La bonita historia de Mi Bohío
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
Restaurante Mi Bohío / Foto: Jaliosky Ajete
Hace casi 77 años, un buen día apareció a la vera del camino un bohío de tabla y guano que tenía como propósito inundar el ambiente con el aroma de las masas de puerco fritas y demás manjares de la cocina cubana, eran los inicios de la década del ´40 del siglo XX, en la despoblada carretera Luis Lazo, precisamente en el kilómetro cinco de la vía principal para trasladarse a Guane, Mantua, Minas de Matahambre y a los restantes poblados del extremo occidental.
El otrora establecimiento, revestido con ambiente más contemporáneo, llega a nuestros días con la fama de su época y las anécdotas, no muy conocidas por los jóvenes, de lo que fuera el Restaurante familiar Montesinos, como decía en su pancarta publicitaria.
Esta historia se arma con un coro de muchas voces, pero las principales son Milagros Rosas Rodríguez, la nuera, y Orlando Camejo Hernández, actual administrador de Mi Bohío.
“El dueño –dice ella– vivía aquí en una casa de tabla y guano, como era natural del campesino en aquel entonces, y su empeño fue levantar un ranchón pequeño con iguales características. Pedro Montesinos empezó con el bohío y unas mesas, en la propiedad de Pancho Rodríguez, hasta que llegó el original: dos salones, la cantina y la cocina, de guano y caña brava pintados de verde, para que la gente recreara las masas de puerco fritas, lechón asado, pollo ahumado y arroz moro. Pero si alguien quería un arroz con pollo lo encargaba anticipadamente. Cuando había cerdo asado, al día siguiente se pasaban los trozos por manteca y se vendían como montería.
“Esto tenía mucha fama, venían artistas como Tejedor y Luis, Orlando Contreras, Domingo Lugo y otros. la primera cocinera fue María Bruno, esposa del propietario y con el tiempo tuvo cinco empleados.”
MI BOHÍO
En época de la Revolución se mantuvo su servicio, solo pudo derrotarlo el periodo especial, que puso fin a una primera etapa de esta historia; pero cuando por razones obvias desapareció el restaurante, la Empresa de Servicios Técnicos, Personales y del Hogar no perdió tiempo, acercó las actividades comerciales a la comunidad, emprendió un combinado que, menos lavadoras, arreglaba de todo, incluidas bicicletas... y se garantizó la cafetería.
El 13 de agosto del 2006 resurgió con su nuevo nombre, por eso damos la palabra a su actual administrador Orlando Camejo Hernández.
“Comencé dos años después, en marzo del 2008, con 20 trabajadores y una carta más ampliada de comida genérica; a la criolla le sumamos otros productos y especialidades apetecidas por los clientes, si bien tratamos de mantener el puerco, y con sinceridad digo, jamás hemos recibido una crítica ni una queja, ni aquí ni en la Empresa, aunque además del público habitual, ofrecemos servicios a organismos y empresas para sus actividades de cualquier tipo”.
Cada día abre sus puertas desde 10 de la mañana hasta las nueve de la noche, de manera ininterrumpida, excepto el primer lunes de cada mes que lo dedican al Día de la Técnica.
Diariamente reciben de 80 a 100 comensales y cada mes se acercan a la cifra de 2 700 o 3 000, porque aparte del salón tienen otros servicios como el de cafetería y uno desde sus orígenes: el de vender alimentos a personas que tiene familiares en la prisión.
“El 2016 fue bueno económicamente –añade Orlando– en circulación mercantil de un plan de 2 735 100 de pesos obtuvimos un real de 3 332 400. El salario promedio planificado fue de 87 400 pesos y desembolsamos 109 400, porque se paga por resultados, y menos en noviembre, tuvimos utilidades todo el año.
“Les resulta atractivo a nuestros empleados trabajar aquí, somos como una familia y el empeño es servir y satisfacer a los visitantes; los organismos suministradores cumplen puntualmente; la edificación se mantiene y cuando hay fechas significativas se ofrecen servicios especiales, como ocurrirá el próximo 14 de febrero.
“Es una unidad destacada a nivel de empresa y tiene muchos trabajadores laboriosos y sobresalientes en sus tareas, razón por la cual el 24 de enero ya cumplimos el plan del mes, por eso las ventas de año deben estar, como meta, cerca de los tres millones de pesos”.
Cartel que anuncia el restaurante Mi Bohío / Foto: Jaliosky Ajete
Sobre el Autor
Ramón Brizuela Roque
Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.