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El Frente Guerrillero que libertó a Vueltabajo

El Frente Guerrillero de Pinar del Río

He aquí los testimonios de Fano, Pucho Carballo y Pulido, tres combatientes que integraron el Frente Guerrillero de Pinar del Río. Cada cual vivió aquellos días de un modo diferente. 60 años más tarde, describen las imágenes que vienen a sus cabezas

Fano, combatiente de la columna 3 Fano, combatiente de la columna 3 FANO “Me crie en el pueblo de Cacarajícara. Aquel era un caserío malo cantidad. Cuando el ciclón del ´44 todas las casas se cayeron y la única que quedó en pie fue la del asturiano Ramón González, dueño de una mina de asfalto. Entonces, con bejucos y yaguas se hicieron las casas de nuevo.

“Desde chiquito pegué a fregar platos en una fonda para ayudar a mi mamá, que era sola y tenía las manos callosas de lavar y planchar para la calle.

“Allí preparábamos desayuno para los tres relevos de la mina y había que madrugar. Una vez me levanté encuerito a hacer mi trabajo y el cocinero, un gallego él, me tiró un cubo de agua para que me despertara. Alaba´o mi´ja, no quieras saber, ¡aquello no tenía nombre! Un peso y cincuenta centavos era toi´to lo que me pagaban al mes”, relata Epifanio Reyes Cruz, aunque todos lo conocen por Fano en su barrio de Montequín.

El anciano discute unos minutos con su hija, porque ella insiste en que la entrevista se haga en el comedor, pero él prefiere el patio. Allí corre el aire fresco, hay zunzunes revoloteando y muchas plantas decorativas que sembró la esposa de Fano, “la mujer más curiosa del mundo, la más buena”, según él.

A un lado y otro de una mesa conversamos los dos, de cuando se alzó en la cordillera con sus hermanos Miguel y Federico, inconformes como estaban, con la vida de explotación y miseria que les había tocado.

“Fui un revolucionario como decir Maceo. El agua de lluvia empapaba mi hamaca y ahí en lo mojado dormía yo campante. A veces andábamos con las mochilas repletas de latas de comida y antes, preferíamos cortarnos una mano que abrir una lata de aquellas sin autorizo.

“Considera tú que nos echamos un día entero trepando el Pan de Gua-jaibón Nieves Castillo, Gabriel Llanes y yo con una bandera del 26 de Julio que había cosido Andrea Pardo, la mamá de un combatiente. Éramos gente fuerte.

“Recuerdo el día que atacamos el cuartel de Las Pozas. Fue el 10 de octubre de 1958. Toca la casualidad que al mejor soldado fue al que matamos, ¡pa’ que tú veas lo que es la vida y lo que son las guerras! Se llamaba Suárez Medina y nunca le hizo daño a nadie a pesar de que trabajaba para la guardia rural.

“En otra ocasión nos encontrábamos mi jefe, Pepito Argibay, y yo en casa de Emiliana Acosta, preparando condiciones para recibir un desembarco por El Morrillo. Alternábamos la guardia para que cada cual descansara un rato. Acabó mi turno y me tiré boca arriba en la cama, pero al poco rato, algo me hizo incorporarme de nuevo. Escucha bien, muchacha, abrí los ojos y vi delante de mí a un guardia del ejército: ‘No me tires, que ya no somos contrarios, Batista acaba de abandonar el país’, me dijo algo asustado. Aquel hombre era cosa de mi cabeza, un sueño, creo. El caso es que le dije a Pepito: ‘Pon Radio Reloj que van a dar una noticia importante’.

Efectivamente, ‘cabrón si tú eres brujero’, soltó el capitán y los dos dijimos a reír. Fue así como te lo cuento. ¡Hay cosas en la vida que no tienen explicación!”. Fano revive la escena y ríe con sus dos únicas muelas. Más tarde me complazco viendo el milagro de sus pies salvando, ligeros, el jardín.

 

Pucho Carballo, enlace entre el Frente Guerrillero y el Movimiento 26 de Julio en Minas de Matahambre Pucho Carballo, enlace entre el Frente Guerrillero y el Movimiento 26 de Julio en Minas de Matahambre PUCHO CARBALLO

Mario Antonio Carballo llama “La Mina” a su pueblo natal, en lugar de Minas de Matahambre. Así habla él, por ejemplo: “En La Mina todo el mundo tenía un apodo”.

Una tía-abuela le puso el suyo: “Pucho”, porque de niño era rubio y bien parecido y aquel sobrenombre le venía justo.

Le apasionaba leer títulos de historia y atender a su viejo cuando este disertaba de política. “Mi padre era inspector de aduanas en el puerto de Santa Lucía, puesto del que fue despedido en el ´52, cuando se negó a sumarse al golpe de estado de Batista. Entonces empezó a trabajar con un primo, atendiendo una cafetería en el complejo La Valla”, rememora.

“En mi casa se hablaba mal de los dictadores, simpatizábamos con la causa de Mella y de Guiteras. En ese ambiente crecí. A los 14 años comencé a conspirar con mi colega Víctor García. Ambos éramos dependientes de la tienda El Capitolio.

“Una tarde caminamos hasta la sociedad de los negros, un local en construcción a la salida de La Mina. Allí nos sentamos a pensar qué hacer para tumbar la dictadura.

“Coincidimos en que los estudiantes eran la gente más revolucionaria del país, los que podían hacer algo y decidimos contactar a José Vega, más conocido como Pepe el Millonario, para comunicarle nuestra intención.

“El muchacho estudiaba en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río. Era espléndido con los amigos, como explicarte... abundante. Su padre trabajaba de capataz en la mina y le daba su dinero, por eso a Pepe le decían El millonario.

“Nos organizó y estuvimos con él par de años, pero aquel grupo no cuajó. Era reunirse, conversar, captar jóvenes. No hicimos mucho más.

“Por esa época, el dueño de la tienda El Capitolio me propuso irme a trabajar a un hotel que tenía por San Cristóbal y acepté con tal de cambiar de aires y aprender. A mi regreso ya se había configurado el movimiento revolucionario en La Mina y se planeaban las acciones de apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, previsto para el 30 de noviembre de 1956”.

Hacia 1958 comenzaron a operar en la zona de Pica Pica y en la Sierra de Gramales una guerrilla del Movimiento 26 de Julio lidereada por Miguel Martínez Rodríguez (Miguelito o capitán Antonio), otra dirigida por el capitán Pedro García Veloz (Buldoza), una tercera fuerza bajo el mando del teniente Fernando Novo Álvarez y un destacamento guerrillero del Directorio 13 de Marzo a cargo del capitán Raúl Fornell Delgado.

Estos grupos se unirían más tarde en la columna 4 del Frente Guerrillero de Pinar del Río. Cuando aconteció la caída de la dictadura, dicha columna se hallaba en proceso de formación y desarrollo.

“Mi amigo León Otaño y yo servíamos de enlace entre el Movimiento 26 de Julio en La Mina y los guerrilleros”, explica Pucho.

“Subíamos constantemente al campamento con medicamentos, armas, pertrechos, comida enlatada, dinero, mochilas, cantimploras además de nuevos miembros para la guerrilla. En otras ocasiones sacábamos para el pueblo a combatientes enfermos que no podían resistir los rigores de la vida en campaña”.

Los explosivos que detonaban en las montañas eran los mismos que usaban los mineros en su laboreo bajo tierra, los cuales eran sustraídos clandestinamente. La mina constituía de por sí una base logística.

“El viaje de ida lo hacíamos en los yipes de Raúl Rojas y de Silverio Padrón, dos hombres muy valientes que se jugaban la vida cada vez.

“En los altos de Francisco nos deteníamos. Los choferes volvían a casa y nosotros continuábamos el resto del camino a pie. El campamento fijo estaba en La Jíquima, lugar inaccesible. Nada más lo conocía Pino Diego, campesino que vivía con su familia en una finca al pie de las lomas. Él nos guiaba donde los guerrilleros.

“No era difícil para nosotros la escalada. Con 18 años todo parecía sencillo. Esa noche dormíamos en el monte y por la madrugada partíamos de regreso a La Mina. De un lugar a otro había 30 y pico de kilómetros.

“¿Tú sabes cómo entrábamos al pueblo León y yo? Ah, pues teníamos una sola arma para los dos, un revólver que nos dio Miguelito.

Íbamos a 50 metros de distancia. Si caíamos en una emboscada del ejército, uno de los dos debía batirse mientras el otro huía.

Llevábamos decenas de cartas para los familiares de los combatientes que vivían en San Juan, San Luis y Pinar. Por suerte nunca chocamos con la guardia rural.

“El último viaje lo dimos el 31 de diciembre del ´58. Esa noche discutimos con Miguelito, porque queríamos incorporarnos de una vez al Frente Guerrillero y él insistía en que éramos más útiles como enlaces. Estábamos en medio de esa conversación cuando anunciaron que Batista se había ido del país. La gente comenzó a dar vivas, a abrazarse; pero yo realmente no estaba contento. Todavía no había empezado lo bueno para mí. Quería combatir, ¿te das cuenta?”.

En los días posteriores al triunfo de los rebeldes, su hermana costurera hizo para él y para León unos uniformes verde olivo de bolsillos anchos. Tan presentables lucían ambos con aquel atuendo, que los nombraron escoltas de los capitanes Miguel Martínez y Pedro García.

Luego Pucho se hizo teniente coronel de las FAR, participó en la lucha contra bandidos y cumplió misión internacionalista en tierra angoleña. Sus medallas y reconocimientos no caben en esta hoja de periódico. Aun así, no presume y me pide todo el tiempo que reconozca a sus compañeros, que no le de tanta importancia a él.

Pero es bueno que el lector conozca historias como la suya, anécdotas como la de aquella vez, en que casi un niño, lo llamaron al cuartel de las Minas para que ayudara con la guardia vieja.

“Esa era la gente que se dedicaba a limpiar el cuartel, las caballerizas, a bañar a los caballos y a barrer la calle de las puntillas que tiraban los revolucionarios. Me negué a hacer aquel trabajo y los soldados de servicio aquel día me molieron a golpes y patadas. Me defendí, a tal punto, que el jefe del puesto de la guardia rural me pidió que los perdonara enfrente de sus hombres”, cuenta Pucho Carballo, tranquilamente, al tiempo que descansa una de sus piernas sobre el brazo del sillón.

Pulido León, guerrillero de la columna 1 Pulido León, guerrillero de la columna 1 PULIDO

“Yo nací en el mismo pueblo de Los Palacios, el 38 de agosto del año ´31, ¡qué digo!, en el año ´38, un día 31 de agosto. Allí me crie y terminé el sexto grado, que era un mérito muy grande para aquella época”, narra Ramón Pulido León. Es diabético hace cuatro décadas y presenta desgate en una pierna. Por lo demás se siente entero.

“La juventud que ‘habíamos’ allí, notábamos que los guardias rurales eran abusadores. Se montaban en unos caballos grandes y andaban pidiendo cosas por los campos”, prosigue.

“Pegamos con la inquietud de acabar aquella situación y nos nucleamos alrededor de un señor llamado Juan Palacios Beltrán, que había peleado en la Guerra Civil Española. Como tal nos dedicábamos a hacer distintos sabotajes, a quemar casas de tabaco y campos de caña y a regar alcayatas por las calles, entre otras cosas.

“La misma tiranía hacía a los rebeldes un ejemplo: Si tú tenías un hermano y te lo cogían preso o te lo torturaban, tu familia entera se hacía revolucionaria, o por lo menos, sentía ese odio...

“Nuestro grupo fracasó porque no teníamos apoyo y apenas contábamos con armas. Ya éramos perseguidos y andábamos huyendo por el monte cuando se creó el Frente Guerrillero en julio del ´58. Yo estaba prácticamente adaptado a vivir sin techo.

“Fui parte de la columna número 1, dirigida por Dermidio Escalona Alonso. Él era una persona muy recia. En la guerra tú debes ser recio si eres el jefe. Allí por la noche no se podía prender ni una luz.

“Comíamos jutía y malanga que nos daban los campesinos. A veces ni eso. Lo más crítico era cuando nos bordeaban los aviones. En esos momentos tenías que correr a la cañada. Allí nada te podía pasar, porque eso es un río seco o con poquita agua entre esta loma y aquella otra loma. Quedabas bien protegido en el centro.

“Hubo días negros, como la vez que hirieron al médico Isidro de Armas. Lo cogieron preso y se pasaron la noche entera torturándolo.

Al amanecer del día siguiente capturaron a su ayudante Ceferino Fernández. Ceferinito era un muchacho flaco que cargaba el maletín de las medicinas. Lo obligaron a abrir un hueco en la tierra y cuando lo tuvo listo le dispararon. Arriba, le tiraron el cuerpo del doctor.

Luego pusieron tierra sobre ellos pero la tierra no alcanzó y el brazo izquierdo de Isidro se quedó fuera. Los guardias lo cortaron de un tajo con un machete y de paso se llevaron el reloj y un anillo que traía puesto y que no salían antes, por la hinchazón.

“Esos momentos de tristeza los vivimos como una familia. El dolor de uno se volvió el dolor de los otros.

“El día 17 de este mes nos vamos a reunir en San Andrés, a recordar que ya hace 60 años de la fundación del Frente. Me llevo a mi nieto para que empuje el sillón de ruedas”, comenta Pulido y agrega que el muchacho es quien lo acompaña siempre a pelarse y al médico.

“Me tiene orgulloso porque trabaja en el Micons y a la vez estudia en la universidad para ingeniero mecánico”, advierte.

Ya casi me retiro de su casa en el reparto de los Técnicos Rusos, pero Pulido me pide que espere, pues tiene algo importante que mostrarme. Resulta que con la cámara de un colega, documentó la vida en el campamento de Seboruco.

Pone en mis manos un álbum de tapas negras que contiene imágenes de los bohíos, de los guerrilleros enfilando los trillos con grandes mochilas a la espalda y hasta de la primera mujer que se toparon los combatientes al arribar a la carretera de La Palma el primero de enero de 1959. La mujer sonríe. Trae puesta una falda larga y el pelo es ondulado y negro.

Por último está la foto de un pequeño grupo que sostiene en alto sus fusiles y una bandera triangular del Movimiento 26 de Julio. En la esquina derecha aparece Pulido. Lleva la camisa abierta y mira de soslayo a la cámara con sus ojos verdes. El verde no sale en la instantánea, claro está, pero uno es capaz de percibirlo, de imaginarlo, incluso en las lomas que rodean a los hombres, en la vegetación tupida de esa sierra en blanco y negro que ahora tengo frente a mí.

Infografía Frente Guerrillero

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

Comentarios   

Yobany
0 # eeeYobany 17-07-2018 18:18
Joven:
muy interesante el escrito pero hubo un error ya que conosco a Fano y por error en la segunda imagen con el nombre de pucho y en realidad ese es fano
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JR
0 # JRJR 17-07-2018 20:58
Las fotos estan equivocadas, Fano es el primer relato y esta en ala segunda foto con otro nombre
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Admin
0 # RE: El Frente Guerrillero que libertó a VueltabajoAdmin 19-07-2018 19:23
Gracias (Yobany y JR) por la correción, ya las fotos fueron cambiadas de lugar. Buen día para todos.
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