Actualizado 20 / 11 / 2018

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Una joven que ama el magisterio

Naylé Posada Cruz. / Foto: Jaliosky Ajete Rabeiro

Naylé Posada Cruz. / Foto: Jaliosky Ajete Rabeiro

Naylé Posada Cruz lloró mucho durante la ceremonia de su graduación. Las lágrimas tal vez fueron una evidencia del sacrificio y la entrega a los estudios durante los cuatro años de preparación, quizás porque vio en sus manos el anhelado título de Maestra de Primaria, o porque sus compañeros y profesores reconocieron su esfuerzo y le otorgaron la condición de alumna más integral del curso.

“Siempre quise ser maestra, pero en realidad supe lo que es serlo después de mi primer año en la escuela pedagógica Tania la Guerrillera.

“Al centro entró una niña insegura de sí misma y muy tímida, que fue capaz de pasar las barreras de su personalidad, gracias a la preparación que le dieron los maestros y la UJC.

“He sentido mucha emoción en este día, pues fueron cuatro años de sacrificio. Fui presidenta de la FEEM desde que estaba en tercer año, y también dirigí a nivel de grupo, en la unidad y en la central. A veces había una actividad y quería estar con mis compañeros, pero no podía porque debía estar en la parte de atrás organizando, tratando de cumplir con lo que la membresía me exigía.

“La mayoría de mis reconocimientos por la parte de la FEEM se los agradezco al profesor Marlon y a los estudiantes de la organización que trabajaron conmigo que fueron los que me ayudaron, porque sin ellos hubieran sido imposibles los resultados”.

TIZA Y BORRADOR EN MANO

“Estar dentro de un aula significa mucho para mí. En la calle a veces no me doy cuenta, pero los alumnos me llaman ‘maestra o profe’, son los estudiantes de las escuelas José Antonio Echevarría y Hermanos Cruz, donde hice las prácticas. A veces sigo caminando, no imagino que sea conmigo, pero sí, y me llena de orgullo, es lo más importante”.

Del proceso de enseñanza-aprendizaje esta jovencita disfruta apreciar cuánto aprendieron los alumnos.

“Lo que más me gusta es que mis niños, por ejemplo, los de cuarto grado, cuando estaban haciendo las pruebas, yo fui aunque había terminado la práctica, y al concluir me dijeron: ‘Me salió esto y lo puse de lo más bien’, y sé que ahí está el sacrificio del maestro primario.

“Somos la base de la preparación de una persona, los que les enseñamos al niño desde aprender a calcular hasta comportarse en diferentes circunstancias de su vida, y saber que en cada uno de esos momentos nunca nos van a olvidar.

“Le agradezco a mis profesores del colectivo, pues lo que soy hoy se lo debo a Marlon, a Analina… son muchos, en mí hay influencia de todo el claustro que me formó, no solo para la profesión sino también para la vida. Este centro me cambió y me dio las herramientas para ser la persona que soy”.

Piensa que la “Tania la Guerrillera” los capacita para ejercer la profesión, pero los estudiantes deben esforzarse para prepararse y no conformarse nunca con lo que reciben en el aula. “Tienen que leer, estudiar, investigar y cada cosa que vayan a hacer debe ser con el mayor dominio posible.

“Los profesores de nosotros se preparan constantemente para facilitarnos los contenidos de la forma más novedosa y darnos lo último sobre la especialidad o la asignatura”. La mamá de esta muchacha es profesora del politécnico Primero de Mayo y siempre la vio desde pequeña dando clases.

“No es mi misma enseñanza, pero sí vi la presencia del magisterio en mi familia, pero quien más influyó en mí para dedicarme a la Primaria fue Elsa Matos Carcasés, por la dulzura con que ella nos impartía las clases, de la forma que nos saludaba todas las mañanas. Aunque fuéramos 45 estudiantes, ella llegaba a cada uno de nosotros, sin importar el tiempo y la demora, lo mismo en su casa que en un banco; lo que le interesaba era que aprendiéramos. Fue mi maestra de tercer y cuarto grados en la escuela José Antonio Echevarría”.

Así con este homenaje a uno de los tantos educadores que hay en este país, y que son héroes anónimos del presente y futuro de la sociedad, culminó sus palabras. Nosotros nos fuimos seguros de que la entrevistada va a ser una gran maestra, de esas que tanta falta hacen en estos días, y siempre.

Sobre el Autor

Ana María Sabat González

Ana María Sabat González

Licenciada en Español y Literatura, periodista de Guerrillero. Ha sido profesora de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Se dedica al periodismo desde el año 1996 y aborda en sus trabajos diferentes temáticas sociales y políticas.

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