Logo

Sus manos rescatan nuestra historia

María Luisa mientras aplica medidas de conservación a documentos históricos.

María Luisa mientras aplica medidas de conservación a documentos históricos.

Sus manos han contribuido a rescatar del deterioro y el olvido tesoros de la historia de Pinar del Río. Entre ellos, el libro de Protocolos Notariales del año 1775, periódicos de la etapa colonial y neocolonial, el expediente de Julio Antonio Mella, fondos documentales del Instituto de Segunda Enseñanza, de la causa cien de Fidel, también de Isabel Rubio, así como planos, mapas y fotografías antiguas de toda la urbe pinareña...

Hace casi dos décadas, María Luisa Martínez Ortega trabaja como conservadora en el Archivo de Historia Provincial de Pinar del Río, sitio desde el cual hace su aporte para preservar la memoria del territorio.

“Vamos a partir de que algunos documentos llegan en buen estado de conservación, pero otros muy maltrechos. Imagínense, por norma los papeles importantes se archivan durante 5 años en las oficinas y después los que tienen determinado valor se transfieren al archivo central de la entidad donde permanecen 25 años más y luego es que llegan aquí”, explica María Luisa para que comprendamos en qué consiste su trabajo.

“Una vez que arriba la documentación a nuestras manos, tenemos que registrarla, es decir, dejar constancia escrita de dónde procede y qué información contiene. Luego pasa al local de cuarentena, en el que le realizamos muestreos para detectar si tienen insectos o plagas, y en caso de estar infectada la fumigamos porque en esas condiciones no puede llegar a los depósitos.

“Cuando concluye este procedimiento, los documentos vuelven al área de conservación y ahí los limpiamos con paño seco (nunca húmedo), les quitamos las presillas de metal y las sustituimos por la costura (porque el hilo es un material más noble, no oxida ni quema el papel), eliminamos todos los bordes y partes sucias. Después formamos un legajo, que consiste en un grupo de papeles, por ejemplo, de un mismo año o un mismo contenido. Lo pasamos al departamento de procesamiento, donde se organizan por fondos documentales y finalmente al depósito”.

Esta mujer trabajó anteriormente como especialista en micología agrícola en San Juan y Martínez.Esta mujer trabajó anteriormente como especialista en micología agrícola en San Juan y Martínez.El instinto de conservación

Dice Tita, como cariñosamente la nombran sus compañeros del Archivo, que en ella siempre está ese instinto de conservación, por lo que no le resulta fácil deshacerse o desahuciar un documento importante por más deteriorado que este se encuentre.

“Es que los conservadores vemos con otra mirada, y lo que para alguien no tiene valor, uno piensa que puede formar parte de la historia del territorio.A mis compañeros los insto a salvar el documento, por muy dañado que esté, siempre que la información sea legible y se pueda identificar.

“En esta profesión uno tiene que percibir que cada papel que aquí llega contiene un pedacito de nuestra historia y que si lo conservamos o restauramos, pues entonces las actuales y futuras generaciones podrán conocer mejor sus raíces”.

El peor momento y el más feliz para un conservador

Pero no siempre está en sus manos salvar la documentación que llega maltratada al Archivo, “este resulta el peor momento para un conservador”, -asegura María Luisa-.

“A veces nos llegan documentos de marcado valor histórico, pero en un estado que no lo podemos restaurar. Y por experiencia sabemos que el papel se deterioró debido a la dejadez y la mala conservación en las entidades. Porque le ponen presillas de metal, los escriben con tinta, les doblan las hojas, ingieren alimentos mientras los manipulan, los guardan en lugares donde existe humedad...

“Claro, que cuando logramos restaurar un documento importante, ese es un momento de gran satisfacción. Diría yo que el instante más feliz es cuando logras arrebatarle al olvido una parte importante del pasado, y gracias a tu trabajo, ahora la gente interesada en su historia podrá consultar y conocer”.

Maestra de su especialidad

A esta mujer le corresponde además, instruir a los gestores de archivo de las diferentes entidades y organismos, mediante cursos y asesorías directas.

“¿Qué sucede?, -explica María Luisa-, algunos centros de trabajo sí cumplen con las normas archivísticasy trabajan en el rescate y transferencia de los documentos de alto valor, pero otros no. Entonces cuando analizamos las causas, nos percatamos que en ocasiones el gestor carece de conocimiento, que algunos no cuentan con el local, que otros lo tienen pero no con las condiciones requeridas y están aquellos que simplemente los directivos no les exigen.

“Por ello en los talleres y visitas de inspección a las entidades les enseñamos las particularidades de su función y qué medidas ejecutar para preservar el patrimonio documental de la provincia, tanto en tiempos normales como en tiempos de desastre”.

Conservadora de plantas, documentos e historia

Sin embargo, no siempre María Luisa Martínez Ortega laboró como conservadora de documentos históricos, sino que sus manos, anteriormente, cuidaron de las plantas en el laboratorio de sanidad vegetal del municipio de San Juany Martínez.

“Te cuento que yo estaba enamorada de mi trabajo como especialista en micología agrícola, ese es un mundo interesante, pero me era muy difícil continuar viajando para San Juan, y como este era un trabajo afín con mi formación, pues decidí trabajar acá”.

-¿Cómo que un trabajo afín con su formación?

“Por supuesto que sí, las plantas y los libros guardan relación. A ambos los afectan las bacterias y los hongos. Además, de qué se hace el papel si no de madera procesada. Incluso, el mejor papel es aquel que mayor contenido de celulosa tiene”.

“Matraquillosa para el trabajo”

Asegura esta exterminadora de polillas y comejenes que no le dejará su puesto a cualquiera.

“De hecho, siempre que empieza alguien nuevo en el departamento, yo le dejo claro a la dirección del Archivo, que si no siente amor y responsabilidad por lo que hace, conmigo no puede trabajar. ¡Qué va!, eso sería echar por la borda no sólo mi esfuerzo, sino el de todas las personas que han contribuido a preservar la memoria histórica del territorio pinareño.

“No ves que es una labor sacrificada, prácticamente sin recursos, con materiales recuperados por nosotros mismos que conseguimos en las gráficas; el mismo papel tisú que se utiliza para envolver. Y lo hacemos con dedicación. Por eso yo soy matraquillosa para el trabajo”.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

Más artículos de este autor

Guerrillero © Todos los derechos reservados.