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Ser como él, meta difícil pero alcanzable

Ser como él, meta difícil pero alcanzable

Toda persona nace con sus metas; crea sus ídolos, busca un paradigma y forja una personalidad. Para los niños y jóvenes cubanos existen varios ejemplos, aunque el que más se ajusta a estos tiempos, el más perfecto, es el del Che.

Quizás el propio Guerrillero Heroico, revestido de su coraza de humildad, estoicismo y sencillez no admitiría el término perfecto para describirlo por considerarlo impropio, porque aunque siempre buscó la perfección, nunca estuvo satisfecho, y aún así escaló el nivel más alto en la especia humana: el de revolucionario.

Los pioneros en su divisa “Seremos como el Che” aspiran a adueñarse del legado. Así les pidió Fidel que un día fueran, pero luego la praxis de la vida los aleja un poco; de jóvenes, algunos desisten por considerarlo imposible, otros se afianzan y son ejemplos muy hermosos, pero reina la excepción.

Hoy la gente se pregunta ¿y dónde está el hombre nuevo? La respuesta es sencilla, en las páginas de gloria grabadas en la historia de la epopeya africana; en las brigadas médicas cubanas que recorren países devastados por cataclismos; en constructores, artistas y educadores que cumplen las misiones; en los que se destacan en tareas productivas en lo recóndito de la Patria.

Muchas veces pesa la excepción, pero el Che no quería al hombre excepcional, sino al modelo medio que fuera como él, con menos apego a lo material y sí mucho a lo espiritual, a lo patriótico, a lo social.

Siempre procuró rodearse de los jóvenes desde las primeras campañas en la guerra, luego como ministro y en otras responsabilidades que lo vincularon a sectores claves de la economía: en el bancario y financiero; en la industria, desde la modesta fábrica de fósforos, que en un momento criticó; hasta las grandes como la mina Capitán Alberto Fernández o Sulfo-metales Patricio Lumumba, en Santa Lucía, a cuyos trabajadores un día les habló.

El Che buscó fomentar al hombre nuevo cuando la Crisis de Octubre, en Pinar del Río, momento en que cambió la tranquilidad del hogar por la húmeda caverna, aun siendo asmático, pero estaba en juego la propia especie humana; ya lo había intentado en la batalla de Santa Clara con una tropa experimentada, pero joven. Esos eran parte de su hombre nuevo.

Se escriben muchos libros, folletos, se hacen filmes, se ofrecen conferencias para difundir su ejemplo entre la juventud, pero la mejor expresión la podemos encontrar en los jóvenes que actúan como él. Los funerales de Fidel lo demostraron: todos encarnaban el espíritu de él y la particularidad estuvo en que el invicto Comandante los llamó a que fueran como el Che.

Y no hay secretos, cómo es posible que a medio siglo de su partida los niños más pequeños lo sigan evocando, los mayorcitos aspiren a imitarlo y los adolescentes y jóvenes quieran ser cómo él.

¿Qué nos legó el Che? Nada material, pero sí mucho espíritu de lucha, el histórico y aportador trabajo voluntario, su recuerdo, una actualización constante del antimperialismo, una hoja de ruta del comportamiento humano, el espíritu solidario de compartir con otros lo poco o lo mucho que se tenga y la lealtad a los principios, a los líderes y al Partido.

Si el hombre nuevo abundara más seguro las tareas se harían menos arduas y los tramos de vida al desarrollo fueran más pequeños. Es verdad, hay un bloqueo, pero el invicto guerrillero nos legó las herramientas ¿quién más que él nos llevó y exigió en el camino de la innovación y la inventiva, se preocupó por la máxima calidad, porque la consideraba la mayor expresión de respeto al pueblo?

Desde la Sierra buscaba la creación de nuevas armas, pero en la paz abogó por hacer la propia maquinaria. Entonces, si era capaz de fomentar el equipamiento del futuro, cómo no iba a luchar por un hombre diferente, con cualidades superiores, casi perfectible, para en un proceso continuo lograr la perfección.

Cuando las actuales generaciones interioricen esto, entonces se habrá cumplido con el Che.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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