El monstruo de más de 40 años
- Escrito por Magda Iris Chirolde López
Los trabajadores usan correctamente los medios de protección para evitar cualquier accidente. / Foto de la autora
Allá en Siete Matas, en la capital pinareña, el lugar parece estar desalojado y quizás con un aspecto de ruinas. Múltiples elementos prefabricados para la construcción de edificios y otros fines que allí se elaboran están diseminados en todo su interior.
Próxima a la entrada y al lado izquierdo quedan las oficinas de la administración del inmueble y seguido a ellas el taller de carpintería, donde preparan los moldes. Más atrás grandes naves sin techos, tal pareciera que un huracán las hubiese sorprendido sin avisar.
La planta de prefabricado Gran Panel 70, perteneciente a la brigada número siete de producción industrial de la Empresa de Construcción y Montaje de Pinar del Río, lleva más de 40 años de explotación.
“Trabajábamos a la sombra. Antes todo era techado, por problemas de derrumbe debido al mal estado de la cubierta laboramos al sol hasta ver qué solución dan al respecto. Aún quedan escombros por quitar y hasta que no lo hagan seguimos en las mismas condiciones para proteger la vida del trabajador”, opina Zenén Costales Costales, técnico de la unidad.
La función del centro es producir elementos prefabricados fundamentalmente para la vivienda y de otras índoles, contratadas con clientes que pueden ser ventas de la entidad.
Hoy ejecutan cimientos y registros hidráulicos para aguas pluviales destinadas al Mariel. Igualmente elementos prefabricados para un secadero de arroz en Los Palacios, en la carreta a La Coloma y la prefabricación de elementos que terceros contraten, como algún tipo de lozas.
En relación a lo del Mariel informa José Carlos Bosbeniel Acosta, jefe de la planta, que los ingresos para la entidad son ciento por ciento en divisa. También producen un kilómetro de contenes que irán desde la esquina del hospital pediátrico Pepe Portilla hasta el Jardín Botánico, después del puente del Guamá. Allá se urbanizará la zona.
PUERTAS ADENTRO
El centro tiene un plan anual de 1 741 900 pesos. Asegura su máximo representante que al cierre de noviembre sobrecumplieron el plan de producción de bienes y servicios.
Alrededor de los años ´79 u ´80 del pasado siglo la planta comenzó a andar. Los equipos de los que dispone para su misión son obsoletos y hoy logran su funcionabilidad gracias a la pericia de los innovadores y racionalizadores, quienes constantemente crean para mantener activo al monstruo de más de 40 años de uso.
“Aquí hemos hecho invenciones en un motor que ya no viene, ejes, enrollados, sustituciones de rodamientos, encasquillar, cambios de moldes porque a veces no contamos con el laminado necesario y tenemos que estar incluyendo madera u otro tipo de viga; transformaciones en sistemas eléctricos antiguos, y hasta sustituyendo un magnético de 440”, explica el director de la planta.
En el Gran Panel 70 laboran 54 trabajadores en un horario de 7:30 de la mañana a 4:30 de la tarde, a veces extendido según la demanda. Por las características de este tipo de trabajo cuentan además con un refuerzo de ocho hombres de la tarea confianza (internos), quienes ejecutan una faena destacada dentro de la instalación.
Además posee una brigada en el taller de acero, donde elaboran toda la armadura y otra dentro de la nave de producción. Ahí preparan el hormigonado, la terminación y el izaje de los elementos prefabricados, trasladados al almacén.
Un grupo trabaja en el bachiplan, de origen italiano, encargado de hacer el hormigón para las producciones y otro en el taller de mantenimiento, todavía con personal por cubrir.
PREOCUPACIONES
El éxodo de personas del sector de la construcción es una tendencia de estos tiempos, varios son los motivos: entre ellos el salario y las condiciones de trabajo. Para la planta la ida de un hombre resulta una pérdida y más si se ha avanzado en determinada actividad.
“Preparar un trabajador de prefabricado es muy difícil, no es lo mismo un albañil en obra que un operario integral en una planta de este tipo, quien tiene que conocer de acero, resistencia y calidad de los materiales para los hormigones que utilizamos. Ahora están incentivados, el salario mejoró y hay estimulación”, adiciona.
Diosdado Fernández es uno de los obreros que desde el año ´99 labora sin cesar. Admite que se siente bien, usa los medios de protección para evitar cualquier accidente y que el salario es bueno, al mes puede cobrar alrededor de los 1 100 pesos, según la producción. Su misión es dar la terminación a los elementos para que queden en buen estado.
En relación con la materia prima para las producciones tuvieron altas y bajas. A principios de año hubo una afectación de acero y en la planta kilo cinco inexistió alambrón para la producción de elementos Sandino de las viviendas para los afectados del ciclón. En estos momentos marchan bien.
Allá en Siete Matas, en la capital pinareña, el lugar que parece estar desalojado y quizás con aspecto de ruinas, no está abandonado.
En su interior un gran colectivo se esmera para sacar a flote importantes producciones con destinos diferentes.
Cajones del sistema de alcantarillados. / Foto de la autora
Bachiplan de origen italiano automatizado. / Foto de la autora
La actividad fundamental es la producción de elementos prefabricados para viviendas. / Foto de la autora
Sobre el Autor
Magda Iris Chirolde López
Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.