Cuando la ciencia llega a la ubre de una vaca
- Escrito por Heidy Pérez Barrera
Víctor Plana Pérez. / Foto: Jaliosky Ajete Rabeiro
Hace apenas cuatro meses que a Víctor Plana Pérez le llegó un nuevo juguete a sus manos. Como guajiro de tierras ganaderas la sorpresa le causó dudas, pero la curiosidad y la confianza en los adelantos tecnológicos hicieron que hoy el nuevo entretenimiento sea un elemento insustituible de sus establos.
Es dueño de una historia que comenzó hace ya 20 años, con apenas tres crías, mientras que el afán de crecer y producir lo convirtieron en uno de los productores de leche más destacados del municipio de Pinar del Río.
PARA QUE HAYA MÁS LECHE
Perteneciente a la CCS Estelo Díaz, de la Empresa Pecuaria Punta de Palma, Víctor cuenta sus anécdotas con cierto agradecimiento.
Relata cómo a través de su esfuerzo y dedicación con las vacas y la tierra ha alcanzado muchas metas en su vida. Habla con orgullo de sus 60 “hembras”, las cuales le garantizan ser un hombre entregado a su trabajo.
“Solo 20 están destinadas a la producción de leche. Empecé dedicándome solo a eso, después me inicié en la ceba de búfalos y ya voy por la cuarta entrega, ahora pondré 20 más. También incursiono en la inseminación artificial y así, con mis energías y voluntad ya puedo ver los resultados”.
Como estímulo a una labor con altos grados de responsabilidad, Plana Pérez recibió un equipo para el ordeño mecánico, el cual le permite aumentar la producción de litros de leche diarios y le facilitará entregar 32 000 litros en el año.
Manejar el nuevo artefacto era como adentrarse en un juego, pero tanto Víctor como sus obreros se sintieron elogiados, pues es esta una técnica aún no empleada por todos los productores, así que “privilegiados” fue el enfoque dado por el guajiro de la carretera a Briones Montoto.
“Fue extraño, pero me ha ayudado, ahora hago doble ordeño, pues a todas las vacas en la mañana les saco 80 litros y en la tarde 50 más, de lo contrario, esos 50 extras al día siguiente no estarían si lo hubiera hecho a mano.
Víctor pensó que las vacas no se adaptarían al aparato, pero al verlas tan apacibles pareciera que el ruido es música para sus orejas.
POR EL BIEN DE SUS ANIMALES
En su afán de crecer, Plana Pérez siembra plantas proteicas y tiene en planes la preparación de tres hectáreas adicionales con el mismo destino. “Decidí sembrar porque esa es la comida de mis animales: el beneficio de la ganadería es el pasto. Como mismo yo vivo de las vacas, tengo que vivir para ello, para que estén en buenas condiciones, me den grandes terneros y sea mejor la producción de leche. Trato de tener pasto fresco para que las vacas coman, solo así puedo ordeñarlas dos veces”.
El nuevo juego de este ganadero puede que le reste intercambio directo con las vacas, pero le suma con sus terneros, pues comenzó también la cría artificial.
“Una vez que le quito el ternero a la vaca le doy la alimentación en polvo que me provee la Empresa. En dependencia de la edad voy administrándole diferentes productos. Estas técnicas son más desarrolladoras que si estuvieran mamando directo a la vaca, además del hecho de que acopio los supuestos litros que bebería el ternero”.
Pero sus manos no están solas en esto: junto a las de él están las de Yaimí Arencibia Cabrera, una esposa que le sigue los pasos y le ayuda con el nuevo centro integral de acopio de leche refrigerada ubicado en su casa, el cual funciona para la prestación de servicios pecuarios de la cooperativa.
Hasta este centro llega el stabilac, una especie de pastilla que evita la descomposición del líquido.
Víctor Plana Pérez es un ganadero optimista de Pinar del Río, pero más que eso es un guajiro jovial que vio en sus reses, hace 20 años, la manera de subsistir con buenos desempeños, tarea que hoy lo vanaglorian.
Sobre el Autor
Heidy Pérez Barrera
Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.