Insuficiente, pero mejor
- Escrito por Yolanda Molina Pérez
La nueva conductora instalada en el “Abel” lleva varias semanas funcionando. / Foto: Pedro Paredes Hernández
Hay lugares a los que no nos gusta ir y cuando tenemos que hacerlo esperamos contar con el menor número de contratiempos. Sin duda, los hospitales son uno de esos sitios.
Por años el centro insigne de la provincia, el clínico quirúrgico docente Abel Santamaría Cuadrado, tuvo entre los problemas que limitaban el funcionamiento del centro y el confort de los pacientes la escasez de agua.
UN ANTE Y UN DESPUÉS
Financiada por el Ministerio de Salud Pública, ejecutada por la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos y la Empresa de Construcción y Montaje Pinar del Río, la conductora que independizó el servicio de la instalación lleva varias semanas en funcionamiento.
Para el especialista en imagenología, Jorge Luis Mendieta Domínguez, director general del hospital, ello ha representado un cambio total, pues era el tema que ocupaba casi todas las quejas de los pacientes.
Aunque según señala el funcionario, hoy solo reciben el preciado líquido en el 95 por ciento del edificio, dado por el deterioro de las redes internas. Recalca que se trata de un inmueble con más de tres décadas de explotación, con una serie de problemas constructivos acumulados.
Cuentan con un programa de mantenimiento para la supresión de salideros, sustitución de herrajes y otras acciones encaminadas a lograr el máximo aprovechamiento del agua. Como elemento positivo resalta el acompañamiento de las autoridades en el territorio que conceden prioridad al tema.
A pesar de que no tienen disponible en salas y demás espacios las comodidades a que aspiran para el uso del agua, sí asegura que durante las 24 horas la reciben, lo que impacta positivamente también sobre los servicios, pues anteriormente implementaban distintas alternativas para que el líquido llegara al personal médico y demás especialistas que lo requerían.
Mendieta Domínguez añadió que a partir de ahora esto favorece un mayor cumplimiento de las normas higiénico sanitarias, y ello repercutirá de manera positiva también en la reducción de infecciones cruzadas.
UN POCO MÁS
Con 1 022 camas, el “Abel Santamaría Cuadrado” es el hospital de mayor capacidad en el país. De ellas, 140 las dedican a pacientes ambulatorios en emergencia, observación, hemodiálisis y recuperación, lo que demanda un cambio frecuente de avituallamiento y un alto consumo de agua. Cuentan con 38 servicios que abarcan 40 especialidades.
Desde hace algunos años acometen varias obras para la reparación del longevo centro. Como resultado de ello han sustituido persianas y cristalería, rehabilitado salas, dado mantenimiento al mobiliario clínico, construyeron el supiadero y el incinerador, entre otras acciones.
Sin embargo, la que logra mayor impacto, porque llega a más sitios de forma simultánea, es la conductora.
INDISPENSABLE
Está lejos de las condiciones idóneas el servicio de agua con que cuenta el centro hospitalario, no obstante, trabajan sistemáticamente en aras de incrementar las mejoras. Para que así sea es indispensable la colaboración de pacientes, acompañantes y trabajadores.
Durante un recorrido por salas beneficiadas de la reparación constructiva, vimos lavamanos recientemente sustituidos donde vertieron desechos de comida, incluidos envolturas de paquetes de galletas. Con conductas de tamaña indolencia será imposible que en algún momento logren la total rehabilitación de las redes, porque mientras recuperan unas se dañan otras.
Según la sabiduría de nuestros abuelos, la mayor ganancia posible estriba en cuidar los bienes que poseemos; si los que hacen uso de esta instalación contribuyen a preservar lo hecho, el “Abel” podrá rejuvenecer, así no solo nos restituirá salud y vida, sino que lo hará con más brevedad y en un ambiente confortable.




