Jóvenes al pie de la obra
- Escrito por Magda Iris Chirolde López
Yerandy Osvaldo López (izquierda) y Juan Gabriel Rodríguez (derecha) revisan los planos de las obras constructivas. / Foto de la autora
En una ocasión apunté en mi agenda entrevistar a jóvenes que trabajaran en el sector de la construcción, pero nunca imaginé que ellos tuviesen menos de 23 años de edad y que en sus manos recayera la responsabilidad de velar por la calidad de una obra y su ejecución.
Un día decidí cumplir lo propuesto y cuando Juan Gabriel Rodríguez González y Yerandy Osvaldo López López, de 19 y 18 años, respectivamente, me vieron en su centro de trabajo con cámara, agenda y grabadora en manos, se pusieron nerviosos.
Calma, les dije. Conversaremos un poco como si fuéramos amigos; y después de unos minutos logré relajarlos.
LOS CHICOS DEL “PEPE PORTILLA”
Desde febrero Juan Gabriel es técnico en adiestramiento de la brigada dos de obras varias, perteneciente a la Empresa de Construcción y Montaje de Pinar del Río, y entre sus funciones está velar por la calidad de las acciones constructivas que se ejecutan en el hospital pediátrico Pepe Portilla.
“Vivo en el 13 de La Coloma y todos los días me levanto a las seis de la mañana para llegar puntual y regreso a las siete de la noche. Estudié en el politécnico Pedro Téllez y soy graduado de técnico medio en construcción civil.
“Me gusta lo que hago y por eso me siento bien: fue para lo que me preparé. Construir un edificio es como atender a un niño pequeño, cuidar de sus pasos”.
Al parecer a Yerandy no le gustan las entrevistas, con su pelo alborotado y seguro de su posición expresó en cortas palabras sentirse a gusto con su actividad. Confesó que en varias ocasiones ayuda al obrero que está directamente en el terreno y cuida al igual que su compañero por la calidad del trabajo.
“Acá nos respetan”, interviene Juan, “las relaciones nuestras con las personas de más experiencia son muy buenas. Para ganar ese respeto debemos ser ejemplo; si se está fundiendo una acera somos los primeros en estar ahí, evaluamos los avances y además ayudamos”.
Estos jóvenes son muestra de una buena educación formal, a quienes desde el hogar y la escuela les inculcaron el amor al trabajo y la importancia que tiene para la vida y la sociedad.
Y no importó la duración del diálogo entre los tres, que fue breve, sino lo que pude ver y sentir en ellos cuando hablaban de su labor: muchas ansias de trabajar, volcar nuevas ideas a los programas, superarse y escalar peldaños hasta llegar a ser lo que quieres.
YASMANY DISFRUTA DE SU OFICIO
Yasmany Cuba está dispuesto a ayudar en cualquier lugar donde necesiten de un albañil. / Foto de la autora
Mientras tanto en el “Abel Santamaría” Yasmany Cuba Alfonso, de 23 años, intentaba nivelar los azulejos de uno de los baños de una sala del bloque materno.
“Me inserté en el sistema de construcción mediante el Servicio Militar y lo primero que hice fue plomería, que me gustaba, pero no tanto como la albañilería a la que me dedico ahora. A mi lado siempre estuvo Pipo, un hombre de experiencia que me enseñó todo.
“En el albañil deben primar la responsabilidad y dedicación, porque es un trabajo muy medido, en el que uno no puede equivocarse, pues el primer azulejo es el más importante.
“Además, debemos ser cuidadosos a la hora de untar la mezcla que lleva, al dar los golpes al azulejo para no romperlo, medir bien, verificar que queden a un mismo nivel, con sus respectivas separaciones, entre otros detalles”.
Cuba Alfonso disfruta su oficio. Dice que la tarea no es difícil, pero sí hay que prestar atención y tener interés.
“Mis jornadas son fuertes, me dedico a enchapar y muchas veces debo estar arrodillado en el piso, incluso en lugares estrechos. Es agotador, pero cuando veo el resultado final, me enorgullezco. He enchapado en el protocolo de la casa de visita frente a la escuela del Partido, en el pediátrico, en el hospital viejo y aquí”, aseveró.
A veces los jóvenes pueden aparentar irresponsabilidad con su estilo de vida o la moda, pero en la mayoría de ellos se funde la laboriosidad, el respeto y la confianza. Las apariencias engañan, no así la actitud de cada individuo.
Sobre el Autor
Magda Iris Chirolde López
Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.