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Ellos, los “invisibles”

La “tropa de Antonio” es la encargada de que la ciudad amanezca limpia todos los días

La “tropa de Antonio” es la encargada de que la ciudad amanezca limpia todos los días. / Fotos: Ariel Torres Amador.

Como todos los años se celebra la jornada del trabajador comunal que se extiende del primero al 15 de febrero, este último el día reconocido como tal debido al natalicio del Comandante Faustino Pérez Hernández, combatiente revolucionario y precursor en el país de tan necesaria labor.

Quizás para muchos este es un sector que no goza de mucha popularidad o reconocimiento social, sin embargo, ellos, trabajadores todos por el bien de la ciudad y su gente, son protagonistas anónimos diarios de los servicios básicos que recibimos a diario y no nos percatamos.

El Panteón de los caídos en la defensa de la Patria es uno de los espacios remozados en el cementerio Metropolitano.El Panteón de los caídos en la defensa de la Patria es uno de los espacios remozados en el cementerio Metropolitano.

Guerrillero realizó un recorrido para evaluar la calidad de la recogida de desechos sólidos en la ciudad Pinar del Río, y en el trayecto conversar con los que día a día hacen de la higiene comunal una realidad.

LA TROPA DE ANTONIO

Al comienzo del recorrido, específicamente en la intersección de la calle Recreo junto a “La Estocada”, un grupo de estos trabajadores recolectaban como de costumbre los desechos depositados en los contenedores de basura.

“La Tropa de Antonio” como se identificaron todos, comienza su labor cerca de las dos y media de la mañana y recorren silenciosamente toda la ciudad mientras todos duermen.

De acuerdo al criterio de este colectivo, no existe horario de descanso ni de fin de jornada, pues muchas veces deben realizar dos veces el mismo recorrido. Incluso existen ocasiones, según contaron, en que, al terminar esa segunda vuelta, deben incorporarse a otras operaciones de recogida en distintos puntos de la ciudad por problemas puntuales.

“A pesar de nuestros esfuerzos porque la ciudad amanezca limpia, aún son muchas las indisciplinas, pues a la vuelta del primer recorrido en ocasiones nos encontramos con basura revuelta y fuera de los contenedores a esa hora de la madrugada”.

“Creo que esto es un problema que pasa por varias aristas, entre ellas la responsabilidad y la ética personal, el cuidado al medio ambiente, así como el respeto hacia nuestro trabajo, que no es otro que sanear y mantener la ciudad en condiciones de limpieza impecables”, comentó uno de ellos.

Y no es menos cierto, pues durante el recorrido y en conversaciones con vecinos y algunos directivos de la Empresa de Servicios Comunales, estos contenedores ubicados a todo lo largo y ancho de la ciudad pueden encontrarse desde quemados y derretidos, hasta tirados en el piso con sus desechos a lo largo de la calle, o sencillamente llenos de escombros que al final los deterioran.

De acuerdo al criterio de estos cuidadores anónimos, los medios de protección son escasos, pero aun así, entre tantas otras carencias, ellos deciden trabajar con la responsabilidad y el orgullo que los identifica.

“Nosotros recogemos diariamente poco más de 300 contenedores y realmente es un trabajo con mucho sacrificio, pues sin importar las condiciones del tiempo o los problemas personales que nos puedan afectar, la ciudad tiene que amanecer limpia”.

UNA DE “LAS MARIANAS”

Para esta Mariana no hay días lluviosos ni de enfermedades. Su mayor orgullo es su trabajo y hacerlo bien le es imprescindible.Para esta Mariana no hay días lluviosos ni de enfermedades. Su mayor orgullo es su trabajo y hacerlo bien le es imprescindible.

El final del recorrido realizado fue cerca del kilómetro dos de la Carretera a Viñales, donde Antonia Cassola Ramos, más conocida como “La Mariana”, quien escobillón en mano desanda diariamente la zona realizando un trabajo impecable en el barrido de las calles.

“Aquí me ves mi’jo, aprendiendo a barrer con el escobillón nuevo que me tiene las manos llenas de ampollas, pues yo acostumbro a barrer con escobas, pero pa’lante. Al trabajo no se le puede coger miedo”.

“Yo para trabajar no tengo horario, mi orgullo es mantener esta zona limpia y que los vecinos se sientan contentos con mi labor. Yo llevo en esta tarea cerca de 30 años y he barrido muchas calles en Pinar del Río, pero específicamente en esta área llevo mucho tiempo y los vecinos me han cogido mucho cariño”, comentó.

Esta “Mariana” confiesa que se siente bien siendo ejemplo para los demás que trabajan en el sector, pues al decir de la misma, para ir a jugar o a hacer chapucerías en el trabajo no se va.

“Realmente no sé bien quien me puso el apodo, e imagino que sea por la madre de “los Maceo” Mariana Grajales, lo que constituye para mí un honor y una responsabilidad muy grande para hacerle justicia a tan grande sobrenombre”, expresó risueña.

Muchos de sus hijos han seguido sus pasos como barrenderos y ella insegura no sabe si es por herencia o por responsabilidad, pero de todos siempre habla de su hija, quien cariñosamente también se ha ganado el apodo de “La Marianita”.

“Yo soy guajira, soy de campo a mucha honra y me gusta trabajar. Me gusta lo que hago. Me siento cómoda en esta labor y la seguiré haciendo hasta tanto me den las fuerzas, pues todavía a mi edad no hay joven que me siga el paso”, confesó.

Como estas historias existen muchas, casi nunca reconocidas o dignificadas, pero lo que si es cierto que los rostros y manos de los trabajadores comunales son esenciales para la comunidad.

Sobre el Autor

Ariel Torres Amador

Ariel Torres Amador

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba

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