En busca del parto feliz
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
El pase de visita incluye a especialistas, estudiantes e incluso, en esta caso participaba el director / Foto: Ramón Brizuela Roque
En la envidiable baja tasa de mortalidad infantil de Pinar del Río contribuyen muchos actores, uno de ellos el hogar materno regional Justo Legón Padilla, acogido por la vetusta edificación, que nunca ha dejado de ser útil y donde durante muchos años residió la Maternidad pinareña.
De su tipo solo hay tres en el país, y la principal característica es que tengan más de 50 camas e ingresen anualmente no menos de 1 000 embarazadas, aunque el vueltabajero rompe todos los estimados, porque suma 119 capacidades, su índice ocupacional ronda el 85 por ciento, y en lo que va de este año, en el momento de nuestra visita, acumulaba 1 628 ingresos. La licenciada Ana Teresa Urbina González, jefa del servicio de enfermeras, con 40 años en la profesión, puntualiza que “el propósito del centro es reducir la tasa de mortalidad infantil y el índice de bajo peso fetal, lo que hacemos junto a otros cinco hogares en Viñales, La Palma, Los Palacios, Guane y Sandino”. El doctor Juan Carlos Corbillón Correa, su director, amplía el concepto: “A diferencia de los otros, nosotros recibimos pacientes de los 11 municipios atendiendo a dos principios fundamentales: el riesgo geográfico, porque se trata de embarazas residentes en lugares muy distantes o de difícil acceso, y los riesgos por patologías de diverso tipo y que incluyen problemas nutricionales, por exceso o por defecto, prematuridad, anemia, adolescencia, embarazos múltiples, diabetes e hipertensión en pacientes compensadas”. En una estadística anual la estancia promedio es de 13 días, pero las hay que pueden estar todo el tiempo de la gestación. Además, el alto número de internas este año se asocia a una mayor disciplina y exigencia en el Programa Materno Infantil de una provincia que le ha dedicado mucho tiempo, recursos y esfuerzos y ha sido premiada con una importante baja tasa de mortalidad infantil y materna. Los éxitos, lógicamente, hay que buscarlos a extramuros: este hogar solo tiene 10 años y es un eslabón más en la cadena que incluye el fuerte trabajo en el nivel primario de atención, la labor del bloque ginecobstétrico del “Abel Santamaría” y su sala de atención a prematuros, en el pediátrico Pepe Portilla y en el ejército de médicos, enfermeras, técnicos y empleados en función de ese sistema. Aunque el trabajo meritorio del hogar se comparte entre 107 trabajadores para que todas las ingresadas disfruten de una feliz estancia, donde les garantizan cuidados estomatológicos, asesoría en Psicología, atención clínica, pediátrica –para embarazadas menores de 18 años–, fisiatría y podología, aparte de la promoción en salud y ejercicios profilácticos. Pero como es un centro docente, decenas de estudiantes circulan por sus salas para formarles en el dominio del Programa Materno Infantil, una joya de la medicina cubana. Entonces esta institución se escapa de la exclusividad del sector de la Salud y se vincula con el Inder, Educación, Cultura, CDR, con el consejo popular Celso Maragoto y con dos proyectos comunitarios: el Patio de Ana la cubana y Amanecer lleno de esperanzas. Otra ganancia para las gestantes es que en el mismo local funciona el Centro Municipal de Genética Médica, y de necesitarse asistencia, pueden acceder directamente. Así se complementa el sistema de salud pinareño, cuyos logros son la suma del esfuerzo de muchos durante años y con el personal calificado que le añade aún más valor a este propósito: la natalidad feliz.
En su aula se ofrece promoción de salud. En la imagen, una enfermera explica sobre la profilaxis del parto, pero hay sesiones para ejercicios físicos con instructores del Inder y se imparten otros conocimientos / Foto: Jaliosky Ajete Rabeiro
AMANECER LLENO DE ESPERANZAS
Aunque solo lleva tres en el centro, su experiencia remonta los 22 años. Dia-nelys Pérez Rodríguez, especialista de primer grado en Obstetricia y Ginecología, máster en Atención Integral a la Mujer y profesora auxiliar, conoce todos los secretos de la maternidad, los sigue desde la atención primaria y eso lo conjuga con cultura y amor.
“En el caso específico del hogar es muy beneficioso –dice– porque es la continuidad, un poco más profunda, de lo que hacen los consultorios, y cuando se detecta alguna alteración en los reajustes propios del organismo, la paciente viene hasta acá con nosotros.
Las variaciones en el peso, hasta un punto, de la futura madre, son las patologías descompen-sadas permisibles en el hogar.
“El centro ha contribuido muchísimo a bajar la mortalidad, y no solo admite mujeres del municipio capitalino, sino de toda la provincia, con una estadía hospitalaria bastante prolongada a veces”.
El proyecto Amanecer lleno de esperanzas, que es de su invención, tiene el objetivo de elevar la calidad de vida de manera general. Dianelys lo caracteriza como la promoción, pero vestida con cintas de amor.
En la institución también está la doctora Danay Cuesta Rodríguez, especialista en MGI, que ratifica lo anterior.
Explica: “Tenemos un amplio colectivo de especialistas en ginecoobstetricia en las diferentes salas, con las internadas separadas de acuerdo con su patología, por eso el trabajo es bien diferenciado, y más específico según su edad y enfermedad”.
Y sentencia al final: “Toda la que necesite un servicio para un parto feliz, la esperamos en nuestra institución con los brazos abiertos”.
Sobre el Autor
Ramón Brizuela Roque
Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.




