Actualizado 13 / 11 / 2018

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

21ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

40 años de historias y sueños

Los recuerdos son uno de los tesoros más importantes que acumulamos a lo largo de nuestra vida. Son ellos los que nos hacen evocar momentos decisivos. Sin memoria de lo vivido, ¿qué seríamos?

Y en 40 años no son pocos los que pasan a formar parte de la lista. Sentimientos, lugares, personas. Tiempos de alegría, tiempos de tristeza. Personas conocidas, otras nuevas. Amores, desilusiones. Desafíos, metas cumplidas. De todo ello y más ha sido testigo una de las instituciones más antiguas de nuestra provincia. El IPVCE Federico Engels o Vocacional, como cariñosamente le llaman, tiene muchas historias que contar. En sus cuatro décadas de existencia, muchas han sido las personas para quienes se ha convertido en su segunda casa. Cada quien la rememora con ternura, sin dejar de sentir nostalgia por una de las mejores etapas de sus vidas. Sus pasillos, aulas y canchas deportivas quizás fueron los lugares en que nacieron las vocaciones de importantes personalidades como las de los músicos Raúl Paz y Enrique Mederos (Kiko), el periodista Randy Alonso, el Jefe de los Servicios de Oftalmología en Pinar del Río José Carlos Moreno o el escritor Nelson Simón. A sus 56 años, el hoy profesor Reinaldo Medina Ramos no olvida el momento tan significativo que fue para él pronunciar las palabras en el acto de inauguración de la escuela. “Para mí constituyó un gran honor, y al mismo tiempo una gran responsabilidad, recibir a Fidel ese día y participar en el recorrido por la institución. Compartí con él alrededor de dos horas. Intercambió mucho, preguntó sobre la escuela, las características de los estudiantes. “Fue un momento extremadamente difícil prepararme para poder participar y compartir con el Comandante, pero asumí con mucho placer esa responsabilidad. Recuerdo que cuando terminé la intervención él me llamó y me dijo: yo te felicito y te quiero dar un abrazo. Me sentí muy contento porque poder estar junto a Fidel más que un honor fue una gran satisfacción”. Y aunque la alumna Ana Lina Concepción Martínez aún no había nacido, ni participó en ese encuentro siente un inmenso amor y honor por el centro que ha formado a tantos profesionales de calidad. “Se siente gran emoción porque mis padres estudiaron aquí y me llena de orgullo formar parte de su misma escuela. Ser alumna de la vocacional es un privilegio y más ahora que celebramos su 40 aniversario. “En los últimos tiempos nos hemos sentido nostálgicos por la desaparición de nuestro Comandante, pero seguiremos adelante, porque él fundó este centro y siempre quiso que fuese lo que es hoy y lo que seguirá siendo: fragua martiana, marxista-leninista, forjadora de futuros comunistas, y hoy más que nunca fidelistas”. Lorena Viñas Rodríguez le dijo adiós hace casi ocho años, pero aún siente emoción cuando pasa cerca de la escuela. “La Vocacional fue mi sueño desde que comencé la secundaria básica y en noveno grado se concretó. Para mí fue un orgullo y a la vez un obstáculo superado. Fueron más los buenos momentos que los malos, aunque en las pruebas quería desaparecerme, por la presión. Lo que más recuerdo son los pasillos, el anfiteatro, mi primer TSU (trabajo socialmente útil), cuánto lloraba al inicio por estar lejos de mi casa, las horas de estudios y por supuesto los profes y las amistades, que aún permanecen”. Para Onexy Quintana Martínez han transcurrido 19 años pero no por ello deja también de recordarla como una etapa bonita que representó muchos retos. “En mi caso fue una puerta a través de la cual entré al mundo de la superación personal y profesional en mayúsculas. Fueron tres años muy intensos. Recuerdo que estudiaba como un loco. Las asignaturas de letras se me daban bien, pero para las de números tenía que esforzarme más, si quería tener notas similares a las de otras asignaturas. “Teníamos profesores de primerísima categoría. Daba gusto tener ante nosotros a personas tan capaces en sus respectivas materias. En ese período aprendí cosas que aún hoy perduran en mí. Es por todo ello que considero que si no hubiese estado allí desde 1996 a 1999 hoy, en 2018 no sería la misma persona”. Miguel Varela González culminó el duodécimo grado y siente a la Vocacional como su segunda casa. “Me siento muy contento cuando camino por la calle y me preguntan dónde estudié, y respondo con orgullo en la vocacional, por varias razones: porque allí estudian los mejores de la provincia, hice muy buenas amistades y además porque fue fundada por nuestro Comandante en Jefe, cuyas ideas perduran hoy más que nunca. Sé que en mis recuerdos de estudiante la voy a tener muy presente como lo mejor que me ha sucedido”. Cuando la fundadora Idia Rosa Martínez Santos habla de su Vocacional no puede evitar sentirse emocionada. A sus más de 70 años aún se mantiene como profesora de música y siente a la escuela como su vida misma. “Pudiera llegar a decir que es hasta mi primera casa. Veo en los alumnos a mis nietos y al colectivo de trabajo en general a una parte de mi familia. Trato entonces de ir un poquito más allá, enseñarlos no solo en las cuestiones relativas a la asignatura sino para la vida. Me gusta hacer todo lo posible por convertir sus sueños en realidad. “Los veo graduarse y regresar como profesionales y me da una alegría inmensa, porque siento que el futuro está garantizado. Dejar herencia no es meramente dinero, son sentimientos, solidaridad, amor, espíritu, sensibilidad. Sin los estudiantes esto no sería posible porque son la continuidad de la obra que ha construido la revolución, y el Comandante lo avizoró”. José Iván Fuentes Fiallo formó parte de la Vocacional durante 6 años, pues cursó desde séptimo hasta duodécimo grado, y para él es y será “la escuela”. Después de 29 años de graduado sigue sintiéndose parte de ese lugar del que guarda los mejores recuerdos. “Gran parte de mi personalidad y la forma de desenvolverme en la vida se lo debo a la escuela, a la interacción con todas las amistades y la forma en que nos educaron los profesores. Hoy me pongo a pensar, con todos los avances de los medios de enseñanza, impulsado por el desarrollo de las nuevas tecnologías cómo hubieran sido las clases de Zeida Pérez (Inglés), Julio Cruz (Matemáticas), José Inés Martínez (Biología) o Julio Izaguirre (Física y Astronomía). Algunos ya no están físicamente, pero son pedagogos que vivían para su vocación de enseñar. “Todos aquellos que tuvimos la oportunidad de formar parte de la Vocacional, somos como miembros de una gran hermandad, comparada con los masones incluso. Identificarnos como miembros de esa especie de cofradía abre muchas puertas, y tenemos lazos que son increíblemente fuertes. Los amigos que hicimos y las personas en que nos convertimos perdurarán par toda la vida”.

Sobre el Autor

Dayelín Machín Martínez

Dayelín Machín Martínez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de Pinar del Río, Cuba

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero