Ese día conocí a Yaimara García Tapia, profesora de la universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

Iba de blusa y pantalón amarillos, que contrastaban con su piel morena y la hacían resaltar en el grupo.

Esta consolareña de 43 años es grandota y corpulenta. Conversar con ella se torna muy grato debido a lo desenvuelta y sincera que se muestra.

Desde niña supo que sería maestra:

“Creo que eso me viene en la sangre. Mamá enseñaba en una primaria y papá era profesor de Educación Laboral en un preuniversitario; así que crecí entre tizas, borradores y libretas. Ello influyó claramente en mi vocación”, contó.

“Elegí estudiar Marxismo-Leninismo e Historia ya que siempre sentí afinidad por las carreras de humanidades. En el Pedagógico tuve una vida estudiantil activa. Participé en cuanto concurso convocaban, así como en los festivales de artistas aficionados y en los juegos deportivos.

“Luego de graduada trabajé como docente en la escuela nacional de tropas especiales Baraguá, ubicada en El Cacho, y me incorporé a la Región Militar como política. Finalmente, me integré a la universidad Hermanos Saíz para atender a los cadetes que cursaban estudios allí. Desde el 2012 imparto Seguridad y Defensa Nacional en la casa de altos estudios.

“Me apasiona este trabajo. Es toda una aventura motivar a los estudiantes desde la Didáctica y la Psicología para que asuman la asignatura como un complemento importante de su formación profesional”.

¿Cuánto la reconforta haber sido elegida como delegada a la magna cita de la FMC?

“Siento una emoción tremenda. Te cuento algo: ´Hoy en la mañanita mi mamá fue a despedirme donde nos recogió la guagua en Consolación. Las muchachitas se reían al verla acompañándome, tan vieja como estoy yo; pero es que ella está orgullosa de que su hija vaya al Congreso, le encanta todo lo que tiene que ver con la Federación. En su tiempo estuvo muy identificada con las tareas de la organización´”.

Yaimara es secretaria del bloque Gertrudis Gómez de Avellaneda, situado en Villa 2, cerca de la Terminal de Ómnibus de su pueblo natal. Esta actividad le demanda un esfuerzo extra, pero la realiza gustosa.

“Mi vida es bastante agitada. Además de las responsabilidades en la Universidad tengo un hijo adolescente que requiere mucha atención; aunque es un niño bueno, apasionado por el béisbol. A esto súmale mis compromisos como secretaria de la FMC, un trabajo que es de puerta en puerta, de alma en alma; que tiene que ver lo mismo con la anciana desprotegida, que con la mamá de un niño discapacitado que no tiene liquidez siquiera para pagar las cuentas corrientes, o con la muchacha que se ha inclinado hacia el mundo de la prostitución y precisa de orientación y ayuda.

“La gestión de la Federación no ha de verse solo como el pago de cotizaciones o la convocatoria a reuniones a las que pocas quieren asistir; se trata más bien de lograr la integración efectiva de la mujer a la sociedad en su lucha por el empoderamiento.

“Los retos de la organización son complejos. Hay muchas dificultades económicas en nuestro país, los cuales las féminas sufrimos quizá más que nadie.

“Otra cuestión es la relativa a la edad de jubilación de las mujeres, que se prolongó hasta 60 años debido al fenómeno del envejecimiento poblacional. En todas las asambleas que he participado el tema sale a relucir como una preocupación de nuestras federadas, quienes alegan lo difícil que se torna trabajar con esa edad.

“Igualmente inquieta a muchas la escasez de círculos infantiles y los bajos salarios que perciben las profesionales, lo cual evidencia la necesidad de revisar la pirámide social y emprender acciones para revertir esta situación”.

¿Qué expectativas tiene en relación con el Congreso?

“Esos eventos son muy hermosos, pues se traza la política del próximo quinquenio, se crean grupos de trabajo muy provechosos, se hacen amistades, se discuten cuestiones trascendentales de la vida en el país y se reflexiona en torno a lo mucho que hemos logrado.

“Las mujeres cubanas disponemos de una fortuna superior a cualquier dinero o riqueza material; no tenemos que llorar a nuestros hijos como las abuelas de Plaza de Mayo, ni andamos huyendo de una posible guerra. Somos sencillamente esa madre que lleva a su niño al círculo cada mañana, con la certeza de que nadie va a hacerle daño”, aseveró Yaimara convencida.

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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