Conversando con Modesto Marcelino
- Escrito por Ana María Sabat González
Modesto Marcelino González Ramírez. / Foto: Januar Valdés
Modesto Marcelino González Ramírez es un hombre bien humilde y honrado. Esa fue la impresión que nos dejó, luego de una extensa conversación en su apartamento del municipio de Sandino, Pinar del Río.
Nos recibió como todo un anfitrión, aún cuando estaba ocupado atendiendo a su esposa Ada González, que está enferma en cama, y entre otras cosas, Modesto preparaba los alimentos que iban a almorzar aquel día lluvioso, en que fuimos de visita.
Muchos fueron los trabajos que realizó el anciano de 77 años, ahora jubilado, pero con una vida muy activa en lugares de La Habana y Guane, donde incluso fue funcionario y miembro del Comité Municipal del Partido en ese municipio.
Hombre responsable, de mente ágil y fácil palabra, supo superarse e integrarse a las tareas del país después del triunfo de la Revolución, aún cuando se crió en un lugar de Camagüey que le dicen Santa Lucía, en Guáimaro, adonde emigró su familia pinareña por la situación económica.
“Nací en punta de la Sierra en Guane, en la Macagua, un lugarcito que le dicen La Ceja, pero a los cuatro años mi familia se fue buscando vida nueva.
“Se llevaron en el tren todo, como si allá no hubiera nada, los arados, yugos, bueyes… y desembarcamos en un lugar que le dicen Santa Lucía, en el central Elia, hoy Colombia. Bajaron la carreta con los bueyes, y comenzaron a montar trastes y a llevarlo para donde habían arrendado. Allí me crié.
“Pero había gente que yo no conocía en La Habana y aquí en Guane, entonces cuando triunfó la Revolución vine para acá”.
Un luchador…
De pensamiento muy atinado, desde la adolescencia y la juventud, pronto Modesto ayudó y luego se incorporó de forma activa al movimiento 26 de Julio en Camagüey, en un grupo que dirigía el capitán Anselmo Jerez Vázquez, y el segundo era Vitorito Acosta.
Una de las anécdotas que nos contó fue cómo trasladaba al capitán en las ancas del caballo, evadiendo al enemigo, por todas las zonas adonde iban a crear células del 26 de Julio.
“Nos pasábamos las noches enteras así, a veces debajo de la lluvia, hasta que triunfó la Revolución”.
Y se llevó la novia…
En todo aquel ajetreo del triunfo, entre la toma de los cuarteles de la zona y la efervescencia de la Revolución, el amor se hizo espacio.
“Y yo me llevé la novia mía, y el jefe me dijo: Cuando te canses de la luna de miel vienes”. Nos cuenta Modesto y ríe con picardía.
“Éramos novios desde la primaria, para entonces ella tenía 13 años y yo 17. Pero la madre de la muchacha estaba casada con un burgués y nos mandó a buscar y era que había sacado pasajes para irnos todos para Estados Unidos ¡Mire a ver, sin contar conmigo!
“Entonces Anselmo, el jefe, me dijo: “No te vas a casar nada, yo te voy trasladar para La Cabaña y cuando vengan digo que estás para la Unión Soviética”. También ríe en esta oportunidad Modesto, y es como si narrar su historia lo hiciera volver a vivirla.
“Tú sabes que en esos años del triunfo, mucho más, uno llevaba la Revolución en el “güiro” y en el corazón.
El tanque de guerra…
Fue en Punta de la Sierra, había traído a su mujer embarazada para esta zona.
“Me pasó un tanque de guerra por arriba y me quedé inutilizado. Fue que un muchacho que trajeron para telegrafista y quería ser chofer de estos equipos, y mientras mi compañero Tata y yo descansábamos en las hamacas, aprovechó que se había bajado el tanque para una inspección y lo arrancó, y nos tiró una guásima encima y nos pasó por arriba.
“Yo quedé debajo de la mata que me protegió, pero Tata tuvo más lesiones, estuvo más grave, pero nos salvamos y estamos vivitos”.
El último matrimonio…
Mucho ha llovido desde aquellos tiempos para acá, Modesto ha tenido una vida pródiga en matrimonios (cinco) y hoy tiene hijos, nietos y bisnietos. Además destaca por una existencia entera entregada al trabajo y a las tareas del desarrollo del país y la Revolución.
“Ahora somos dos en la casa, Ada y yo, este es mi último matrimonio. Cuando nos empatamos queríamos tener hijos, pero ya no pudo ser. Ahora ella está enferma, operada de la cadera y la vista, la cual no ha recuperado, pero sigue incorporada también a todas las tareas.
“Hace unos días la llevé en su carrito a la asamblea para analizar y debatir el Proyecto de Constitución, pero también la saco a los carnavales y a todas partes, en estos casos cuando me tomo unos tragos bailo alrededor de su sillón y así nos divertimos”.
Cederista también…
“Desde de la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), y aquí estamos batallando.
“En los CDR siempre fui presidente, coordinador de zona, miembro de honor de la Dirección Regional en Amancio y Guane, ahora soy organizador del número ocho, de la zona 51, en la circunscripción 27.
Modesto es cederista vanguardia nacional por la sistematicidad de su labor. “Fui donante de sangre, ya no puedo. ¿Qué si soy delegado al Congreso? No. Imagínese con esta edad. Aunque la experiencia acumulada vale también”.
¿Qué piensa del trabajo de la organización?
“Bueno en algunos casos está algo debilitado, en esta zona no, estamos en primer lugar y somos vanguardias, porque tenemos un coordinador que es persistente y constante, que se llama Oreste.
“¡Mire! la guardia cederista no se está haciendo, yo creo que esto es a nivel nacional, pero me preocupa porque esa es la primera razón de los CDR. Cuando nos ponían bombitas y petardos la contrarrevolución, y sabotajes por aquí y por allá, fue cuando Fidel dijo: Vamos a crear un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria.
“A partir de ahí se acabaron las bombitas se controló la contrarrevolución gracias a la guardia las 24 horas, claro aunque ahora no hay esa situación, pero hay trasiego y delitos que se pueden cometer en horas de la noche”.
A Modesto le preocupan muchos temas, como el orden en la comunidad, el asedio al turismo, los deambulantes, el trabajo de seguridad social y también las consultas de la Constitución.
“Se han realizado las reuniones con buen nivel de asistencia, hasta los niños porque ellos son los futuros delegados y diputados, la gente se ha referido a muchos temas, como el matrimonio y a la atención al adulto mayor.
“Yo opino que ese proyecto está hecho a partir del carácter Socialista de la Revolución, y a nosotros nos corresponde el análisis, discusión y el aporte. La Constitución tiene sus aristas, y no puede recoger todos los detalles, porque cada día surgen cosas nuevas (…)”.
Así sigue Modesto con el tema del adulto mayor, que según él se atiende bien, pero faltan algunas “cositas”.
Casi al final de la séptima década de su vida no hay un hecho que escape a la preocupación de este sencillo hombre, por eso lo vemos en la lectura de los periódicos y en el estudio de los últimos documentos de la Gaceta Oficial. La realidad circundante ocupa su mente, tal vez para hacer realidad su pensamiento de que se es revolucionario desde el inicio y hasta la muerte.
Sobre el Autor
Ana María Sabat González
Licenciada en Español y Literatura, periodista de Guerrillero. Ha sido profesora de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Se dedica al periodismo desde el año 1996 y aborda en sus trabajos diferentes temáticas sociales y políticas.




