El despertar de un coloso minero
- Escrito por Ariel Torres Amador
El proyecto polimetálico Castellanos / Foto: Jaliosky Ajete
Luego de más de 10 años de inactividad en el sector minero, esencial para los pobladores de las Minas de Matahambre y Santa Lucía, hoy en este último territorio se constata una realidad diferente. El proyecto polimetálico Castellanos, que se dedicará a la extracción de concentrados de plomo y cinc en su mayoría, ha llegado para quedarse.
El objetivo principal según Justo Hernández Pérez, gerente general adjunto de la Empresa Minera del Caribe S.A. (Emincar), es la explotación por el momento de este yacimiento, en un sitio en el que se sacó oro entre los años ´90 y principios del 2000, y al que se le prevé una vida útil de alrededor de 11 años, extrayendo una tonelada anual.
MÁS ALLÁ DEL BATEY MINERO
De acuerdo con Hernández Pérez, existen otros objetos de obra fundamentales.
El primero radica en la preparación de la mina, la extracción de las rocas en bruto y la creación de los distintos circuitos viales de trabajo y transportación. A la par, se encuentra la construcción de la presa de cola (un lugar de reserva para depositar los residuos del proceso de extracción) y el montaje de una planta de modernas tecnologías para procesar los minerales.
“Esta planta inicialmente triturará lo extraído en una serie de molinos para lograr un tamaño de aproximadamente 200 micras, casi un polvo, y con posterioridad, la parte tecnológica comenzará en los tanques de flotación donde se añadirán reactivos para hacer flotar al plomo y al cinc. Si todo sale como se ha concebido, en julio de este año comenzará la puesta en marcha, y tres meses más tarde se estarán produciendo los concentrados”, expresó.
El directivo añadió además que en las exploraciones realizadas al terreno, se descubrieron elementos interesantes que favorecen al proyecto, tanto por parte de los minerales como topográficamente.
También acotó que de forma paralela existe el yacimiento de Santa Lucía, el que incorporará al proyecto inicial en los próximos cuatro años, y para el que existen proyecciones de entre 14 y 15 millones de toneladas de mineral con una vida laboral de alrededor de 14 años.
“Estamos buscando plomo, cinc y cobre. Puede existir oro, pero en las exploraciones hemos decidido dejarlo ahí por el momento. Sí podemos decir que por cada tonelada de plomo o cinc vamos a tener cerca del 55 por ciento de metal concentrado, y que la planta trabajará con una eficiencia aproximadamente de un 85 por ciento de recuperación”.
Por otra parte, Hernández señaló que aunque ahora el interés esté en estos dos metales, dada la magnitud de las reservas existentes, los desechos del proceso como el sulfuro, la pirita y los bajos contenidos de cobre y de oro (que serán depositados en la presa de cola) pudieran extraerse y ser de mucho interés en el futuro.
“Al cerrar la antigua mina de oro, la onza de este mineral estaba cotizada a 265 dólares. Hoy se encuentra en el orden de los 1 300. Es decir, que en menos de 15 años su precio subió unas seis veces, lo cual nos indica que lo que pongamos allí como residuo hoy, mañana en el mercado puede ser de gran importancia. Y lo mejor es que lo tendremos cerca y procesado”.
“Castellanos” trabaja con una tecnología totalmente húmeda, por lo que el agua allí es de vital importancia. La planta utilizará la proveniente de la presa Nombre de Dios, gracias a los 16 kilómetros de dos conductoras que se instalaron de forma paralela, una propia para el proyecto y otra para la población.
El directivo mencionó la probabilidad de un futuro sistema de bombeo de emergencia. Sin embargo, mayoritariamente se trabajará con un sistema impulsado por gravedad.
HORARIOS Y EFICIENCIA
En el caso de los horarios, estos son variables, pues todos saben a qué hora comenzarán una tarea pero no cuándo la terminarán. En este sentido, Hernández Pérez agregó que en la obra se trabaja las 24 horas durante varios turnos.
“Algunos obreros al iniciar la jornada lo hacen hasta 12 horas o poco más (siempre y cuando se demuestre en las pruebas de eficiencia física y mediante decisiones de la gerencia de que el hombre está en condiciones de afrontar esa carga de trabajo). La realidad hoy es que el tope son 190,6 horas, pero muchos trabajan hasta 280 porque no quieren irse.
“Esa es la calidad humana y la clase de compromiso que tenemos aquí. Todos estamos motivados con lo que hacemos y nos sentimos parte de cada estructura”.
Quizás uno de los principales ejemplos de la disciplina es el permiso a los obreros que deseen asistir a las fiestas populares, pues al llegar de dichos jolgorios deben pasar por extremos controles de alcoholímetros entre otras pruebas.
CON ACENTO EXTRANJERO
Daniel Vanin, jefe de proyecto por la parte extranjera, accedió a conversar sobre la obra y sus consideraciones al respecto.
“La construcción de la planta comenzó el 17 de diciembre del 2015. Nosotros estamos orgullosos por lo que hemos logrado hasta la fecha gracias al trabajo en equipo, en el que el 90 por ciento del personal es cubano.
“Pienso que el secreto de nuestros avances en la realización ha sido el de la ingeniería de forma paralela a la construcción, hablamos de los planos de trabajo, la edificación de las naves y la solicitud de los materiales”.
Vanin contó sobre la tecnología de primer nivel y los equipos que allí interactúan, como grúas de levante y puentes grúas, la planta y la bomba de hormigón.
“Toda la infraestructura, así como los tanques están montados para resistir huracanes, quizás podamos perder algunas chapas de cinc de los techos pero lo que se prevé es que de existir algún evento meteorológico los daños serán mínimos”.
El directivo extranjero argumentó el orgullo que siente por el equipo multidisciplinario que se ha reunido para laborar en estas obras, principalmente al de topógrafos que trabaja, de acuerdo con sus palabras, con una eficiencia milimétrica.
Aunque muy satisfecho, Vanin mencionó que uno de los temas en lo que falta ganar es en de la seguridad laboral y la limpieza e higiene de las obras. “Todavía es necesario cambiar un poco la mentalidad de los obreros, sobre todo en el sentido de pertenencia y cuidado de sus herramientas y en cuanto al almacenaje de la madera, pues solo así se trabajará de forma ordenada, saludable y provechosa”, concluyó.
El proyecto polimetálico Castellanos / Foto: Jaliosky Ajete
El proyecto polimetálico Castellanos / Foto: Jaliosky Ajete
El proyecto polimetálico Castellanos / Foto: Jaliosky Ajete
El proyecto polimetálico Castellanos / Foto: Jaliosky Ajete
El proyecto polimetálico Castellanos / Foto: Jaliosky Ajete




