Homenaje a fundadores
- Escrito por Yolanda Molina Pérez
40 años de servicio / Foto: Pedro Paredes
La presidencia de la Asamblea Provincial del Poder Popular, sostuvo un encuentro con los cinco delegados que han permanecido en activo durante XVI mandatos, 40 años, más de 14 000 días al servicio del pueblo.
Con una ofrenda floral ante José Martí comenzó la jornada, que devino diálogo franco y encuentro entre amigos. Las historias de Fe Esperanza González Leal, María Luisa Hernández Méndez, Enrique Ruiz Sánchez Ferrá, Arsenio Hernández Rodríguez y Pedro Alejandro Torres Sotolongo, tienen muchos puntos en común, pero también muchas diferencias.
Ellos se han desempeñado como delegados en los consejos populares: Alonso de Rojas, Capitán San Luis, urbano de San Juan y Martínez, Boca de Galafre y Herradura, respectivamente, cada una de esas comunidades tiene sus tipicidades y de acuerdo a ellas han sido los retos que han tenido que enfrentar.
Todos superan los 60 años, peinan canas, sus cuerpos y rostros dejan ver el paso de los años, pero en ninguno asoma el cansancio.
Fe Esperanza ya solucionó el camino a Palizada y la electrificación, pero aún le quedan problemas con el transporte y la telefonía, en tanto María Luisa vio construir las aceras, sin embargo, no logra la total eliminación de las indisciplinas sociales y urbanísticas.
Enrique, recuerda con satisfacción el nivel de respuesta tras el paso del huracán Alberto, pero tiene casos pendientes de construcción de viviendas de los últimos que azotaron la provincia. Para Arsenio es una victoria la electrificación y la red de instalaciones que les garantizan los servicios básicos, desde la bodega hasta la farmacia, aunque es potador de los problemas con el transporte.
Pedro sabe que ha sido testigo y partícipe de la transformación de su barrio y aunque quedan asuntos como la vivienda con gran incidencia, le complacen los niveles de participación ciudadana alcanzados en la solución de problemas.
A todos le parece cercano aquel momento en que fueron elegidos por primera vez, cuando ni ellos ni sus vecinos sabían con exactitud cuáles serían sus funciones, pero ahora sus nombres se han desdibujando en el tiempo a fuer de que para la mayoría son el delegado, la delegada.
Y lo reconocen como muestra de respeto, ese que se han ganado, poniendo la verdad por delante, aunque no sea de agrado colectivo, ni lo que otros quieran escuchar, sin olvidar nunca que están ahí como representantes del pueblo y a él se deben.
Sin horario, sin retribuciones materiales, quitando a los suyos tiempo y atención, lo que hace su labor más meritoria y para la cual confiesan como indispensable el acompañamiento de la familia. Son personas en que se cumple la máxima martiana “Haber servido mucho obliga a continuar sirviendo.”
Han sufrido y disfrutado durante el desempeño de sus funciones, asumieron el liderazgo desde la base y han hecho de él un modo de vida, seres capaces de anteponer las necesidades ajenas a las propias y sobretodo, portadores de una sensibilidad extrema que los distingue.
Fueron ellos, pero pudo ser usted, porque los regentes del Poder Popular, no son formados en academia para dirigentes o políticos, emergen del pueblo que los postula y elige, asumen la responsabilidad de ser guías de sus vecinos y ponen en la tarea el mayor empeño, que a veces no basta, es cierto; pero los errores son fruto de su condición humana que lleva implícita la posibilidad de equivocar las maneras de hacer, esos hombres y mujeres que por 40 años han representado a sus comunidades, merecen el reconocimiento por asumir las tareas que otros declinaron.