¿Símbolos de identidad?
- Escrito por Loraine Morales Pino y Yanetsy Ariste
El “arado” es de la autoría del proyecto Fidias.
Gracias a la iniciativa del Gobierno Provincial la urbe está inmersa en un proceso de reanimación, iniciado antes del aniversario 150 de su titulación como Ciudad.
Una de sus transformaciones estéticas ha sido el rediseño del paseo en la avenida José Martí, previsto como un río sinuoso que corre entre pinares en alegoría al nombre de nuestra provincia.
Al proyectarlo se pensó en la ubicación de esculturas ambientales en las plataformas circunscritas por los bancos a orillas del recorrido adoquinado. Hace alrededor de dos años, el Gobierno le solicitó al Consejo Provincial de las Artes Plásticas (CPAP) convocar a los artistas del territorio para la ejecución de las esculturas.
Según las regulaciones de Planificación Física y el diseño urbanístico del tramo, las esculturas debían poseer dimensiones medianas, de tres metros de alto por 1.50 de ancho aproximadamente. Concretadas en materiales perdurables como el cemento, el metal y el mármol, quedarían emplazadas en exteriores. Y como recurso indispensable se instó a que representasen la identidad de Pinar del Río.
Yoan Lorenzo, presidente del CPAP, refirió en diálogo con la prensa y profesores universitarios, que en ese momento se efectuó una reunión con la presencia de la filial provincial del Consejo asesor para el desarrollo de la escultura monumentaria (Codema).
Es necesario apuntar que Codema está integrado por especialistas de diferentes organismos en carácter de representación y es la institución encargada de aprobar la restauración y el emplazamiento de las obras.
En esa primera reunión participaron más de 27 miembros de Codema. Se presentaron 27 proyectos y fueron aprobados siete. Al segundo encuentro se presentaron ocho más y se aprobaron cuatro.
Posteriormente se llevó la decisión a la Comisión de Monumentos y al Grupo Técnico Asesor de la Ciudad. En más de cinco sesiones de trabajo fue estudiado el emplazamiento de las piezas hasta su aprobación final por el Consejo de la Administración Provincial (CAP).
Yoan Lorenzo también refirió que la inauguración de las obras estaba prevista para el aniversario150 de la ciudad, pero no pudieron concluirse en ese plazo; por ello se pospuso para este 10 de septiembre. Incluso, todavía existen piezas en ejecución no emplazadas y otra sin terminar de las ya instaladas.
El historiador Juan Carlos Rodríguez agregó que “en las más de 20 reuniones de trabajo realizadas, las decisiones fueron polémicas. Se hicieron votaciones que han quedado plasmadas en actas y en ningún momento los votos fueron unánimes. Por ejemplo, se hizo resistencia para mover algunas piezas de lugar en dependencia del contexto del emplazamiento”, aseguró.
EL CONCEPTO
Los involucrados declararon que el fundamento del proyecto escultórico en conjunto expresa símbolos identitarios que transitan desde lo natural hasta lo contemporáneo. Significa que han entendido alegóricamente el progreso de nuestra urbe: de origen agrícola y modernizada en modo paulatino.
Ello explica la ubicación del arado a la entrada de la ciudad, frente a la universidad Hermanos Saíz como referencia al cultivo de las ideas, a la siembra de conocimiento.
El primer tramo del paseo se erige como una vega en la ribera del “río” adoquinado. Luego del arado, se exhibe la guayabita del pinar y el tabaco. El sitio que hoy ocupa la “pájara pinta” será el destino perpetuo de las todavía no emplazadas “botas” del artista Bárbaro Abascal. O sea, el ave es solo una pieza provisional.
El tabaco es obra de Abel Morejón y Marcos González.
En el segundo espacio, el discurso se moderniza. Las piezas son menos explícitas en cuestiones formales. La hoja de tabaco marca la frontera estética entre ambos tramos, pues resulta más gráfica. A un lado de las venas referencia la vegetación conífera y al otro, bosqueja las edificaciones. Luego La Columna, de Arquímedes Lores, alude en su estructura vertical y en el empleo de pernos de metal a la modernización de la arquitectura. Esta última aún no está terminada.
Las fuentes explicaron que deberán ser emplazadas otras cuatro esculturas en lo que resta de año. La primera frente a la filial provincial de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC), de la autoría de Tamara Campo. La segunda es un caballo en chatarra de Bárbaro Abascal, propuesto para el Parque de los Mártires. La tercera es de Julio César Ortiz, se nombra Pensamiento Colectivo y estará ubicada en el reparto Hermanos Cruz. La cuarta será un sofá hecho en mármol, del artista José Miguel Díaz Pérez (Mayimbe), y sugiere el perfil cordial y hospitalario del pinareño.
LA ESTÉTICA
Estamos de acuerdo con que es necesario engalanar la ciudad. Y muchos de sus habitantes hoy pueden respirar un aire de renovación porque diversos espacios han quedado restaurados o inaugurados. Además, desde 1988 no se revitaliza la ciudad con un proyecto escultórico así de abarcador.
Por eso el afán de “vestirla” con esculturas merece ser reconocido. Sobre todo porque la vertiente ambiental monumentaria de la manifestación posee un valor sociocultural agregado, ya que se emplaza para un público masivo fuera de las galerías o de recintos privados.
Sin embargo, las piezas expuestas son muy obvias en términos figurativos. No existe un concepto tras la forma, al menos en el primer tramo de la locación. Es la representación literal del símbolo (arado, guayabita, tabaco… agregaríamos las botas, pero sería necio hablar de una obra que aún no ha sido develada). ¿Su literalidad pretende acercarlas al público, hacerlas más comprensibles?
En ese caso, subestimaron al transeúnte.
Lo rural también puede ser representado desde la sugerencia. La elementalidad formal a veces llega a resultar ofensiva, porque el público sabe imaginar, y por tanto, necesita obras más creativas.
Sobre la columna de metal también poco se puede argumentar, debido a que no está concluida. No obstante, si representa la modernización de nuestra arquitectura, está muy distante de caracterizarnos. Podríamos presentirla más en una urbe de altos edificios y estructuras metálicas que en Pinar, en la que predominan edificaciones decimonónicas y de principios del siglo XX, líneas horizontales y pintorescas fachadas.
Respecto a las cuestiones urbanísticas, el arquitecto Pedro Martínez apuntó: “Estos objetos están confinados a un espacio muy reducido, no tienen aire ni lugar propio dentro de un Proyecto de Paseo que está bien logrado… en consecuencia estos elementos son obstáculos para las posibilidades de uso de las áreas de estar del Paseo.
“(…) se debió analizar con más cuidado si este estrecho separador urbano, intervenido ya de forma correcta como espacio público, los aceptaba o no. Quizás el área de los jardines del hotel Pinar del Río hubiera sido un lugar más adecuado”.
SARCASMO MATERIALIZADO
Sin duda, la escultura que suscitó mayor polémica fue el arado emplazado a la entrada de la ciudad. Ubicado enfrente del bloque docente de la universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, cobró innumerables interpretaciones consideradas ofensivas por muchas personas.
Desde la infancia retornó la frase popular “eres más bruto que un arado americano”. Desde las jaranas surgieron otras como “aquí se forman los futuros bueyes de la nación”, “Pinar del Río la tierra del arado”, por solo citar algunas de las más reiteradas.
La ubicación del primer diseño crea lazos inexorables con las instituciones que la rodean, por lo cual no puede haber un divorcio entre su mensaje y el contexto aledaño actual.
El crítico de arte Heriberto Acanda argumentó: “Se trata de establecer un equilibrio entre elementos que conforman la memoria colectiva y las propuestas que responden a las necesidades presentes. La creación aparentemente libre de valores es significativa para la cultura e incluso, como un hito social revolucionario en la historia del arte pinareño. Sin embargo, una mirada retrospectiva muestra que las esculturas emplazadas no consiguieron ser más que el símbolo de una minoría intelectual y artística”.
Surgieron argumentos que lo definían como testimonio irrefutable de la obsolescencia de los medios agrícolas y símbolo de subdesarrollo. Para muchos, un sarcasmo materializado.
EL RECLAMO POPULAR
Otro aspecto que resalta en el debate popular es el costo de las inversiones.
Al hablar con Yoan Lorenzo refirió que no dominaba el monto total del Paseo de las Esculturas y que ese dato no estaba establecido aún, pues quedan obras inconclusas. Argumentó que el precio individual variaba y que el menor a pagar era de 3 000 CUC sumado al costo de los materiales a emplear.
Por otro lado, la arquitecta Neilys Pando, coordinadora del grupo técnico asesor para la reanimación de la capital pinareña, informó que existen tres vías de financiamiento para el proceso de reanimación de la ciudad: el plan de la economía, las inversiones y el uno por ciento sobre los ingresos brutos por las ventas de bienes o prestación de servicios impuesto a personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras, que operan en el territorio.
Refirió que el Consejo de la Administración Provincial (CAP) es el organismo rector del proceso y quien otorga, junto al grupo técnico y Codema, el aval para las acciones. En cuanto al costo declaró que es un trámite concertado entre el organismo que ejecuta el pago (Dirección Provincial de Cultura) y el artista.
El dinero que financió las esculturas ambientales proviene del aporte del uno por ciento, por lo cual merita una gestión basada en el criterio del pueblo. De ahí la solicitud empoderada de audiencias públicas que permitan definir y fiscalizar su destino.
“Lo más alarmante de todo es el carácter kitsch que impera en todas estas piezas de pretensiones escultóricas y digo pretensiones porque fueron concebidas como tal, ejecutadas y cobradas con dinero público es decir, de todos, en pos de una convocatoria que pedía que dichas esculturas representaran nuestra identidad”, refirió el escritor Nelson Simón, vicepresidente de la Uneac en la provincia, en su perfil de Facebook.
En su visita al territorio Miguel Díaz-Canel, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, instó a tomar en cuenta la opinión de la gente en el desarrollo local. Por otro lado, en chequeos más recientes el mandatario enfatizó que la informatización de la sociedad es una vía para lograr mayor participación del pueblo en la construcción de las políticas públicas, así como en la gestión de la administración y el Gobierno.
Sobre el Autor
Loraine Morales Pino
Licenciada en Periodismo, graduada en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.