Hechos con mano de mujer
- Escrito por Yolanda Molina Pérez
Yitzia es consciente de la importancia de la labor que realiza. / Foto: Pedro Paredes Hernández
En la fábrica de tabaco Juan Casanueva, ubicada en el consejo popular Pilotos del municipio Consolación del Sur, elaboran 20 surtidos de siete marcas diferentes, dedicadas todas a la exportación o al mercado interno en divisa.
Maricel Márquez Estévez, directora de la entidad, explica que los 93 trabajadores están sujetos al sistema de pago por resultados, a partir de los indicadores en las ventas. En el colectivo las mujeres son mayoría (53) y los jóvenes representan casi el 20 por ciento de la fuerza laboral.
JOVEN MUJER
Con mirar a la galera donde están los torcedores, Yitzia Guerra Acosta, resalta como la más joven, con 22 años, delgada y un rostro en el que todavía hay rastros de la reciente infancia, quizás porque al decir de otros es de una dulzura especial, lo que le granjea el afecto de quienes la rodean.
Su menuda complexión física no compite con la destreza, incluso, mientras habla no deja ni un instante de procesar la hoja, ya sea cuchilla en mano, doblando, conformando…
Aunque realizó estudios de técnico medio en Agronomía, cuando supo que ofrecían un curso en la fábrica que está en la misma comunidad donde reside, quiso intentar con esta profesión hace ya cuatro años, y asegura sentirse a gusto.
No sabe a ciencia cierta si aquí estará su futuro, pero por el momento está complacida. En dependencia de la vitola y calidad de la materia prima, tuerce entre 160 y 170 tabacos al día.
Las jornadas comienzan a las 7:30 a.m. y concluyen a las 4:30 p.m.; no refiere agobio por las horas sentadas o la norma, ella como el resto, devenga mensualmente un salario superior a los 1 000 pesos.
No obstante, en la galera hay cuatro plazas por cubrir y a pocos metros de ella otra mujer se empeña en que no haya asientos vacíos.
EN FORMACIÓN
Yolanda Crespo Morales, técnica de Calidad, también se desempeña como pedagoga al impartir el curso de formación para torcedores, actualmente con 15 alumnos y una duración de nueve meses, experiencia que implementan cada año.
Ella no es la única especialista que interviene en la preparación, pero sí la que permanece más horas con ellos. Comenta que el número de deserciones es muy alto, a su juicio por el rigor y exigencia, aspectos en los cuales no pueden ceder, pues una vez habilitados irían a la producción.
Sin embargo, el grupo Tabacuba explora opciones para transformar el diseño vigente para la capacitación, aunque el existente tiene varias motivaciones, como el hecho de que les pagan el salario mínimo de 225 pesos desde que entran al mismo.
LOS DETALLES
En el proceso de confección de los habanos no hay etapas de menor o mayor importancia, todas deciden sobre la calidad del producto final, pero sin duda en el terminado están las posibilidades de internamente solucionar las deficiencias.
La selección según el color, anillado, embalaje, dan los toques concluyentes a las distintas vitolas, dejándolas listas para su salida al mercado.
El tabaco cubano está reconocido como el mejor del mundo, denominación que implica trabajar con rigor desde el campo, pues si las hojas no tienen calidad será imposible preservar el prestigio ganado, pero es en las fábricas donde se conforman, definiendo que sigan siendo merecedores del título que ostentan y en la “Juan Casanueva” se esfuerzan para que así sea.
20 surtidos y siete marcas de los reconocidos habanos son elaborados en la Juan Casanueva. / Foto: Pedro Paredes Hernández
La selección según el color es uno de los procesos que define la presentación final. / Foto: Pedro Paredes Hernández




