Actualizado 25 / 11 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

22ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Una bala no puede matar lo perenne

Rafael Morales y González

Por el 150 aniversario del inicio de las luchas independistas en Cuba, Guerrillero propone artículos que reseñan las vidas de nuestros héroes, en esta ocasión presentamos a uno de nuestra tierra, al sanjuanero Rafael Morales y González.

Las armas Winchester fueron de las primeras en permitir disparos seguidos sin necesidad de recarga. Desde su surgimiento en 1866 se han registrado en la historia como verdugos o salvadoras. En 1871 fue una Winchester la que sentenció el último año de vida de Rafael Morales y González al sufrimiento por una herida que nunca sanó. Moralitos tenía casi 27 años cuando se incorporó al Tercer Escuadrón de Camagüey que dirigía el teniente coronel Luis Magín Díaz. Unos cuatro meses después, el 26 de noviembre de 1871 fue herido en el combate de Sebastopol de Najasa:
“Una bala de Winchester disparada a boca de jarro, le fracturó la quijada en tres o cuatro partes, le llevó los dientes inferiores; le dejó el cordal derecho inclinado hacia el cielo de la boca, la bala quebró uno de sus dientes superiores y le partió la lengua; al salir se convirtió en metralla, arrastrando fragmentos de dientes y huesos”. La oralidad era una de las mayores virtudes del joven. El martirio al no poderle dar sonido a sus pensamientos, las hemorragias y el dolor, además de la incapacidad para comer mutilaron a Moralitos de la vitalidad que siempre demostró. Esta es la descripción del enfrentamiento que aparece en el libro Hombres del 68, que no fue ni el último, ni el primero de los pasajes de uno de los hijos de Vueltabajo que marcaron hito en la guerra iniciadora de liberación en Cuba. *** Finca Santa Isabel, Río Seco, 1845. De tabaco y vegas estaba rodeada la finca Santa Isabel, por aquel entonces parte del poblado de Río Seco en San Juan y Martínez. La vida no era muy prometedora allí pero la tierra sí era fértil para parir patriotas. Moralitos llegó un 28 de octubre, hijo de Rafael Morales y Ponce de León y Rafaela González de la Cruz. Tuvo lo que puede ofrecer una vida en el campo, la libertad para correr, soñar y crecer como un niño fuerte, de esos que “crían anticuerpos”. Sin embargo con poca edad la desdicha llegó a la familia con la muerte del padre. Rafaela decide entonces mudarse para La Habana con su pequeño y sus otras dos hijas para encontrar ayuda familiar. Los gastos para los estudios posteriores y la comida en la mesa de casa fueron algunas de las responsabilidades del pequeño. Cuando llegó a la capital en poco tiempo tuvo la oportunidad de dedicarse solamente a la enseñanza de niños de familias ricas, pero eligió otra vida y propuso la apertura de aulas nocturnas para obreros. Habilitó un local en el Colegio El Progreso y expuso la necesidad de establecer un centro de este tipo en cada barrio de La Habana donde existieran necesidades de aprendizaje. Ante estas ideas hubo una reacción de las autoridades y parte de la prensa. Proyectos de instrucción que concebían gratuidades para todos, enseñanza de lectura, escritura, geografía, historia, y otras materias, además de la defensa de los deberes y derechos de todas las personas lo hicieron poseedor de un espíritu que lo situaba, según muchos en el camino de Martí. A la par, tenía una vida activa como periodista, por lo que fundó un periódico con el título La Estrella Solitaria en el que en alguna ocasión sentenció “la palabra es enteramente libre en todos los países constitucionales". Más allá de la ciudad, Morales y González fundó una escuela en la manigua con una cartilla creada por él. Muchos de los protagonistas de las gestas independistas cubanas del siglo XIX dejaron testimonios sobre él: "... le conocí en aquella cruenta epopeya del 68. Siempre fue digno y puro, y como Martí, pensó, habló y ejecutó." (Máximo Gómez)
"... Parece mentira que un cuerpo tan pequeño encerrara un alma tan agradable, que solo una cosa parecía ignorar: lo que él valía." (Antonio Maceo) "De viril etiqueta, empinado y vivaz, verboso de pensamiento y todo acero y fulgor, como tallado en una espada." (José Martí)
Fue a Ignacio Agramonte a quien este mambí pinareño apreció más, como amigo y patriota. Sobre El Mayor dijo que era "el hombre superior de esta guerra". La historiografía cubana y de Vueltabajo en particular deben a ese patriota la compilación de algunos datos de su vida, que pudieran estar en los diarios de campaña de muchos de los grandes del 68 o al menos la difusión de los ya compendiados, en las mismas aulas a las que dedicó su poco tiempo. *** Una vida fugaz tuvo Moralitos. Tras el encuentro con la metralla enemiga en 1871 fue intervenido quirúrgicamente en plena manigua, sin los cuidados requeridos. Murió en compañía de los hermanos Julio y Manuel Sanguily el 15 de septiembre de 1872 en un lugar ubicado en la Prefectura de Piedra Blanca, zona de la Sierra Maestra, en Santiago de Cuba. Faltaron los libros que no escribió o los alumnos que no llegó a formar, pero una Winchester no puede matar lo perenne, a la historia misma y menos al recuerdo.

Sobre el Autor

Anelys Alberto Peña

Anelys Alberto Peña

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero