Un barrio que demanda un proyecto inmediato
- Escrito por Ariel Torres Amador
Fotos: Jaliosky Ajete Rabeiro
Muchos fueron los daños ocasionados por Michael tras su paso por Vueltabajo. Algunos vecinos evocan todavía historias de vendavales azotadores, lluvias interminables, las consiguientes inundaciones y cosechas perdidas.
Otros, en cambio, narran anécdotas más desgarradoras, que, aunque recientemente provocadas por este último huracán, tienen su origen hace más de una década. Este es el caso de la barriada viñalera 26 de Julio, más conocida por todos como La Colchonería, donde sus habitantes claman por una solución para un problema añejo que afecta la plena convivencia.
Caracterizada por sus pobladores como un barrio tranquilo y amigable, la vecindad tiende a cambiar su estatus al menos tres veces al año, casi siempre durante periodos lluviosos, los que no necesariamente deben ser intensos para provocar inconformidades, malestares y en el peor de los casos, hasta un brote epidemiológico.
Resulta que este lugar, ubicado en una zona baja del pueblo de Viñales, se inunda y perjudica los bienes materiales de los inmuebles debido a la altura de las aguas, las que alcanzan poco más de 40 centímetros.
“El barrio tiene forma topográfica de laguna, por lo que se inunda con gran facilidad. En tiempos normales el área permanece seca, pero cualquier lluvia desencadena esta situación inevitable.
“Aquí residen más de 900 personas y coexisten alrededor de 100 casas de rentas destinadas al turismo, por lo que es comprensible la insatisfacción de los vecinos”, aseguró Juan Rodríguez Pinto, presidente de la zona de defensa 210401.
Noaris Otero Ravelo, vicepresidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular.
Noaris Otero Ravelo, vicepresidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular y delegada de la circunscripción 15, comentó que al ocurrir este tipo de evento siempre se debe esperar a que las aguas drenen por sí mismas o trazar estrategias de evacuación mediante motores de bombeo que demoran casi 24 horas para que el agua salga al menos de las viviendas. El resto desaparece con el paso de los días.
Curioso resulta entonces que esta comunidad padezca este problema desde hace cerca de 20 años y aún no se solucione.
“Esto necesita un proyecto con una zona de drenaje. Las proyecciones preliminares indicaron que debía hacerse una zanja con una profundidad de alrededor de seis metros a lo largo de 400 metros para colocar tubos de drenaje que evacúen rápidamente las aguas estancadas.
“El proyecto desde hace cuatro años se viene incluyendo en el plan de la economía del territorio, pero por determinadas razones no ha podido realizarse”, explicó Otero Ravelo.
OPINIONES COMPARTIDAS
Si bien es cierto que tales inundaciones provocan comentarios y estados de opinión negativos, el pueblo reconoce la gestión local que realizan los organismos implicados para de forma paliativa resolver la situación.
Sin embargo, interesados en cooperar y ayudar en las labores necesarias, no cesan en preguntarse el porqué de la no ejecución de un proyecto que ya trazado y estudiado ahorraría malos ratos.
Francisco Romero Socarrás, uno de los vecinos, cuenta que cuando los huracanes del 2008, 25 casas permanecieron inundadas durante una semana con todos los bienes materiales sumergidos bajo cerca de un metro de agua.
“Estamos reclamando que se ejecute definitivamente. El mencionado estudio se realizó en el 2012 por la Empresa de Proyectos con la ayuda de topógrafos e ingenieros hidráulicos y al tiempo se le añadió un estudio geológico de estudiantes con conocimientos de minería de la universidad Hermanos Saíz”, dice. Por otra parte, Osmany Díaz Hernández, presidente del CDR, agregó que cada vez que ocurre un evento de esta magnitud se apoyan y se salvaguardan los bienes posibles.
“En este tiempo dejamos de ser nosotros mismos para convertirnos en operarios de bomba, mecánicos, estibadores e ingenieros. Tenemos que ser honestos y decir que el Gobierno nos ha apoyado y sentimos la presencia de la delegada y las empresas del territorio”.
Pero, a pesar de las gestiones, la ayuda y la competencia de todos los factores, la realidad solo indica que se aplazan malos ratos e inquietudes que más temprano que tarde volverán a asomar.
Sin duda, un tema que deberá ser cuidadosamente evaluado y planificado, para que finalmente llegue el final feliz que esperan.