Actualizado 12 / 12 / 2017

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Coppelia y sus novedades

El tiempo de espera persiste como una de las principales deficiencias de la unidad

El tiempo de espera persiste como una de las principales deficiencias de la unidad. / Foto: Jaliosky Ajete

La reciente reapertura de la heladería Coppelia en Pinar del Río creó expectativas en una población ávida de espacios de la gastronomía, que oferten calidad con precios asequibles al bolsillo medio.

“Quedó muy lindo después de su remodelación, me atrevo a decir que está mejor que el de La Habana, e incluso, con recipientes nuevos y finos”, acota Sara María Fernández mientras toma un soldado de chocolate.

Desde el 30 de septiembre tienen los pinareños un sitio para degustar el helado producido en el Combinado Lácteo de la provincia.

No obstante, algunos inconvenientes incomodan la estancia en el lugar y evitan su disfrute con plenitud. Por ello, Guerrillero hizo un sondeo de criterios entre usuarios.

“Lo que no me gusta es que casi siempre llega medio derretido a la mesa y debo tomarlo rápido para que el otro que pedí no se convierta en batido”, agrega Sara María.

“Llevé a mi niño a Coppelia el día que cumplió cinco años, mi amiga me acompañó con su hija de seis. Durante media hora estuvimos en la cola. Cuando entramos, casi una hora de espera en la mesa y al final los niños se quedaron con ganas”, añade Zulema García.

“¿Por qué si vengo desde lejos, aguanto tremenda cola y entro para pasar un buen rato y refrescar, no me dan lo que deseo consumir?, y para colmo, el helado lo traen casi líquido”, pregunta Manuel Labrador.

LIMITACIONES

La carta incluye hoy cuatro nuevas especialidades y vienen sin restricciones en su pedido las vacas negra y blanca, el cake a la moda y la lírida. Del resto solo se pueden ordenar dos.

“Tenemos limitaciones para el consumo porque nos visitan más clientes y la cifra de asignación es la misma de antes. El servicio incrementa los lunes, las capacidades llegan a 264, los horarios de fin de semana se extienden y a veces hay que dividir el helado entre todos los días”, comenta Yamira Acosta Rodríguez, directora de la Empresa Municipal de Gastronomía en Pinar del Río.

Explican encargados del funcionamiento de Coppelia que la cantidad de bolas a consumir se determinan por la entrada del producto, de ella depende si se venden por cliente tres o cuatro.

Sin embargo, una usuaria asidua del lugar, Elena Fernández, afirma que en las cinco ocasiones que fue a la heladería en su nueva etapa, la carta nunca ofreció bolas y tampoco pudo tomar el 150 y más, una de las especialidades que honran el aniversario de la ciudad capital.

La afluencia de público es uno de los motivos de las restricciones para el consumo. Cada día miles de personas concurren a la instalación. Por ejemplo, según el monitoreo de la Empresa Municipal de Gastronomía, solo el martes 31 de octubre la visitaron 3 085 usuarios, para 311 cajas de helado y 25 cakes.

La prioridad debería ser satisfacer a cada cliente, aunque disminuya la cifra de consumidores diarios. Mientras, se está a la espera de una mayor asignación que mejore las ofertas de una institución de este tipo.

TARDANZA ¿JUSTIFICADA?

“Me sucedió varias veces, el hecho de que una vez dentro de Coppelia demore el pedido, ya estoy que pienso hasta para entrar y prefiero dirigirme hacia El Ligerito que es más rápido el servicio”, dice Oscar León.

La estudiante Rocío Pérez expresa: “Nosotros como nos pasamos la semana entera en la beca, con la mala comida de la escuela, venimos a la ciudad, comemos pizza o algo así y después terminamos aquí. El problema es que en ocasiones perdemos mucho tiempo”.

¿Cuánto demora servir el helado que viene elaborado?; se cuestionan muchos.

Según Juan Miguel Medina Moreno, administrador de la heladería, en el instante en que está el cliente sentado, los dependientes (uno para cinco mesas) tienen 45 minutos para despacharle el helado, primero sirven el agua, hacen el pedido y lo llevan al soda, donde es preparado por las boleadoras; funciona como un restaurante.

“Realmente deseamos que sea como un restaurante especializado pero en helado, queremos rescatar un servicio para que la persona consuma ahí”, afirma la directora de la Empresa Municipal de Gastronomía.

“El producto tiene un 11.5 por ciento de grasa, mucha calidad y buen sabor, pero requiere de un poco más de frío para que se mantenga consistente.

“El cambio de temperatura desde que lo sacan del frízer, lo bolean y se pone a la intemperie influye en su estado físico, incluso, al agregarle los aditivos, por ejemplo el sirope. Además, no contamos con mesa fría”, adiciona Medina Moreno.

Desde la reapertura de la unidad, aumentó la cifra de trabajadores, ahora cuentan con 119, y eso contribuye a la rapidez del servicio, aunque no están al ciento por ciento de la eficiencia y calidad.

La mayoría de los jóvenes dependientes desconocían las prácticas de salón y con el apoyo de los compañeros de la Escuela de Comercio y Gastronomía, quienes evalúan al personal, las equivocaciones son menores.

DETALLES

Llama la atención las diminutas cucharas que apenas caben en la mano de una persona común. A diferencia de las antiguas, estas son las verdaderas para tomar helado, de igual tamaño a las que acompañan el pote de helado de Nestlé.

Los vasos, canoas, copas, estantes y boleadoras son nuevos. Los insumos de cristalería son importados. Todo a tono con el diseño de la unidad, de exquisitez.

“Se activó un salón nuevo: Fresa y chocolate y funcionan las tres áreas del patio. El proceso inversionista estuvo alrededor de 2,5 millones de pesos. Ahí intervinieron las cooperativas no agropecuarias Pirámide y Los seis, el proyecto Fidias, Construcción Civil, el Fondo de Bienes Culturales, Sierra Maestra, como mayorista, y la brigada de Eusebio Leal para la tercera planta. Se rescataron los uniformes, con sus delantales y demás accesorios”, comunica Yamira Acosta.

También se instaló una nevera nueva, aun cuando trabajan en otra para tener más capacidades de clima, funcionan dos. La unidad cuenta con 10 frízer.

La pasada semana, Coppelia permaneció de lunes a viernes cerrado por problemas que presentaron con la potabilidad del agua. Desde el sábado reabrió; aunque la situación no se restaura del todo.

“Nos percatamos de una filtración en la cisterna. Primero, se habilitaron tanques que se llenaban diario con pipas y ahora para seguir estamos empleando las cisternas del Fruticuba, que antes pasaron por un tratamiento con cloro. Las utilizamos ambas unidades”, explicó su administrador Juan Miguel Medina Moreno.

Mejor apariencia, mayor capacidad y nuevas especialidades son las atracciones hoy de una instalación insignia en cualquier ciudad capital del país.

Ultimar detalles que impiden un servicio óptimo constituye prioridad para administrativos y personal al frente de los salones. Coppelia reabrió con novedades pero la premura y el conformismo no deben ser sus particularidades.

Escrito por Anelys Alberto Peña y Magda Iris Chirolde López

Debido a los cambios en Coppelia, los dependientes atienden a más clientes que en etapas anteriores. / Foto: Jaliosky Ajete
Debido a los cambios en Coppelia, los dependientes atienden a más clientes que en etapas anteriores. / Foto: Jaliosky Ajete

Además de la cola, la estancia en las mesas puede ser incómoda para los usuarios. / Foto: Jaliosky Ajete
Además de la cola, la estancia en las mesas puede ser incómoda para los usuarios. / Foto: Jaliosky Ajete

Sobre el Autor

Anelys Alberto Peña

Anelys Alberto Peña

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca

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