Actualizado 21 / 01 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

16ºC
27ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Los constituyentes mambises y su actual legado

Los constituyentes mambises y su actual legado

El 29 de octubre de 1897 durante la Guerra Necesaria fue aprobada la Constitución de La Yaya por los representantes mambises reunidos en ese lugar de Camagüey, que dio nombre al acto legislativo.

Pero menos de un año después sería ignorada, junto al gobierno de la República en Armas, por las fuerzas interventoras estadounidenses como premisa esencial para establecer el nuevo sistema neocolonial en la Isla.

Para octubre de 1897 la guerra se encontraba en su segundo año y de acuerdo con lo estipulado en la Constitución de Jimaguayú -aprobada poco después del alzamiento armado el 24 de febrero de 1895-, al cumplirse los dos años de su aprobación y si continuaba el conflicto bélico, la República en Armas debía convocar una Asamblea de Representantes para la elección de un nuevo Consejo de Gobierno y la modificación de la Carta Magna.

Pero más allá del mandato legal, los independentistas tendrían que legislar contra las posiciones divisionistas del Partido Autonomista, favorable a España y contrarias a continuar la lucha. Y sobre todo, fortalecer el orden institucional cubano y las filas insurrectas después de las pérdidas en combate de José Martí, al inicio en 1895, y del Lugarteniente General Antonio Maceo en 1896.

Mientras, en el campo de batalla el Generalísimo Máximo Gómez, el General Calixto García, junto a otros destacados jefes militares, derrotaban a las tropas de la metrópoli, ante lo cual el naciente imperialismo estadounidense veía acercarse la hora de su intervención militar en su vecino territorio para frustrar la victoria cubana.

Para llevar adelante sus planes, los norteamericanos requerían desconocer y descalificar a los órganos representativos de la Revolución independentista y solo obtener la colaboración del Ejército Libertador como apoyo a las operaciones militares.

Tomás Estrada Palma, sucesor de José Martí al frente del Partido Revolucionario Cubano en EE.UU, fue parte importante en esas componendas con sectores estadounidenses y círculos de negocios de ese país muy interesados en la intervención y la venidera anexión de la Isla, a los que el futuro presidente garantizó sus intereses y negocios en una seudorrepública cubana que ya se vislumbraba.

En ese contexto, los representantes ante el nuevo proceso constituyente -la mayoría de ellos ajenos a la gran trama imperialista y de traición entre las filas cubanas-, se reunieron primero en Aguará en Camagüey y solo después del cinco de octubre de 1897 se trasladaron al poblado de la Yaya, en la misma provincia, hasta lograr la asistencia necesaria para aprobar la nueva Constitución.

La Asamblea de Representantes eligió como Presidente, al Mayor General Bartolomé Masó Márquez; y Vicepresidente al Brigadier, Domingo Méndez Capote; y se nombró General en Jefe del Ejército Libertador, al Generalísmo Máximo Gómez; y Lugarteniente General, a Calixto García.

Aunque no resolvió del todo las contradicciones motivadas por las tendencias entre un mando militar como fuente del poder y los que estimaban un mayor control del gobierno sobre el desarrollo de las acciones militares, al decidir que el Consejo de Gobierno tuviera nuevas atribuciones sobre el Ejército Libertador.

También se planteó una más completa organización del Estado y se cegó cualquier intento de pactos con el enemigo sin lograr la independencia,como el ocurrido en la Guerra de los Diez Años.

En este sentido se incorporó un manifiesto en el que se declaró que la guerra no podría concluir sin “ la independencia absoluta e inmediata de toda la Isla de Cuba, y que solo con la victoria o con la muerte saldrían los mambises de "Cuba Libre".

Pero el final de la guerra transcurriría según el guión imperialista, previamente trazado.

En junio de 1898 desembarcaron las tropas yanquis en las playas de Daiquirí y Siboney, al este de Santiago de Cuba, gracias al apoyo de las tropas cubanas bajo el mando de Calixto García.

A su vez, la obsoleta escuadra española del Almirante Pascual Cervera, atracada en la bahía de esa ciudad, resultó destruida al salir al mar abierto a combatir en un verdadero tiro al blanco para los barcos estadounidenses.

España rinde la Isla a EE.UU., que humilla al Ejército Libertador y al General Calixto García y los insurrectos, a los que no se les permite entrar en Santiago de Cuba para participar en la rendición de la plaza, y la bandera estadounidense es izada en el Castillo del Morro.

En tanto, Estrada Palma disuelve el Partido Revolucionario Cubano e igual suerte tiene el Ejército Libertador.

En 1901 el gobierno militar imperial promueve la elaboración de una nueva constitución para la futura república bajo las leyes y las órdenes militares del Norte, desconociendo toda la tradición constitucionalista de los independentistas cubanos reflejadas en las cartas magnas mambisas de Guáimaro, Baraguá 1878; Jimaguayú 1895, y La Yaya, 1897.

Esa primera constitución nacería con el apéndice de la Enmienda Platt, por medio de la cual Washington se abrogaba el derecho de intervenir militarmente en Cuba para establecer el orden y supeditaba a La Unión la aprobación de tratados y acuerdos internacionales de la nueva república, además de la cesión de importantes puertos para bases navales.

Tendrían que transcurrir 57 años de seudorrepública y de continuidad del proceso revolucionario, iniciado hace 150 años el 10 de octubre de 1868, que hizo posible el triunfo revolucionario el primero de enero de 1959 y garantizó una verdadera constitución popular en 1976, para refrendar la independencia nacional y los derechos sociales que solo podía garantizar el sistema socialista.

Ese documento rector fue aprobado en un proceso de consulta popular por la inmensa mayoría del pueblo cubano.

Convertir en constituyente a todo el pueblo al decir del intelectual Cintio Vitier significa “construir un parlamento en una trinchera", frase que sintetiza la épica de aquellos constitucionalistas mambises que con el fusil al lado, fundaron los cimientos de nuestra nación.

Ese legado está muy presente en el actual proceso de reforma constitucional para incluir los cambios requeridos en la Carta Magna ante cambios en el ámbito económico y social del país y para enfrentar los nuevos desafíos de su proyecto revolucionario.

Sobre el Autor

ACN

ACN

Agencia Cubana de Noticias ACN, Genera, procesa y ofrece informaciones, comentarios y reportajes en soportes como texto, imagen, audio, entre otros.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero