Una obra de infinito amor
- Escrito por Susana Rodríguez Ortega
Carolina recibe la pañoleta de manos de su mamá. / Fotos: Vania López Diaz
“Hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria”.
(José Martí, Maestros Ambulantes, 1884)
Carolina, Mabelys y Lazarito son alumnos de la escuela especial 28 de Enero atendidos personalmente por maestros ambulantes debido a los padecimientos que les impiden asistir a su centro docente.
Este 16 de diciembre, recibieron en casa de Carolina, la pañoleta azul que los distingue como Pioneros Moncadistas.
Hubo cadenetas de colores colgadas del techo, cake con sabor a naranja, helado, refrescos, un niño recitador y una abuela amorosa luchando por contener sus lágrimas de emoción.
Guerrillero conversó allí con Odalis Hernández y Dania María Olarreaga, profesoras de los pequeños.
“La educación especial es mi razón de ser, mi vocación”, advirtió Odalis, “uno llega a los hogares e incide no solo en el aprendizaje del niño; también en la orientación a la familia”.
“Hace unos días, un muchacho de 23 años, egresado de cuarto ciclo, fue a visitarme con su mamá. Sentía nostalgia de su maestra y se abrazó a mí con ternura. Esas son las cosas que me reconfortan de mi trabajo”.
Dania, por su parte, refirió su experiencia actual a cargo de la formación de cuatro infantes.
“La edad biológica y la edad cronológica de estos niños no coinciden, por lo que desarrollamos actividades lúdicas que los atraigan hacia el mundo de los objetos y el desarrollo de la lengua materna. Cualquier transformación que uno logre en ellos, el más pequeño detalle, una simple sonrisa, te llenan de regocijo y te hacen creer en la grandeza de esta labor”, aseguró.
Pioneros de diferentes enseñanzas acompañaron a los niños en el recibimiento de la pañoleta.
Pablo Rolando Peña, subdirector de la “28 de Enero”, asistió también al acto de la pañoleta en casa de Carolina. Nos comentó que ha visitado en varias ocasiones las clases de estas maestras ambulantes y que siempre le sorprenden la gracia y el talento que tienen para cantar, actuar o manejar un títere.
“Parecen artistas”, refirió orgulloso y habló además del resto de los profesores y auxiliares de la escuela especial, quienes desarrollan cada día una obra plena de humanismo y amor.
Sobre el Autor
Susana Rodríguez Ortega
Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.