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Hija de carbonero y constituyente

Hija de carbonero y constituyente

Fotos: Pedro Paredes Hernández.

Hija de un carbonero, mujer y negra, esa tríada no parece un vaticinio de éxito, pero nació en una isla que apenas hacía cinco años había estrenado una Revolución de “los humildes y para los humildes”. La vida le ha deparado varios privilegios, para ella son: honor, compromiso y reto.

Su ficha biográfica en sitios digitales la coloca como nacida en Consolación del Sur, en ese municipio ha vivido mucho tiempo y comenzó la vida profesional, fundó una familia y trascendió del anonimato a figura pública. Sin embargo, sus primeros años transcurrieron en Pinar del Río.

Fue en el reparto Cuba Libre. Los padres: ella ama de casa y él carbonero, la menor de una descendencia de siete hijos. Recuerda el hogar como sitio de confluencia para primos, tíos y amigos. Asegura que era la madre el elemento aglutinador, quizás fue genética o tal vez enseñanza, lo cierto es que la historia de esta mujer se escribe desde la capacidad de liderar.

LA PROFESIONAL: “AQUÍ VOY”

Regla María Ferrer Domínguez, Reglita, como le dicen casi todos, cursó los estudios primarios y secundarios hasta el octavo grado en la ciudad, luego como muchos de su generación y otras que les siguieron, abandonó la casa paterna para ir a centros internos. En Guane concluyó la enseñanza Media y la preuniversitaria en “Enrique Troncoso”.

La primera opción en su boleta para el ingreso a la Educación Superior fue Ingeniería Pecuaria, y la obtuvo. Confiesa que la decisión respondió en todo momento a motivación personal, aunque el tiempo que pasó acompañando a su hermana mayor que ejercía la Medicina Veterinaria, sin duda influyó.

Ya en la Universidad se desempeñaba como alumna ayudante de Genética y fue al centro porcino El Tigre, en Consolación del Sur, a hacer su tesis: ahí comenzó una gran pasión. Al concluir los estudios lo hizo como primer expediente y la ubicación laboral que recibió era como docente, renunció y pidió ir para la unidad donde realizó el ejercicio de graduación.

“Yo era una muchacha muy introvertida, tranquila, de mi casa, siempre viendo televisor, no de juntera ni de estar en la calle. Cuando llegué a ‘El Tigre’, ese colectivo recibía por primera vez a un ingeniero y para colmo mujer. Decían que no se dejaban dirigir por una mujer, ese fue el primer reto, entonces yo dije: ‘Aquí voy’.

“No eran analfabetos, pero tampoco personas con estudios; no tenían experiencia de relacionarse con profesionales; incorporaron mucho a mi conducta; primero tuve que superarlos a ellos, entenderlos, porque yo fui la que llegué; después inmiscuirlos en mi meta, aplicar ciencia y técnica en un centro que no solo fuera para criar cerdos, sino obtener genotipos de razas puras, competitivos para el mercado y lograr un mejoramiento. Tenía que hacerlo con esos mismos obreros, ellos no tenían que irse”.

Escuchar y aprender fueron sus mejores aliados; a pesar de que no existía una cultura sobre las normas y precisión que requieren una especialidad como la genética, esos trabajadores, desconocedores de la ciencia, le hicieron posible implementar sus proyectos.

“Eso me incorporó valores, porque de personas que dicen ‘haiga’, que no sabían sumar correctamente ni calcular una dieta me nutrí y me hice realmente ingeniera a su lado, me enseñaron todos los días. Nada se hace solo, yo no he obtenido nada sola”.

Se desempeñó primero como jefa del área de Alimentación, luego de la Técnica y posteriormente directora. Desde allí logró la especialización en Genética y cursó un diplomado en Manejo Empresarial Porcino, en Holanda.

Sin embargo, la decisión difícil fue asumir la dirección de la Empresa Porcina Pinar del Río, un cargo a nivel provincial que llevaba implícita la renuncia a la vinculación directa con la profesión.

“Fue muy duro, hay que apelar a tu compromiso, a quién eres, lo que sientes, a la preparación que tienes y razonar que todo eso puedes entregarlo en otras esferas y multiplicarlo, porque después de 25 años en una actividad que amaste, entendiste y tuviste resultados, despegarse de ella no es fácil, todavía no me he despegado.

“Con la formación que recibí, la investigación es un sueño, aunque hacer cosas nuevas ha sido mi motivación, no me gusta estar en lo mismo, siempre quiero transformar las cosas y si no, pues crearlas, de lo contrario me siento frustrada, pero no quería ir para la Empresa, yo soy genetista, no comercializadora.

“Pero me necesitaban y fui, era una entidad que estaba complicada en el cumplimiento de sus planes, en la estructura, la disciplina, en el vínculo con los campesinos y nadie había salido bien ahí. Luego de 25 años de trabajo era un reto que podía dejarme mal parada, tuve el apoyo y la confianza de la familia, las autoridades del Gobierno y el Partido y de mis antiguos trabajadores, dispuestos a ir conmigo, por lo que les dije: ‘Ustedes no sigan hombres, sigan ideas, y la idea es que ´El Tigre´ se mantenga bien’.

“Estuve cinco años en la dirección y por primera vez en la historia la Empresa llegó a ser Vanguardia Nacional, y aunque nunca estás satisfecha con lo que haces, estas cosas te confirman que los colectivos tienen reservas, no hay colectivo malo, lo que hay que saber dirigirlo”.

La siguiente tarea que asume es como vicepresidenta del Consejo de la Administración Provincial, atendiendo la actividad de Distribución. Admite que desde el primer momento supo que sería difícil y tuvo que estudiar.

“Técnicas de dirección, que tiene principios básicos. Primero escuchar, segundo intercambiar y después no tener miedo a decidir, siempre y cuando estés convencida; mi experiencia en el mundo empresarial chocaba. Aquí no era hacer, sino hacer que hicieran, controlaran, fiscalizaran, motivaran”.

Una vez más renuncia al mérito propio y asegura que lo alcanzado fue obra de los directores que integraban el consejo de Distribución, refiere que solo los acompañó durante todos los procesos en la base siguiendo la producción, comercialización, concertación de planes.

Las preguntas se convertían en respuestas, percibían los errores y la necesidad de buscar soluciones para dar satisfacción al pueblo. Se sumaron al estilo de trabajo de estar junto a las dificultades.

“Hay muchas insatisfacciones, pero les dije que las personas entienden si se distribuye con justicia y equitativamente, queda la inconformidad por no tener físicamente el producto, pero se comprende si se obra bien. Esta fue otra gran enseñanza profesional, con empresarios, como yo, hablábamos el mismo lenguaje, con transparencia, formamos un gran equipo; y si antes pensaba que el ‘Porcino’ era el ombligo del mundo, pasaba los días y ni me acordaba, por la dinámica del trabajo.

“El pueblo muy raras veces se equivoca, y espera desde el Consejo la solución a sus necesidades, hay que escucharlos, para dirigir es preciso saber lo que quieren, si no vas en una dirección que malogras los esfuerzos, respetar sus sugerencias y atemperarlas a la realidad”.

Cuando escuchó a Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), explicar la necesidad de crear un tercer cargo para la administración, su primer pensamiento fue: reto y posibilidad de hacer, siendo la vicepresidenta con menos tiempo en funciones, tampoco esperaba la designación.

Aunque reconoce tener claridad de las funciones y el rol a desempeñar, de ahí a lograrlo hay un camino por recorrer, nuevamente vuelve al estudio, recibió preparación en la Escuela Superior de Cuadros, dice que no es que se esté alejando de la profesión, sino que está recibiendo una formación más integral, que la lleva a apelar a todo el conocimiento anterior, cursos, diplomado, experiencias políticas en el Partido, Sindicato, la UJC, atrayéndolas e hilvanándolas, de manera que salga un sistema de trabajo que responda a la expectativa que tiene el país.

“El acuerdo 8223 está claro, se sabe lo que se espera, que me hayan nombrado para esta función es primero que todo un honor, segundo un compromiso, lo tercero y más grande: el reto; nos ha permitido multiplicarnos, al Presidente y a la Vicepresidenta de la Asamblea, estar en más espacios, y cuando confrontamos la manera de enfrentar un problema, vemos que hay coincidencia, entonces, aunque no estemos juntos, vamos por el mismo camino, eso demuestra solidez, empatía, engranaje; retribuyo eso con entrega total y ya no voy a mirar atrás”.

LA DIPUTADA

Regla María Ferrer Domínguez.

Cuando todavía trabajaba en “El Tigre” fue elegida como delegada, iniciaba así una nueva senda. Asegura que el protagonismo del centro que dirigía, el rol que desempeñaba en la comunidad hizo que la designación le pareciera algo natural, de cualquier forma, ya estaba como cuadro administrativo involucrada en los problemas de la demarcación, la mayoría de los trabajadores vivían en esa circunscripción.

“Cuando me mudé para allí, pues como que esperaban que los representara, por los mismos vínculos que tenía con otros organismos e instituciones, para gestionar sus problemas y ofrecer soluciones y esa confianza hace que busques el tiempo para no defraudar a esas personas”.

Reconoce la entrega que demanda dicha responsabilidad, en horas extras cuando llega cansada a la casa y esperan para plantearle sus inquietudes o necesidades.

“Lo mismo una situación de un enfermo que el pedido de una escuela, una vivienda, la demanda de un servicio, un trámite, el latir de la sociedad día a día, que tienes que ver con el resto de los factores en el entorno, las organizaciones; es un honor que te seleccionen, a la vez un compromiso”.

El desempeño al servicio de sus conciudadanos la hicieron merecedora de representar a los consolareños en la Asamblea Provincial y más tarde diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Confiesa que jamás soñó con ese privilegio: “Son tan pocos, y hay tantos compañeros con méritos y condiciones que eso jamás me pasó por la mente, y nada de lo que hice o hago estuvo encaminado a ese fin, solo trato de ser consecuente con cada responsabilidad que asumo, para avanzar y demostrar que se pueden hacer las cosas.

“En el mandato anterior estuve en la comisión para asuntos agroalimentarios, un tema afín, todo perfecto, y en este en la primera sesión crean la comisión temporal para la redacción del anteproyecto de la Constitución. Todavía no puedo expresar con exactitud todo lo que yo siento de que se me haya seleccionado, pero en ese mismo momento se me agolparon muchos pensamientos: ¿cómo yo quedo bien con mi provincia, con los pinareños, con el país? No es miedo, es responsabilidad, por lo que significa y sabía que había que poner todos los granitos de arena de los que hemos vivido. Otro gran honor y un momento de confirmación de que no soy cardiaca.

“Desdoblar todas las experiencias cuando hubo un problema porque no existía una ley o faltó la comprensión de un asunto porque no había claridad en lo que se establecía. Esa Comisión es multifuncional, integrada por compañeros de diversas áreas y formación, la mía es de base, desde una circunscripción, una UEB, una empresa, un Consejo de Administración.

“Esos seis meses fueron una carrera universitaria, un diplomado, un doctorado, con el Primer Secretario del Partido, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y con todas esas personas, debatiendo de tú a tú, perfilando cada renglón, cada palabra, con la transmisión que se hacía de la historia de porqué tenía que estar puesta una cosa u otra, por muy sencilla que sea. Eso me aportó para la vida, creo que es un complemento a mi vida y hasta la muerte hay que estar aprendiendo. Pero participar en la concepción de una Carta Magna te hace darte cuenta de cómo pudiste haberte conducido, qué pudiste haber hecho, de tener presente esas leyes.

“Hubo discusiones fuertes, nadie se vaya a creer que fue unánime, teníamos criterios y puntos de vista diferentes, las precisiones y apreciaciones que se hicieron, escuchar de boca de los que engendraron esta Revolución, en la persona de Raúl Castro sus juicios, que te pregunte y tú poder responderle y explicarle, eso te enseña, te educa, te forma. Con 55 años, siento que acabo de prepararme y estoy más comprometida con hacer, convencida de que eso es lo que necesitamos.

“Con el respeto que se merecen todos los integrantes, ahora somos una familia, allí un gesto valía, una mirada, una mueca, y, sobre todo, una conversación, un consejo fuera de la comisión, valía también. Es una experiencia inédita para nuestra generación. Y tener la posibilidad de siendo mujer, negra, profesional, vivirlo, es algo muy grande; me tocó a mí, pero pudo ser cualquier otro de Pinar del Río, y no voy a defraudar jamás esa confianza”.

LA FAMILIA

Al hablar de su formación pone en primer lugar a la familia: “Soy la menor y de cada uno tomé lo mejor y lo negativo traté de que no me pasara, pero el consejo, la conducción y el ejemplo personal, han estado ahí.

“Aprendí a conducir porque ellos lo hacían; estudiaba porque ellos lo hacían; me enseñaron cómo tratar a las personas, escucharlas, no maltratarlas y pude trabajar porque me apoyaron y tener casa, esposo, hija, porque eso y profesión con alta responsabilidad no la puedes tener sin el respaldo de la familia en todo momento. Para estudiar, viajar al extranjero, trabajar hasta altas horas de la noche ellos han sido todo, desde mis padres, hasta los que hoy se están haciendo cargo de mí, porque no me han destetado, todo lo contrario, cada vez que he tenido que enfrentar una tarea, cuando se los consulto, me dicen: ‘Aquí estamos’”.

Se declara una mujer realizada en el ámbito filial, casada durante 28 años, tiene en su hija de 27 una fuente de orgullo. Recuerda que de pequeña quería estudiar como su mamá “para reuniones” y hubo un momento en que le reclamó atención, porque “parecía huérfana”, lo que la llevó a reorganizar horarios y dedicarle el tiempo que demandaba su rol de madre. Hoy esa joven le retribuye cuidados, pues asegura que en casa se ocupan de ella, el esposo pendiente a detalles domésticos para que pueda asumir sus responsabilidades, él, que trabaja en “El Tigre”, sigue siendo además su vínculo con la profesión en la que se formó. Los nietos aún están por llegar, los espera con ansias, pero la que debe parirlos anda siguiendo rutas que vio a sus mayores andar: “Es muy independiente, se parece mucho a mí”, y no disimula la satisfacción.

Agradece también a sus buenos amigos, esos que sin vínculo sanguíneo han sido como familia, los que siempre están para ayudar y a los que también le complace ofrecerle su apoyo.

Nacida y formada en la Revolución, su vida es un reflejo de las oportunidades que están abiertas a todos en este país, por eso sabe cuál será su voto en el referendo constitucional y expone sus razones:

“Yo voto Sí porque la continuidad es nuestro futuro, porque se lo debemos, los agradecidos, a todos los que han hecho posible que yo pueda hacer Constitución, que el pueblo pueda hacer Constitución, este es el futuro de Cuba, de mi hija, de mis nietos, del pueblo.

“Cuba no se parece a nada y cada vez que ha estado sola ha apelado a su pueblo, como se hizo ahora con la Constitución, y la respuesta ha sido fabulosa. Todos fuimos constituyentes, la continuidad, el presente y el futuro, está en esa palabra que es simple, pero es lo más profundo que puede dar un cubano el 24 de febrero: Sí, por lo que tenemos, por lo que luchamos, por lo que dieron la vida y por el futuro.

“Son muchos los ojos puestos sobre Cuba que no conciben que un país tan pequeño, pero con un pueblo tan grande, llegue a 60 años de Revolución con sus hijos sanos, cultos, con la transparencia de los dirigentes del país pegados a su pueblo, no hay nada oculto, cuando se han cometido errores se han informado y se ha erradicado. El Sí se lo debemos al pueblo, a los que nos dirigen y a nuestros hijos”.

Sobre el Autor

Yolanda Molina Pérez

Yolanda Molina Pérez

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Oriente.

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