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Tengo demasiado padre

Tengo demasiado padre

Cada vez que me miro al espejo o alguien me confirma el parecido, siento un orgullo ilimitado de ser su versión femenina: de tener sus ojos, el color y suavidad de sus cabellos, algunas de sus manías y hasta de tener los pies con juanetes y callos como él.

La dicha se hace mayor cuando alguien, incluso sin saber que soy su hija, lo elogia en mi presencia. Y ni hablar de lo oronda que me siento si no recuerdan mi nombre y me dicen <<Santiaguita>> o <<Piñeiro>>.

De mi padre también me contenta el respeto y el cariño que ha ganado entre la gente del barrio, como se dice <<Tiene azuquita>>. Muy raro el día en que por el portal de las tertulias (su lugar preferido de la casa) no pasen varios de sus amigos y conocidos a hablar un poco de cualquier tema y a tomar el café que hace Santiago, que según dicen, es el mejor.

Pero me admiro de que no son sólo personas de su edad a las que les gusta conversar y discutir con él, jóvenes y niños también llegan hasta la casa en busca de mi viejo, al punto que a veces, no alcanzan los 4 taburetes y las 6 sillas, y se disponen a improvisar bancos y asientos.

Casi estoy segura que lo persiguen porque él sabe cómo tratar a cada persona sin que medie el nivel cultural, la edad, la creencia religiosa o cualquier otra particularidad. En mi presencia jamás ha ofendido o ha agredido a alguien. Siempre que puede ayuda a quienes le piden ayuda. Tiene en alta estima la moral, los amigos y la familia. Inspira confianza. Educa con su ejemplo.

Aunque no cursó siquiera el preuniversitario es un hombre muy inteligente y educado. De todo sabe un poquito, pero sus fuertes son la agricultura, la geografía, la astronomía y el beisbol.

Cada uno de sus hijos tiene algo de él. Mi hermana heredó su nobleza, responsabilidad y respeto. Mi hermano, su empatía, el sentido nulo de la organización en casa y su bondad. Y yo, creo que su terquedad y todos sus resabios.

Entre los recuerdos más gratos que atesoro de mi padre está su historia acerca de un hoyito que tenía en su pecho y cuando mi hermana y yo (muy pequeñas en ese entonces) nos acostábamos junto a él los mediodías y le preguntábamos que qué era aquello, él nos decía que eso era un tiro que le habían dado en la guerra de pan duro y así empezaba a tejer todo un cuento con el que nos dormía.

En mi casa las bendiciones y besos llovían. De niña, siempre que salía de casa y antes de dormir, ahí estaba el “Dios te acompañe y te bendiga” y acto seguido una tierna caricia. Imposible olvidar que era él quien casi siempre asistía a las reuniones de padres; que muchos viernes de pase de la vocacional me esperaba en la parada con los bueyes y el carretón, pues estaba operada de una rodilla; que cada lunes de madrugada durante 4 años seguidos, mi papá y yo recorríamos más de 2 kilómetros para coger la guagua de Pinar.

Mi papá es más que un cuerpo. Él está en cada sombrero que rompe con la visual de una ciudad, en las estrellas que engalanan el firmamento, en un padre que carga en sus piernas a su hija o le lleva comida a la beca, en un congrís bien negrito y una chuleta de puerco, en un juego de pelota, una tierra bien surcada, en un guajiro que con elegancia enyuga a sus bueyes, en un hombre que acaricia a un gato, en un portal repleto de gente conversadora y alegre ...

Estas son algunas de las tantas razones por las que estoy en desacuerdo con el refrán popular de que “padre es cualquiera”. Como el periodista y escritor colombiano, Hector Abad Faciolince, creo que tengo demasiado padre. Él es y será, siempre, una presencia constante en mi vida.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

Comentarios   

Leidys Arocha
0 # Mi padreLeidys Arocha 19-06-2018 20:57
Querida Yurina,
Mi padre es lo más importante que tengo en la vida junto con mi madre. Es un ser muy pintorezco, ocurrente, inteligente y sobre todo comprensivo. De él creo, que lo heredé todo. Algo del físico pero sobre todod su carácter. Tienes razón , padre no es cualquiera, padre sólo hay uno.
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