Agroecología en tiempos de huracán
- Escrito por Ariel Torres Amador
Fotos: Jaliosky Ajete Rabeiro
Muchas son las historias, lugares y cosas que se encuentran y entretejen mientras se transita por los diferentes municipios de la provincia. En un recorrido reciente de un equipo de prensa por la zona norte del occidente, para apreciar los daños ocasionados tras el paso del huracán Michael, encontramos una finca agroecológica ubicada en el entronque del poblado de República de Chile del municipio de Viñales.
“LA CUEVA”
Para pesar del equipo de reporteros que hasta allí llegamos, la finca estaba casi desierta, pues el fenómeno meteorológico recién había azotado el lugar y las lluvias amenazaban con volver.
Muchos de sus productores y administrativos al momento de nuestra llegada, se encontraban realizando gestiones para salvaguardar las producciones y asegurar insumos que garantizaran nuevas cosechas.
Carlos Luis Sáez Martínez.
Sin embargo, Carlos Luis Sáez Martínez, uno de los asociados principales, nos recibió y explicó con lujo de detalles todo lo relacionado con la finca.
Ubicada en la cooperativa José Caridad Crespo, “La Cueva”, como la define Carlos Luis, es un pedazo de tierra que persigue el objetivo de lograr el ciento por ciento de sus producciones de forma agroecológica y brindar a sus habitantes y al territorio otras facilidades.
En el momento de nuestro arribo aún se estaban contabilizando los daños, los cuales debido a las intensas lluvias y vientos asociados a “Michael” ascendían a caídas de árboles frutales y pérdidas de alrededor de cuatro toneladas de hortalizas, entre ellas lechugas, habichuelas, rábanos, col y semilleros de tomate.
No obstante, aseguró el productor, nada se gana con amilanarse, por lo que la estrategia a seguir es la del trabajo duro.
“Esta finca comenzó hace alrededor de tres años solo con el organopónico y el orquideario que hoy exhibimos. En un primer momento queríamos una finca orgánica y hace como un año lo conseguimos.
“Hasta aquí llegaron el Citma y demás autoridades competentes para declararnos como tal, por nuestra forma de hacer el compost y demás abonos.
“Hemos tratado de mantener esta condición con los frutales, granos y viandas que ya también producimos. Algo que nos ayudó mucho fue la presencia de un pozo de agua natural y que utilizamos para regar los cultivos, a la vez que ratifica la condición obtenida”, explicó Sáez Martínez.
Un elemento curioso del lugar es que en tan poca tierra coexistan alrededor de 60 variedades de frutales, entre las que se destacan la piña, el aguacate, la guayaba y la frutabomba, así como granos y unas 70 tipos de orquídeas.
“La gran mayoría de las flores que hoy exhibimos las hemos obtenido del entorno silvestre de la zona con la colaboración de los trabajadores y de los vecinos. Gracias a convenios y coordinaciones con el orquideario de Soroa, para los próximos meses tendremos mayor variedad de estas flores”.
La finca cuenta además con dos restaurantes, uno in situ y otro vegetariano en el casco urbano del municipio, pero a la par también se potencia el desarrollo territorial por convenios establecidos.
“Apoyamos a varias instituciones del territorio, a los llamados centros asistenciales como son el hogar de abuelos, el círculo infantil, el seminternado, al policlínico y al Comité Militar. A pesar de las intensas lluvias y de las dificultades en los cultivos, el pasado año logramos llevar más de dos toneladas de hortalizas a estas instituciones y en este esperamos poder conseguir una cifra similar”, concluyó.

Este es uno de esos tantos lugares que demuestran lo mucho que se puede hacer cuando existe vocación, deseos, empeño y trabajo duro. Una finca agroecológica que sin duda, a pesar de los diferentes embates climatológicos, asegura sus producciones y las de instituciones viñaleras de importancia.