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Un rincón para los amantes del chocolate

Casa del Chocolate

Cavada #4 / Foto: Carlos Bauta

Son pocas las personas que ante la pregunta ¿qué sabor prefieres?, no responden “chocolate”. Y es que desde su descubrimiento solo ha ganado adeptos.

Quizás sea por esa sensación de estar enamorados que muchos dicen sentir, o por cuanto ayuda, un simple bombón, a mejorar el ánimo, o tal vez se deba a la carga de energía que recibe el cuerpo luego de una pequeña probada del “néctar de los dioses”; lo cierto es que todos aquellos, fanáticos de cuanto producto se deriva de la singular planta, viven buscando nuevos lugares, que satisfagan sus ansias indetenibles de chocolate. Para los pinareños, por mucho tiempo, la búsqueda se redujo a las tiendas recaudadoras de divisas o los mercados estatales, pero para gusto de todos, hace alrededor de cinco meses abrió sus puertas Chococtel, el lugar ideal si, como Liudmila Gutiérrez Durán, eres un amante sin límites de todas las especialidades derivadas del cacao. "Algo diferente"

"La motivación para abrir este negocio fue en parte económica, y además la necesidad de hacer algo diferente. La idea fue mía y de mi esposo, queríamos hacer algo que no fueran los mismos negocios en los cuales están insertados los cuentapropistas en el sector de la gastronomía, pues casi todas las ofertas son a base de comida italiana o criolla".

Hay momentos donde es necesario cambiar el paladar, probar algo distinto a lo que estás acostumbrado, y en ese sentido en Pinar tenemos pocas opciones a donde podamos ir si queremos degustar otros sabores.

"Después de tomada la decisión, comencé a documentarme. Fue una larga búsqueda, me pasé un año y tanto buscando en todas partes: personas que tenían información y me la facilitaban, en la biblioteca, internet. No sé cuántas horas estuve buscando recetas, que además las pudiera implementar aquí, porque los ingredientes son difíciles. Algunos tengo que sustituirlos, hacer variaciones, lo que claro pequeñas, pues si la cambio completamente ya no es el producto que acorde a la carta estoy ofertando". "Para encontrar el lugar pasamos mucho trabajo. Buscamos varios espacios disponibles, que estuviesen más cercanos al centro de la ciudad, siempre teniendo en cuenta el presupuesto con el que contábamos, pero no logramos encontrar nada. Este local solo tenía el piso, tuvimos que hacerlo todo de cero. Mi esposo es arquitecto y con sus ideas tratamos de darle forma a nuestro gusto. Así surgió todo y estoy más que contenta de cuánto hemos logrado". Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCrepe con crema de chocolate / Foto Carlos Bauta Microbióloga de profesión, repostera de corazón Como todo negocio que comienza, fue difícil, y el miedo ante el desconocimiento de si serás bien acogido o no por el público se vuelve constante. Todo ello se multiplica si te aventuras en un mundo completamente nuevo.

Soy microbióloga de profesión, mi esposo es arquitecto, y nunca imaginamos llevar una negocio de este tipo, pero aquí estamos. Me gusta lo que hago, y aunque es empíricamente siento que puedo crear productos de calidad.

"Por muchos años fui especialista de calidad en la Empresa de Bebidas y Refrescos, en la Fábrica de Refrescos y en la Fábrica de Vinos, también fui microbióloga clínica. Eso me sirvió muchísimo para el cuidado de los alimentos, porque es más fácil cuando tienes una base en cuanto a la higiene necesaria a la hora de procesar un alimento. Hay personas inescrupulosas que te sirven cualquier cosa". "Este negocio tiene un local pequeño, y el cliente tiene la facilidad, aunque para algunos es disgusto, de ver lo que hacemos. Así sabe de antemano si le gusta o no lo que se va a comer, cómo lo están elaborando, con todas las condiciones de higiene necesarias en una cocina, las mismas que tenemos en las de nuestras casas. Hay lugares donde vas a comer y tú no ves ni de dónde salió, ni cómo se hizo. Aquí el cliente ve lo que se está preparando. A unos les gusta, a otros no, eso depende de la exigencia de cada quien". "Disfruto mucho el proceso de elaboración y confección de los platos. Cada vez que viajo a alguna provincia o visito lugares nuevos voy mirando, buscando cosas nuevas para hacer, siempre ajustándome a las condiciones que tengo. Además trato de incursionar en platos nuevos para que no se me quede la carta atrás. Todas las semanas o cada 15 días estoy pensando qué plato nuevo incorporar, y también las muchachas que trabajan conmigo, pues no soy yo sola. Ellas ven algo y me dicen por qué no hacemos esto". "Cada día trato de dar lo mejor de mí para hacer sentir a todo el que llegue como en su casa". Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCrepe con crema de chocolate / Foto Carlos Bauta Pasos de bebé, pero pasos seguros

"Cuando comencé no es lo mismo que ahora. Llevo alrededor de 4 meses y puedo decir que aún estamos gateando, la experiencia se adquiere y acumula por el camino. Cada día con los clientes aprendo cosas nuevas. De quien menos lo esperas te dice: mira esto lo sirves así, en tal parte lo he comido así". "Soy la dueña y trabajo con cuatro personas más. Mi esposo me ha ayudado mucho, es el exquisito del glamour y la comida. Él fue quien probó los crepes inicialmente, me decía, te falta esto o aquello, esa es la textura que lleva; y es la crepería uno de los fuertes de la casa, junto con las especialidades de chocolate. También varias personas que han probado anteriormente los platos, como extranjeros que los consumen y forman parte de su cultura, me dicen así es. Me apoyo mucho en toda la ayuda que me puedan ofrecer, esa actitud de reconocer cuánto nos falta por hacer y aprender, es lo que creo nos hará llegar a dar grandes pasos en el mundo de la repostería". Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCheesecake (Tarta de queso) / Foto Carlos Bauta Chocolatería-Crepería-Cafetería

Crepes salados y dulces, sándwiches, tiramisús, helados fritos, cheescake, batidos y más, pueden degustar quienes elijan a Chococtel como el lugar para pasar un rato agradable en compañía de la familia y amigos. A la exquisitez de las ofertas le acompaña un servicio de excelente calidad, y el cliente se llevará, además del paladar complacido, el bienestar por una atención esmerada. "Cuando llega una persona y veo que no le gusta lo ofrecido en la carta, trato de acercarme a ella y acomodarme a sus gustos. Buscamos tener un trato diferenciado con cada cliente. Algunos me dicen “esto así no lo consumo”, y yo le pregunto cómo lo quiere, siempre hago todo lo posible porque se vayan complacidos. Otros me confiesan darse cuenta de que soy la dueña por mi modo de atenderlos. Nuestra prioridad es lograr que se sientan bien, porque si vas a salir de tu casa y encima llegar a un lugar a probar cosas nuevas, que quizás al final no te gusten, el buen trato hará la diferencia". "Los clientes que más disfrutan nuestros platos son los niños y jóvenes, y es que por la edad son más abiertos al cambio, son muy pocos a los que no les gusta lo que comen. Son los que más se me acercan y me dicen esto está muy bueno, esto lo puedes mejorar, y me gusta esa interacción con los clientes; sin embargo, los adultos son más reticentes. A mayor edad, más acentuado tienen el paladar, más marcado a sus raíces, y a la hora del cambio son más difíciles de convencer". "Hay muchos pinareños a los que sí les gusta. Algunos son más tradicionales, que prueban con su recelo, pero al final lo disfrutan. Otros vienen y vuelven a venir, y se convierten en habituales. Pero sí he visto que ha ido incrementando la clientela, y además trato de ofrecer diversidad de platos para abarcar el mayor espectro posible de gustos. Estoy satisfecha con el resultado que estoy teniendo hasta ahora". Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCheesecake (Tarta de queso)/ Foto Carlos Bauta "Quiero quedarme en el gusto de los pinareños"

"Siempre hay algo que mejorar, el público debe ser tratado con una calidad óptima. Hay que estar en constante desarrollo, y de lo contrario es mejor no abrir un negocio particular, porque es la competencia lo que te va a hacer crecer. Yo misma siento que la eficacia con la cual trabajo hoy no es la misma a cuando comencé, por la propia inexperiencia, pues nunca había estado insertada en nada que tuviera que ver con la gastronomía, no tengo ningún curso básico de gastronomía ni nada, es todo de manera empírica".

Pero ya considero que puedo llegar a convertirme en un espacio donde los pinareños vengan en repetidas ocasiones. Y para eso trabajo constantemente.

"Además pretendo contribuir a incrementar la cultura alimentaria. Se trata de tener la mente abierta para deleitarnos con nuevos sabores, no estar encasillados en lo mismo, porque es muy bueno alimentarse, pero al mismo tiempo variar lo que comemos. Eso da una sensación enorme de placer". "Espero, de la misma manera en que las personas se sienten más enamoradas al comer chocolate, que terminen enamorándose en este lugar, donde además de dulces y sabores nuevos, se regala mucho amor".
Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaTiramisú / Foto Carlos Bauta Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaChocolate caliente/ Foto Carlos Bauta Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCoulant / Foto Carlos Bauta Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCasa del Chocolate / Foto Carlos Bauta Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaHelado / Foto Carlos Bauta
Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaLiudmila / Foto Carlos Bauta Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaBatido Bombón / Foto Carlos Bauta Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCake helado / Foto Carlos Bauta
Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCrepe salado / Foto Carlos Bauta
Casa del Chocolate / Foto Carlos BautaCrepe Suzette/ Foto Carlos Bauta

Sobre el Autor

Dayelín Machín Martínez

Dayelín Machín Martínez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de Pinar del Río, Cuba

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