Actualizado 25 / 09 / 2018

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Espacios personales

Espacios personales

El respeto al espacio ajeno es parte fundamental de una coexistencia feliz, no cabe duda. Sin embargo, en los últimos años, el concepto de lo que es privado ha tomado matices distintos con el uso de las nuevas tecnologías. Los usuarios, alienados de la interacción social directa, se sumergen entre contraseñas para mantener seguro ese otro lado que aflora cuando la comunicación con otros no necesita voz ni rostro.

Internet es un nuevo mundo de posibilidades y peligros, más aun cuando en Cuba –que recién comienza a estar conectada– la percepción de lo que significa este escenario se resume para muchos a estar presente en las redes sociales, especialmente Facebook.

El carácter impersonal de las relaciones textuales –por llamarlas de alguna forma–, permite que con mucha facilidad los individuos se desdoblen en personajes que sacan a relucir sus deseos y necesidades más íntimas.

Desde las fotos del perfil en ropa interior hasta las frases trilladas adjuntadas a las publicaciones, cada uno ofrece la percepción que aspira que su comunidad de amigos tenga sobre él o ella, sin apenas notar que en ocasiones puede no ser exactamente uno mismo quien está presente sino una proyección ficticia para agradar a otros.

Es entonces cuando lo privado se convierte en amenaza para el individuo, su integridad y principios, aunque el hecho pase desapercibido ante sus ojos. Se pierde un poco hoy y otro mañana hasta que mecánicamente acuden a ese espacio para comportarse como se cohíben de hacerlo en la vida real.

En la avalancha de tecnología, no solo los jóvenes practican este tipo de conducta, sino que muchas personas maduras se identifican con el medio para actuar de la misma manera, aunque se supone que por el tiempo vivido deberían tener más claro hacia dónde quieren ir y cuáles son los términos dentro de los que su personalidad está definida.

Los límites en el comportamiento, no importa el lugar o lo personal del momento, lo determina cada persona y hay éticas por encima de las cuales no se puede pasar.

Esconderse tras ese eslogan de la privacidad inviolable no salva a nadie de sus propios demonios, porque no se trata de cómo te vean otros sino del concepto que cada cual tiene de sí mismo. El problema no está en la libertad que estos espacios ofrecen, sino en cómo se hace uso de ellos con conciencia y responsabilidad para no convertirse en acosadores o acosados online.

Sobre el Autor

Vania López Dias

Vania López Dias

Periodista y fotorreportera del Periódico Guerrillero.

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