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Una voz para muchos sentires

María Elena Cruz Friol, única delegada directa de la Atención Primaria de Salud. / Foto: Vania López Dias

María Elena Cruz Friol, única delegada directa de la Atención Primaria de Salud. / Foto: Vania López Dias

María Elena Cruz Friol es la única delegada directa de la Atención Primaria de Salud en todo el país al XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Esta mujer, enfermera de profesión, con estatura baja, ojos achinados y una tez negra que reluce a pesar de los años, dedica su vida a la recuperación de los pacientes en el departamento de Quemados del policlínico universitario Raúl Sánchez de la capital provincial.

Fue en el año 1986 cuando cumplió su sueño de hacer la licenciatura en Enfermería.

“Desde niña siempre me gustó el uniforme blanco. Era algo curioso para mí, por eso al terminar la enseñanza Secundaria tuve la oportunidad de elegir qué quería estudiar y opté por Auxiliar de Enfermera. Me gradué en 1976.

“Así fue que empecé a tener contacto directo con los enfermos. Veía que los pacientes recibían el tratamiento y a la semana o los días eran dados de alta. Era una satisfacción el decir: ‘Salvé una vida’. El interés fue incrementándose hasta que llegó la carrera de nivel superior para los auxiliares. En aquel entonces se estudiaba en la ‘Marina Azcuy’”.

De esta forma María Elena pudo incorporarse al ámbito laboral en una unidad cerrada del hospital clínico quirúrgico León Cuervo Rubio.
“En aquel entonces no me gustaba estar encerrada ocho horas de trabajo, pero me ubicaron en la sala de quemados y me saltó la curiosidad por saber cómo trataban a estos pacientes. Me desempeñé como enfermera general sin especializarme, hasta que tuve la posibilidad de hacer el curso de Terapia Intensiva en quemados.

“Había un cubículo de pediatría. Yo pensé en aquel entonces que no iba a aguantar, porque comencé a ver a los niños con sus rostros o el resto del cuerpo quema-ditos y era muy difícil. Pero gracias al entusiasmo y al interés que yo tenía de ver que se salvaran y salieran adelante seguí trabajando”.

En el año 1988 el servicio de quemados fue trasladado al hospital docente Abel Santamaría, en el cual laboró hasta 1994 que fue remitida al policlínico universitario Raúl Sánchez.

“El cambio fue difícil para mí. Yo estaba acostumbrada a tratar con pacientes hospitalizados, brindar una atención óptima, pero en la Atención Primaria de Salud hay otra dinámica más enfocada a la prevención, promoción y rehabilitación.

“Comencé rotando por las diferentes especialidades: vacunación y citología y cuando terminé esa etapa la jefa de enfermeras, Esther Duarte, me dijo que necesitaba una jefa de enfermeras para el Cuerpo de Guardia. Así aprendí a ser más profesional, responsable, a brindarle una mejor atención a pacientes y familiares, pues había más contacto con ellos. Fui feliz porque tuve un colectivo profesional con muchas cualidades, trabajaban bien y aprendíamos entre todos”.

Ser buena profesional implica el ansia de superación constante, razón por la cual María Elena posee conocimientos integrales, no solo de la enfermería general sino también especializaciones en quemados, medicina natural y tradicional, así como en enfermería intensivista.

“Además tomé el curso Haciendo Futuro, ideado por Fidel, y empecé a rotar por las terapias de los diferentes hospitales. Como el policlínico estaba en reparación, me reubicaron en Maternidad hasta su reapertura y en el 2007 fui de misión a Venezuela como enfermera intensivista”.

A su regreso, en febrero del 2011, comienza un nuevo periodo lleno de retos. La labor sindical ocupó un espacio importante en la agenda de esta mujer que muchos catalogan como incansable.

“Siempre estuve implicada en las actividades del sindicato porque ellos dicen que tengo poder de convocatoria. Traté de mantenerme al margen, de ayudar en todo pero sin tener la responsabilidad de liderear a todo el personal afiliado, que incluye al de atención de Salud de la prisión y del hospital materno. Pero a mi regreso asumí la responsabilidad hasta el 2014 que me tuve que operar de un pólipo en las cuerdas vocales y necesitaba hacer reposo de voz.

“Fue un periodo difícil y a la vez bonito. Recibí apoyo de la CTC y la administración. Aprendí muchas cosas en los cursos de formación sindical, pero mi principal escuela fue el trabajo en la base. En los años 2013 y 2014 obtuvimos la condición de Colectivo Moral como reconocimiento a nuestro esfuerzo traducido en la calidad en la atención al pueblo. En la actualidad continúo implicada, pues no he podido separarme del movimiento sindical”.

Al enterarse que su nueva misión era llevar la voz de la base al Congreso manifestó: “Es lo más significativo que me ha ocurrido en el ámbito laboral, porque tendré la oportunidad de debatir lo que mis trabajadores plantean y representarlos”.

Ahora no faltan quienes interrumpen su paso para darle indicaciones, recordarle lo “más importante”, llamar su atención en relación con las cosas que no pueden faltar por decir.

“Lo reiterativo es el debate en torno a la edad de jubilación y al salario, seguidos por los precios del uniforme del personal de la Salud, la cantidad de papeles que deben llenarse en los consultorios, la falta de materiales y la frecuencia de trabajo, pues solo tenemos libre los domingos”.

María Elena Cruz Friol es una mujer común, con una trayectoria admirable. Una de los tantos profesionales de nuestro país que aspira a un futuro mejor. Una voz que multiplica muchos sentires.

Sobre el Autor

Loraine Morales Pino

Loraine Morales Pino

Licenciada en Periodismo, graduada en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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