Actualizado 14 / 11 / 2018

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Paraíso verde en La Guabina

Entre las actividades disponibles para los huéspedes del hostal están las caminatas por los senderos y visitas a las cuadras de los sementales. / Fotos: Vania López Dias

Entre las actividades disponibles para los huéspedes del hostal están las caminatas por los senderos y visitas a las cuadras de los sementales. / Fotos: Vania López Dias

Delgados árboles bordean el camino que conduce a La Guabina, a la cual se accede por la carretera Luis Lazo. Allí radica el Centro de Mejoramiento Genético Equino de la provincia, perteneciente a la Empresa de Flora y Fauna.

“La razón de ser de nosotros es el mejoramiento de las razas de caballos Appaloosa y Pinto Cubano”, asegura Yoirel García Vargas, director de la unidad, y nos conduce a las cuadras de los sementales donde conocemos a Leopardo o Dál-mata, como llaman los cuadreros a un bello ejemplar de lunares negros que resultó gran campeón en la más reciente feria de Rancho Boyeros.

“Estas crías gustan mucho”, advierte Yoirel.

¿Cuántas son en total?, indagamos.

“Tenemos 22 sementales, 116 yeguas reproductoras y 82 potros”.

Son muchas yeguas y pocos sementales…

“Sí, y el semental se desgasta mucho con la monta directa. Entonces optamos por la inseminación artificial. Congelamos el semen y posteriormente se inseminan a las yeguas. Así cuidamos a los caballos. Tenemos un laboratorio bien equipado, que es el segundo mejor del país y los resultados son alentadores”.

¿Cómo así?

“Fíjate que ya hemos cumplido el plan anual al 85 por ciento. Contamos con 40 yeguas gestantes y 39 pendientes, o sea, a las que aún no se les determina su preñez porque no ha pasado suficiente tiempo”.

¿Con qué alimentan a los animales?

“Se les da pienso y pitilla, un tipo de hierba que sembramos aquí. Pero Carito les puede hablar mejor al respecto”, concluye Yoirel y nos presenta al jefe encargado de las cuadras de sementales.

Carito se llama en realidad Francisco Torres y es un señor de mediana edad que habla con verdadero afecto de su trabajo.

“Lo primero que hacemos cuando llegamos aquí por la mañana es revisar que todos los caballos estén bien. Puede que hayan tenido un cólico en la noche, que es como tal la enfermedad que más los afecta”, explica y prosigue. “Luego toca baldearlo todo, echarles el pienso, el agua, cepillarlos, limpiarles los cascos y sacarlos afuera para que corran, brinquen y hagan lo que quieran.

“A los ocho meses se hace el destete de los potricos y determinamos cuáles tienen futuro para las ferias. Ahí el domador pega a trabajar con ellos hasta que se dejan montar”.

¿Qué es lo que más usted disfruta hacer?

“A uno tiene que gustarle todo, pero bueno, lo más bonito es salir con los potros por el sendero, pasearlos y eso”.

UN RANCHO PARA DISFRUTAR

Al otro lado de la presa está la finca Cuatro Caminos, dedicada al cuidado y reproducción de caballos alazanes o dorados, los cuales se comercializan con las cooperativas por precios que oscilan entre los 3 000 y 4 000 CUP.

Allí se crían además cerdos, carneros, pollos y patos destinados al turismo, al abastecimiento del comedor obrero y del hotel Rancho La Guabina.

El hostal dispone de ocho habitaciones dobles para un total de 16 capacidades. Los clientes pueden hacer su reserva mediante las distintas agencias de viaje, así como a través del teléfono 48757616.

La tarifa de alojamiento asciende a 39 CUC por persona con desayuno, almuerzo y cena incluidos, 32 CUC si el huésped opta solo por servicio de desayuno y cena y 25 si prefiere disfrutar únicamente de desayuno.

Hay además un ranchón con 120 capacidades disponible para fiestas familiares y celebraciones de empresas.

“Tenemos una oferta de comida criolla para 30 personas que incluye puerco asado, arroz moro, ensalada, vianda, postre, frutas naturales, café y pan con mantequilla, todo esto por el precio de 100 CUC”, comenta María Antonia Pereda Olivera, administradora del hotel.

Los interesados pueden a su vez alquilar el ranchón y el servicio de camareros por 510 CUP si traen toda la comida.

Otra de las ofertas consiste en un pasadía y almuerzo criollo por cinco CUC por persona. El plato fuerte lo elige cada consumidor y puede ser lo mismo cerdo asado, carnero, bisté de res, conejo o pollo al carbón.

“Ofrecemos otro tipo de pasadía con merienda (jugo natural y bocadito) y almuerzo por 60 CUP, que se diferencia de la opción anterior en el gramaje de los alimentos pero no así en la calidad”, agrega María Antonia.

Además de las opciones gastronómicas los visitantes pueden montar a caballo, hacer senderismo y navegar en bote por la presa.

Andar una hora a caballo cuesta siete CUC por persona y alquilar un bote por igual tiempo sale en cinco CUC, si es de remos y 10 CUC si es de motor, precios bastante elevados para el bolsillo del pinareño de bajo salario, que también tiene que costear el transporte hasta este lugar un poco alejado de la capital provincial.

A pesar de ello, pasar tiempo en La Guabina puede ser restaurador y saludable. La paz que se experimenta allí es cautivadora: 55 especies de aves endémicas y migratorias hicieron su nido por estos lares y por ratos te sorprenden con sus cantos. El aire limpio del campo se mete en tus pulmones y no existe dicha más plena.

El centro de mejoramiento genético equino garantiza la pureza de sus sementalesEl centro de mejoramiento genético equino garantiza la pureza de sus sementales.

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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