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Alfredo: el “hombre insignia”

Máquina extrusora monoblock 450 de fabricación española de los años 70 con una capacidad de producción entre17 y 22 toneladas horas de arcilla procesada. / Foto: Cortesía del autor

Máquina extrusora monoblock 450 de fabricación española de los años 70 con una capacidad de producción entre17 y 22 toneladas horas de arcilla procesada. / Foto: Cortesía del autor

Hasta la fecha ya suman muchas innovaciones, por las cuales Luis Alfredo García Cejas ha alcanzado más de una docena de reconocimientos, entre los que destacan Vanguardia Nacional repetidas veces, la medalla Proeza Laboral, Innovador sin fronteras, Premio de Mayor Impacto, premios provinciales y municipales en los Fórum de Ciencia y Técnica, entre otros, que más allá de avalar su trayectoria, reafirman su inteligencia.

Aún le vemos llegar a casa a deshoras, con su atuendo de mecánica, las manos engrasadas, cansado, pero feliz, “si mis hijos me ven” –dice- y continúa haciéndome el cuento de cómo ha hecho revivir viejos artefactos durante más de 40 años.

En la UEB Equipos y Talleres de la Empresa de Materiales de la Construcción (EMC) de Pinar del Río no existe una mole de hierro que no haya sentido alguna vez un buen apretón de sus llaves, en tanto logra convertir en útil, aquello que pretendía quedar desecho. “El hombre insignia”, así lo llaman, aunque él mismo ve el término un poco exagerado, “solo busco estar cerca del problema, me gusta ver todo en buena marcha y para ello trabajo”. Pareciera que el destino así lo quiso, fue tanta la inteligencia destinada para una sola persona que en su lugar crearon a dos idénticos para que la compartieran. No son visiones las que apreciamos en varios lugares de nuestra provincia, son unos hermanos jimaguas, criados bajo el mismo abrigo, seguidores de la misma profesión que vieron en la mecánica, la misma razón de vida. Naturales de Sumidero en el municipio de Minas de Matahambre, uno, frente al taller industrial de la Empresa Geominera, el otro, el protagonista de hoy, especialista en la parte de mantenimiento de la EMC enclavada en la zona industrial Siete Matas de la ciudad cabecera.

Alfredo plantea que “el quid no era solamente hacer la pieza que afectaba el proceder correcto de la planta, sino el desmontaje y el montaje de la misma sin afectarla”. / Foto de la autoraAlfredo plantea que “el quid no era solamente hacer la pieza que afectaba el proceder correcto de la planta, sino el desmontaje y el montaje de la misma sin afectarla”. / Foto de la autora

EL INTÉRPRETE DE LAS CREACIONES Es Luis Alfredo García Cejas, internacionalista, ya tiene 67 años, está jubilado y sigue allí, haciéndole honores a lo que le gusta, “me siento bien, me dicen que necesitan mi trabajo y si es así, creo que todavía puedo estar un tiempo más. “Me encanta la mecánica, sobre todo cuando veo el resultado final, siempre quise estudiar esto, no sentía simpatía por nada más, solo por los aparatos, el artilugio, las herramientas, por ende, aprovecho la oportunidad que me dio la empresa de retirarme y contratarme otra vez, pues yo no sirvo para estar dentro de la casa, ni para cobrarle a la gente cuando los ayudo con sus trabajos particulares. “Quiero siempre estar donde mismo el problema, a estas alturas solo me acerco con mis compañeros, los oriento y participo hasta donde puedo”, expresa casi en tono cabizbajo, pues no renuncia. Alfredo ya recorrió su camino, su trabajo ahora es enseñar a las nuevas generaciones, incluidos sus hijos, quienes decidieron, de cierta manera seguirle los pasos, pero desde la ingeniería informática y la ingeniería mecánica. “Con los muchachos traté e hice el esfuerzo porque salieron buenos en lo que hacían, la vida nos ha demostrado que si no te preparas no tienes futuro y supieron los dos reciprocarme, estoy orgulloso de ellos. “Mi familia, sobre todo el fruto me pelean un poco, claro que por la edad que tengo y porque quiero seguir en el trabajo, ¡si me ven como llegué anoche de la Arenera de Punta de Carta!, pero que hago entonces, si no sé hacer nada más. A él le gusta la juventud, “uno de los trabajos que más me ha reconfortado fue el que hice en San Cristóbal, donde trabajé con estudiantes de escuelas especiales, me sentí muy a gusto y ellos hoy me ven como un padre, todo funcionó perfecto, sobre todo por esa inyección de adrenalina que proyectan esos pequeños. Aquel fue un trabajo bonito, era una planta que no producía, se desperdiciaba todo el material utilizado en la producción y al año de estar allí, era otra, hasta hoy no se ha parado, ha exportado para el mundo y es una de las mejores del país”, asegura.

Engranaje encargado de trasmitir el elemento a los ejes mezcladores.  / Foto de la autoraEngranaje encargado de trasmitir el elemento a los ejes mezcladores. / Foto de la autora

BATALLAS INNOVADORAS Este hombre destaca, además como excelente ser humano, padre, esposo, por un genio en inventivas, su vínculo con la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores de Cuba (ANIR), le dio herramientas y mañas para manipular el oficio a su antojo. “Estuve al frente de diferentes brigadas, por ejemplo, la brigada de desarrollo, la cual se dedicaba específicamente a hacer equipos, los ayudaba en la industria, dirigí la planta de aligerados, la planta de San Cristóbal. “Pero aunque estuviera frente a una Planta siempre me quedé muy cerca de la ANIR, trataba de apoyar en las inversiones porque eso realmente es lo que me gusta, domino el maquinado, la tecnología de las piezas, por eso siempre busco estar cerca y enseñarle a los relevos las cuestiones principales. “Ha sido una batalla estar siempre donde el problema, pero la tarea se alivia cuando la comparto con mis compañeros y entre todos encontramos las soluciones lo más rápido posible y lo mejor que podamos. ... el tiempo aprieta y Alfredo ayuda “Una de las tareas más recientes y que significó mucho para la empresa fue la de la Planta española que se puso en marcha en la década del 70, tuvo una rotura grande que la sacó completamente de circulación y de trabajo, ya estábamos terminando el último trimestre del año pasado y no se había cumplido el plan, esto significaba una paralización total de la cerámica, además de 158 trabajadores disponibles. “Tratamos de hacer el trabajo en varias plantas del país de tecnología más avanzada, pero no tuvo respuesta por falta de material, por suerte le encontramos solución aquí en el territorio, se lo planteamos al director en ese entonces y pusimos en marcha la tarea, en aproximadamente 21 días arrancamos y logramos cumplir el plan, se evitó la afectación total de la UEB de Cerámica, Planta de Elementos Aligerados de Barro (PEAB), pudimos producir y nadie se afectó desde el punto de vista salarial. “Pusimos en marcha esta máquina sin afectar sus parámetros de producción y evitamos la paralización total de la UEB PEAB que estaba por cumplir sus planes y al final logró el impacto previsto; de no haber sido así actualmente estuviera paralizada”. Esta innovación llevada a cabo por Alfredo y un grupo de compañeros benefició en varias actividades, entre ellas el ahorro de energía, la sustitución de importaciones, la recuperación de piezas, el ahorro de recursos, el incremento de la producción y la disminución de la contaminación ambiental. García Cejas ha experimentado sus labores en otras áreas, ya no solo quiere llegar al centro de las máquinas, o trabajar en el torno, en la fresa, o como operador, reparador, quiso descubrir en otras líneas, “trabajo mucho con los moldes, aprendí sobre su diseño, para ello me he preparado, porque desgraciadamente eso cuesta mucho, desde que estoy en la planta no se han comprado más moldes en España, los hacemos aquí. La EMC es más que su casa, allí tiene casi su vida entera, desde febrero de 1977, no le queda un rincón por experimentar, “hasta en la cantera”, asegura, pero Alfredo insiste, no se queja de los años, pues ellos le dieron la experiencia acumulada que lo convierten en un hombre excepcional, dispuesto a seguir, mientras tenga fuerza, porque voluntad le sobra.

Sobre el Autor

Heidy Pérez Barrera

Heidy Pérez Barrera

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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