Tabaquismo: enemigo de la salud
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
Cada seis segundos muere una persona en el mundo a causa del tabaquismo y son las minorías quienes lo combaten, aunque los perjudicados son igualmente los fumadores y los que están a su lado, sin importar sean niños o mayores, jóvenes o viejos sanos o enfermos.
El día 31 de mayo ha sido designado por la Organización Mundial de la Salud de la ONU, para cada año explicar el daño de este desenfrenado flagelo, pero hay muchos oídos sordos o mentes obtusas que no contribuyen.
Cada jornada tiene por objetivo llamar la atención hacia la epidemia del tabaquismo y sus efectos letales por la adicción voluntaria o involuntaria, que está demostrado incluye cuatro enfermedades comunes entre las primeras causantes de mortalidad en nuestro país y en el mundo: el cáncer de pulmón, la enfermedad cerebrovascular, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el infarto agudo al miocardio.
Se considera al tabaquismo como la segunda causa de muerte a nivel mundial, solo precedida por la hipertensión arterial, y lo peor de todo es que es el tabaco el único capaz de matar legalmente hasta la mitad de sus consumidores.
Este año el lema es Tabaco y cardiopatías y busca llamar la atención sobre la relación entre el tabaco y las enfermedades cardiovasculares, entre ellas el accidente cerebrovascular, que, conjuntamente, son las principales causas de muerte en el mundo. El consumo de tabaco y la exposición al humo ajeno contribuyen a cerca del 12 por ciento de las defunciones por cardiopatías.
La epidemia mundial de tabaco causa cada año más de siete millones de defunciones, 900 000 de las cuales corresponden a personas no fumadoras que respiran humo de tabaco ajeno.
Cerca del 80 por ciento de los más de mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos medianos y bajos, que son los que soportan la mayor carga de enfermedad relacionada con este producto.
Es una forma de suicidio que la humanidad adoptó en medio de modas e ideas esnobistas y equivocada elegancia en los lujosos salones, para posteriormente comprobar que era una forma más de morir.
La apasionante historia del tabaco agrupa a aventureros, delincuentes, reyes y a la alta nobleza; comerciantes, emprendedores, industriales y científicos, especialmente los médicos que fueron los últimos en sumarse para decirle a todos los demás: “Oye, eso da cáncer”.
En Pinar del Río podemos señalar que el tabaco es cuasi sagrado. Alimentó y aún sostiene un alto número de población rural, más otro porcentaje urbano en la industria del beneficio.
Con esa premisa nos adentramos en este comentario y con el reconocimiento de que los cubanos, conscientes de la avasalladora realidad, fuimos de los primeros en reconocer y en alertar a la población de los peligros del tabaquismo, aunque necesariamente tenga que seguir produciéndose.
Con el lema contra esta amenaza se hacen jornadas en todo el mundo y en Vueltabajo no será diferente, por eso pedimos a los fumadores que aunque sea un día en el año, por favor, absténgase de echarnos el humo a la cara y razonen para que el resto del tiempo sea igual.
Insistimos, el tabaco, por sus componentes, tiene un elevado factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares y en el cáncer, pues esta nociva práctica constituye la principal causa prevenible de defunción en el mundo, y actualmente cobra la vida a uno de cada 10 adultos.
Pero aparte de todo lo apuntado, la Organización Mundial de la Salud asegura que el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo de 29 enfermedades: principal causa de 10 tipos de cáncer, del 95 por ciento de los de pulmón, del 90 por ciento de las bronquitis y de más de la mitad de las enfermedades cardiovasculares.
Es la primera causa de invalidez y muerte prematura en el mundo, mata a la mitad de los fumadores, perjudica a los fumadores pasivos y es muy dañino durante el embarazo, con consecuencias fatales para los niños que se exponen diariamente al humo del tabaco.
Produce impotencia masculina; es causa del bajo peso en los fetos; daña el sistema gastrointestinal y su agente activo, la nicotina, es un alcaloide que produce más dependencia que la heroína o la cocaína. El humo de un cigarro tiene más de 4 000 agentes químicos, entre ellos amoníaco y arsénico, ambos sumamente tóxicos. De esa extraordinaria cifra, alrededor de 40 elementos pueden causar cáncer.
El consumo de tabaco origina más muertes que la acción combinada del SIDA, los accidentes de tránsito, las drogas ilegales, los asesinatos y los suicidios. Y aún así, las compañías tabacaleras invierten en propaganda 13 millones de dólares todos los días.
Y la cifra de fumadores en el mundo es para respetar, el 47 por ciento de los hombres y el 12 por ciento de las mujeres. Desde 1950 hasta el 2000 el tabaco provocó la muerte de 60 millones de personas en los países desarrollados, más “caídos” por esta adicción, que en la Segunda Guerra Mundial.
Nuestro deber como comunicadores de la sociedad es ofrecerles información, alertarlos, prevenir que dañe a su familia, pero en última instancia, la decisión de si se suicida a largo plazo con una cajetilla de cigarrillos diarios o con cuatro o cinco tabacos torcidos, es suya.
Las cajetillas se lo recuerdan cada vez, no se sienta solo. El sistema de Salud lo alerta y la ONU, además de ocuparse de regularizar el mundo, también piensa que fumar es un gran riesgo, y esté seguro, tanta gente no puede estar equivocada.
Sobre el Autor
Ramón Brizuela Roque
Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.