Pero la culpa es de la tierra
- Escrito por Ariel Torres Amador
“Lastimosamente” mientras la mayoría de los MAE están desabastecidos y deprimidos, el mercadito de La Alameda oferta (a demanda) todos los productos de estación con calidades envidiables. Esta es la otra cara de la moneda
Aún persisten en la capital pinareña las interrogantes sobre el desabastecimiento de los Mercados Agropecuarios Estatales. Guerrillero incursiona al respecto en su busca, y si las hay, de nuevas respuestas.
La permanencia de viandas, hortalizas, granos y frutas en los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) es una de las preocupaciones constantes del pueblo pinareño al salir a las calles para realizar las compras cotidianas. Las hoy desabastecidas estructuras dan pie a diferentes comentarios y criterios –con razón– de sus clientes. El pasado miércoles 14 de febrero un equipo de Guerrillero decidió recorrer los MAE y direcciones empresariales en busca de interrogantes y respuestas. RECORRIDO Cerca de las 10 de la mañana en el MAE La Línea, las viandas continuaban casi ausentes de las pizarras informativas, situación reiterativa de jornadas anteriores. Si bien es cierto que en las deprimidas tarimas abundaban los granos y el tomate (generalmente verde) como protagonistas, seguidos de escasos volúmenes de calabaza, coco, frutabomba y guayaba en orden descendente, bastó una simple mirada de este equipo para constatar y percatarse de la ausencia de alimentos básicos de primer orden para el pinareño como la yuca, malanga, boniato, col, zanahoria y cebolla por solo citar ejemplos. Casi a la salida del local llegó el cerdo, que, de acuerdo con los encargados del suministro solo eran 10 para todo el municipio, de los que dejarían tres en este MAE. Así, con perfil crítico, se visitaron otros dos mercados en el reparto Hermanos Cruz, en uno de ellos primaba la yuca, calabaza y tomate con calidad no tan notable; el segundo, en la calle Los Pinos ofertaba algo más y mejor. En sus tarimas exponían coco, piña, calabaza, tomate, melón y guayaba.
En el MAE del Llamazares solo se vendió carne de cerdo los días 17 y 20 de febrero. Al momento de los recorridos, la mayoría de las carnicerías mostraban un estado similar a esta / Foto de los autores
En el resto de los MAE del territorio la estampa era la misma: tomates, calabazas y granos de no tan buena calidad, con la presencia en algunos de ellos de un solo cerdo despachado a cinco libras por persona.
El punto aparte en el recorrido lo puso el mercado de oferta y demanda de la Alameda, con stands altamente surtidos con más de 11 productos; la diferencia: sencilla. Este último no es de gestión estatal, por lo que los precios y la calidad fueron excesivamente mayores.
A ello súmense los centenares de “carretillas” distribuidas por todo el municipio con propuestas de plátano macho, plátano fruta, ají, ajo, cebolla, frutabomba, pimiento, malanga, boniato, pepino, calabaza y tomate, entre otros.
LA POBLACIÓN OPINA
Mientras algunos vecinos del reparto La Flora esperaban la apertura del mercado La Línea para hacer sus respectivas compras, ellos decidieron compartir sus criterios.
Las opiniones coincidieron con la escasez de productos y la imposibilidad de comprar en las carretillas; en sus casos, personas jubiladas con un salario ínfimo. La malanga y el boniato son los que más faltan.
De igual manera el expendio de carne de cerdo era otro aspecto en cuestión, pues insatisfacía la demanda de la población, aunque según la cantidad que entraba, los trabajadores de “La Línea” trataban de vender equitativamente. En tanto, en otros puntos de oferta, de esta mercancía ni se escuchaba hablar.
“La gente ya ni vienen aquí. Llegan productos y luego de las 10:30 de la mañana no hay. Los únicos que están abastecidos adonde quiera que vaya son los particulares. Estamos cansados de hablar, decir y no pasa nada. Quienes deben de ocuparse de esto tienen otras prioridades, ¡digo yo!, y me da un sentimiento sentarme todos los días a la mesa y ver que gasté casi 200 pesos en nada”, manifestó Gustavo González.
María del Carmen Rodríguez Mojena, administradora del MAE del reparto Camilo Cienfuegos (Villamil), admitió las carencias en cuanto a variedades, argumentando que una de las causas probables puede ser la poca productividad en los campos.
“Hace tiempo que no recibimos mercancia de La Habana o de otros territorios. Casi todo lo que vendemos aquí es del propio Pinar del Río. Los productores con los que tengo convenio vienen con un solo producto, y necesitamos más variedad y que llegue directo de las cooperativas al mercado.
“De esa forma no faltarían ni la yuca ni el boniato, el pepino y el pimiento, que no hemos vendido aún, a la par de la cebolla, esta última ha entrado muy poca”, refirió.
Sobre la carne de cerdo la administradora agregó que ha habido días sin venta, y otros en los que ha llegado al mercado un solo cerdo. “Diariamente nos deben surtir que es lo que está estipulado. Antes me daban tres, ahora solo uno o dos y no satisface a la población”, concluyó.
Juan Miguel Alonso Rivera, administrador del MAE de La Línea, reflexionó sobre la concurrencia de personas a este establecimiento, las que oscilan entre 1 000 y 1 500 de forma diaria según sus estimados.
“La demanda es muy superior a lo que ofertamos y eso no es un secreto. Por ejemplo, hemos tenido momentos de recibir 20 quintales de cebolla y no han durado la mañana. Este es un mercado de mucho tránsito”.
Este administrativo habló también sobre las mermas, que, en el caso del tomate según indicó, son muchas. “Es necesario tener en cuenta que este producto se manipula bastante, y prácticamente se madura de un día para otro, por lo que se deben aplicar varios cambios de categoría”.
Finalmente refirió que en el caso de su MAE, tres cerdos solo permanecían en venta cerca de una hora, aun regulando la venta entre siete y 10 libras por persona, lo que también evidencia la mayor necesidad de este cárnico en los mercados estatales donde la población puede acceder a ellos con precios asequibles.
Alfredo Méndez es del criterio de que las llamadas placitas de los barrios también presentan una situación similar. “Las carretillas mantienen un nivel de oferta única, pero los precios están muy elevados”.
“En los últimos tiempos se han visto abastecidos los MAE, pero solo de tomate, porque estamos en la época de ellos. Hay viandas que no se comercializan siendo la provincia productora de las mismas, como el boniato. Los precios en los mercados están normales, pero la poca presencia de otras mercancías afecta a la población”, dialogó Carlos Martínez.
Por su parte, Marta Jiménez en relación al mercado de la calle Los Pinos, refirió: “Hace falta una calabaza en buen estado, porque cuando viene es mala; no hay malanga ni tan siquiera de la variedad ´rosabana´ que es muy buena. El tomate maduro tiene mucha demanda y casi siempre lo traen verde. En muchas ocasiones está desabastecido el mercado por un buen tiempo”.
QUÉ DICEN DECISORES Y DIRECTIVOS
Guerrillero llegó hasta las puertas de la Empresa de Acopio de este municipio para conocer a fondo las opiniones de los directivos sobre este crítico tema; allí Pedro Daniel Cabrera Acosta, su director comercial, accedió gustoso a la entrevista.
El desabastecimiento de los mercados estatales es una de las asignaturas pendientes en el territorio, problemática que debe ser solucionada de forma inmediata / Foto de los autores
Sobre el abastecimiento de los mercados agropecuarios estatales en la provincia, el directivo expresó que hoy existe un sistema organizado que parte de la disponibilidad y potencialidades de aporte de cada municipio, que más tarde se distribuye de forma equitativa entre las distintas unidades.
Tal acopio, basado principalmente en yuca, ñame y algo de boniato, a criterio empresarial no es tanto como se quisiera, ni como ha existido en otras temporadas. Mientras que las hortalizas se presentan con calabaza, tomate, algunas coles y melones.
“Somos optimistas y pensamos que en el futuro próximo, digamos en dos semanas de ahora en adelante, tendremos pimiento y cebolla, cultivos estos que se han atrasado por las lluvias de noviembre y diciembre. El abastecimiento será más estable en cuanto más pase el tiempo y las cosechas empiecen a aflorar”, aseguró Cabrera Díaz.
De acuerdo con la investigación, Vueltabajo acopia siempre los lunes y comienza a disponer de ellos a partir del martes. Donde supuestamente a medida que transcurre la semana va existiendo mayor disponibilidad, pero la realidad muestra que no es así con la diversidad.
A pesar de la frutabomba y la guayaba, las cuales empiezan a mostrar leves signos de presencia, aún Pinar del Río carece en sus mercados de abastecimientos constantes de malanga, col, pimiento, yuca, cebolla, plátanos de numerosas variedades y boniato. Productos anteriormente mencionados de segura existencia en las carretillas.
En este sentido el directivo agregó que la malanga y el plátano corren por un periodo crítico en en el territorio, para los cuales existen programas de siembra potenciados con todos los recursos en los municipios.
“En el caso de la zanahoria y demás, la provincia no es propiamente productora de ellos, pero en el futuro sí habrá presencia de los mismos en los mercados, pues lo tenemos convenidos con La Habana. Siempre hay que recordar que estamos en una fecha en la que no está el pico de cosecha como para tenerlos siempre en tarima.
“Con respecto a la col y la cebolla, ya estamos comenzando la campaña y podemos decir que para marzo y abril las tendremos sin falta. Hoy hay col sembrada; pero todavía no existe ese volumen para satisfacer la demanda”, comentó Cabrera Acosta.
Para conocimiento general, en este municipio cabecera se priorizan algunos mercados por su posición geográfica y población flotante como es el caso de “La Línea”. No obstante, recorridos realizados demostraron la carencia en general.
Algunas cifras registradas en libros, por poner un ejemplo, mostraron cerca de 900 quintales de yuca situada en los mercados semanalmente, pero de ocho ellos visitados, solo la había en el situado en la calle Los Pinos. Esto demuestra tanto la insatisfacción de la población como la necesidad de mayor disposición.
En el país se plantea como estrategia que la población obtenga una dieta con cifras per cápita de viandas, hortalizas y granos de forma mensual, las que deben alcanzar las 30 libras en total. De ellas, 15 deben ser de viandas, 10 de hortalizas, tres de fruta y dos de granos.
Pero para tener una idea del desabas-tecimiento, en Pinar del Río en el mes de enero su población solo recibió 18,2 libras per cápita por habitante, que al desglosarlas muestran 6,3 de viandas, 8,3 de hortalizas, 1,6 de frutas y 2,1 libras de granos, respectivamente.
“Para cumplir estas 30 libras en el territorio haría falta un abastecimiento de cerca de 98 000 toneladas de productos para la venta a los mercados agropecuarios estatales, pero hoy se dista mucho de ellas, aunque se está trabajando para alcanzarlas. Este es un programa que debe empezar a dar resultados visibles a partir del mes de julio de acuerdo con cronogramas de siembra”, explicó Cabrera Acosta.
Según los directivos, todos los estimados para enero se cumplieron a más del ciento por ciento, pero lo cierto es que los MAE permanecen vacíos o con poca disponibilidad y variedad.
PUNTO APARTE PARA LA CARNE DE CERDO
Tanto como con este equipo y con la población en general, Acopio está de acuerdo con que la entrega de carne de cerdo es insuficiente. Los planes existentes en los registros de esta entidad determinan un programa que atendiendo a las posibilidades desagregan y reparten.
Los directivos mencionaron que la Empresa Porcina debe entregar a Acopio alrededor de 20 cerdos diarios para la población. “Hoy incumple y solo nos ha entregado en el orden de los ocho o nueve en el mes de febrero”, apuntó el director comercial.
No obstante, la realidad es bien distinta del otro lado de la cadena.
Luis Martín Boza, director de la Empresa Porcina aclaró que estas cifras cambiaron por decisiones nacionales, medidas a las que ellos deben obedecer sin falta.
“Este año lo que sucede con Acopio y los MAE, es que hubo una reducción en las entregas por nuestra parte. Es cierto que nosotros teníamos pactado con ellos unas 1 233 toneladas en el año, lo que hacía un promedio de entre 90 y 115 toneladas mensuales.
“Pero el país determinó que la carne para los MAE se rebajara en más de 200 toneladas. De ahí que de 1 233 que debíamos entregar, ahora son 1 084. Se decidió que la diferencia se entregara a nuestro destino principal que es la industria”, aclaró Martín Boza.
El directivo mostró entendimiento sobre la necesidad de la entrega de carne a los MAE, y comentó que actualmente se discute que el déficit dejado por ellos sea suplido por el Minal.
“Sabemos que a estas unidades concurre toda la población, pero nuestra razón de ser es la industria, y así lo decidieron las máximas autoridades del país”.
Las conclusiones son sencillas y una sola la matemática. Ya hoy no son los 20 que espera Acopio, sino 14 o 15 diarios con el peso reglamentado para ello, que es entre 188 y 190 libras.
“Lastimosamente” mientras la mayoría de los MAE están desabastecidos y deprimidos, el mercadito de La Alameda oferta (a demanda) todos los productos de estación con calidades envidiables. Esta es la otra cara de la moneda / Foto de los autores
Y ENTONCES...
El qué llevar todos los días a la mesa pinareña continúa siendo el tema principal de los vueltabajeros, lo cual se ha convertido en todo un arte el hecho de componer una comida sana, económica y diversa. De igual modo, mantener abastecidos los MAE resulta la lucha constante de los encargados de esta actividad.
Sin embargo, seguimos cuestionándonos ¿de dónde los llamados carretilleros sacan los productos?, ¿acaso las viandas y las hortalizas no provienen de la misma tierra?
El tiempo trascurre, surgen nuevos programas y proyectos para la producción y control de viandas, hortalizas, frutas y granos, pero en esencia la situación es la misma, sin importar la estación del año en la que estemos.
La población es la que sufre y la gestión que hacen las entidades para trasladar productos de otras provincias y satisfacer la demanda, no resuelve en su totalidad el problema.
A la vista de todos resaltan las “carretillas” que exhiben mercancía de primera y variada, y dicho contexto llevaría a pensar y a asegurar que sus vendedores tienen “título de oro” en cómo tramitar y mantener estabilidad en su trabajo, amén de los altos precios de los productos que expenden.
Habría que cuestionarse entonces el que dirán existente en las calles vueltabajeras. Si bien es cierto que muchos de los productos que ofrecen estos carretilleros no se encuentran en los MAE, otras variedades como el tomate, las calabazas y yucas sí, por solo citar algunos ejemplos. Y de acuerdo con el criterio de la mayoría de los pinareños entrevistados, dichas viandas y hortalizas salen del “mismo saco” por la “izquierda”; a la par de que los organopónicos también aportan lo suyo al sector no estatal en esta esfera.
La erradicación permanente de las carretillas tampoco resolvería de forma exitosa esta problemática del abastecimiento, pues quedarían los mercados de oferta y demanda, como el existente en La Alameda que seguirían acaparando producciones de calidad incuestionable, situación en la que bien vendrían a jugar entonces el control y las inspecciones oportunas para indagar y verificar sobre el origen y facturación de lo mostrado al consumidor.
A ello súmese también el tema de los cambios oportunos entre calidades de los productos en las tarimas estatales, pues a pesar que los administradores tienen bajo su poder estas facultades, durante el recorrido realizado pocos escenarios mostraban al consumidor estos indicadores, mientras que otros mantenían algunos como tomates y lechuga bajo los estándares de calidad superior cuando en realidad no lo eran.
Tocaría entonces a directivos, encargados y otras máximas autoridades del territorio en el tema, pensar estrategias y soluciones viables para que de igual forma que se exhiben y venden gran variedad de productos en carretillas y puestos particulares –arrendados o no–, también lo hagan los MAE. La inquietud y las interrogantes están expuestas. Guerrillero plantea y devela la problemática.
Escrito por: Ariel Torres Amador y Magda Iris Chirolde López




