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La naturaleza ya está, ¿qué falta?

Jóvenes campistas esperan las guaguas para su retorno al hogar / Foto: Vania López Díaz

Jóvenes campistas esperan las guaguas para su retorno al hogar / Foto: Vania López Díaz

Cómo saber que estás llegando? Cuando las montañas van cambiando de azul a verde ante la percepción de la vista, y la virginidad de la naturaleza atrapa la atención. Luego se ve el puente, mezcla de hierro, madera y acrofobia y tras superarlo, la euforia de los pulmones alerta sobre la pureza del aire.

Esa es la sensación previa al Salto de Los Portales, el campismo ubicado a unos cinco kilómetros de Guane, que en mayo de este año cumplió su aniversario 36. Hasta allí llegó un equipo de Guerrillero con el fin de sondear las condiciones de la instalación durante la presente etapa vacacional. A SIMPLE VISTA Eran alrededor de las nueve de la mañana del jueves 10 de agosto. Los campistas con rostros trasnochados, tristes, alegres, satisfechos y otros abrumados permanecían en la entrada. Desde el final, la multitud se acercaba con mochilas a cuestas, con bolsos y equipajes en manos. Esos cerraban otro ciclo de la jornada estival y a la vez los trabajadores preparaban condiciones para recibir a otro nutrido grupo. El centro tiene aptas 41 cabañas de las 54 con las que cuenta. Por cuestiones de disponibilidad de recursos, el confort de algunas dista del resto, pues solo cuentan con 15 televisores, asimismo el estado de los colchones varía. Cada una posee una litera, dos camas personales y dos ventiladores. Ninguna tiene aire acondicionado, minibar ni avituallamiento. El campismo es de categoría dos y no está incluido entre las ofertas para los turistas.

Ante la escacez de medios de juegos y la existencia de pelotas ponchadas, los activistas del campismo crearon medios r ̇sticos para la recreaciÛn sana / Foto: Vania López DíazAnte la escacez de medios de juegos y la existencia de pelotas ponchadas, los activistas del campismo crearon medios rústicos para la recreación sana / Foto: Vania López Díaz Con capacidad para 40 personas, el restaurante de la instalación brinda servicios de almuerzo y comida. En la cafetería no faltan el refresco y el pan con variedades de huevo, picadillo y queso crema. De igual modo existen una sala de juegos, un parque infantil, un punto de venta en divisa, ranchón, una parrillada, pista de baile y el área de baño, este último el de mayor disfrute de los visitantes. Según Gabriel Ledesma Martínez, subdirector de la instalación, el centro es uno de los primeros campismos fundados por el Comandante en Jefe, y que por su ubicación geográfica los usuarios siempre están en contacto con la naturaleza, espacio que propicia tranquilidad. La interacción directa con el medio ambiente se establece además con las diversas excursiones que se organizan como parte de las actividades recreativas. En los senderos a las cuevas del chivo, larga y picobolo y al charco de la colmena, los jóvenes activistas Jorge Luis Urquiola y Alexis Almader, enseñan a los excursionistas la diversidad de la flora y fauna, típicas de la región. Este año incorporaron uno nuevo, de tres horas: El paso de los corderos, que llega a dos cuevas; sigue hasta un manantial; al sitio donde el río Cuyaguateje se une con el Salto de los Portales, lugar que los campistas deben cruzar para después retornar al campismo. Las noches son esperadas por todos para bailar, cantar en karaokes y participar en juegos, también para disfrutar los momentos culturales con artistas aficionados del municipio Guane. “En cuanto a las dificultades administrativas, las cabañas que no brindan servicio tienen problemas sanitarios y del piso. Trabajamos en ello para rescatarlas. Las raíces de los árboles han incidido y lleva una inversión, aún sin aprobar. “Los suministros gastronómicos se comportan más o menos, siempre hay en el restaurante carne de puerco, de res y de pollo con precios módicos; por ejemplo, este último acompañado de arroz, ensalada, vianda y dulce con queso cuesta unos 15 pesos. “El tema de las confituras es un problema nacional, motivo por el cual está desabastecido el punto de venta por divisa y las galletas de sal también están en falta este año”, agrega el subdirector Gabriel Ledesma. LOS DE LA EXPERIENCIA El cambio de temperatura es notable, así como la música del campo interpretada por las aves y acompañada por el susurro del río. A simple vista todo respondía a las condiciones de un campismo, pero... “Nosotros venimos con regularidad hasta dos veces al año y desde hace seis años atrás esto está muy diferente. El parque para los niños se ve destruido, antes funcionaba una sala de computación y ahora es un almacén. Los colchones están sucios, hay poca luz en las cabañas, baños sin puertas, al menos en la 25 y 26, y la falta de higiene en el césped es evidente”, comenta Ariel Moreno, residente en Sandino. Aniel Hernández, de Pinar del Río, alega que los ventiladores apenas echan aire, no hay instrumentos de limpieza y la comida es mala. “La parrillada nunca funcionó en los días que estuve, el quiosco por divisa abrió indistintamente y las cabañas 33 y 34, donde nos quedábamos mis amigos y yo, están en mal estado. Vinimos a disfrutar, no a pasar trabajo. Lo único aceptable es el río”, agrega. Mayra Suárez adiciona la necesidad de variar el menú y de que hayan más ofertas: “A pesar de que los alimentos estuvieron bien elaborados, los tres días de comida nos vendieron pollo y en los almuerzos jamonada, arroz y chícharo”. Otras opiniones negativas recaen en la inexistencia de teléfonos públicos, hay solo uno, institucional, que se pone en función de los vacacionistas. Molesta también la vía para reservar, obligatoriamente en la oficina de Pinar del Río. “¿Por qué no hay un sitio, como antes, para hacerlo desde nuestros municipios y así evitar hechos desagradables?”, se pregunta Ariel. “Un amigo de la familia vivió la experiencia y vio cómo personas les compraban reservaciones a sobreprecio a individuos que se dedican a eso en Pinar”. Sin embargo, otros campistas tienen opiniones diferentes. Tal es el caso de María del Carmen Ruiz, de la cabaña uno, una de las mejores habitaciones del lugar, y del adolescente Lizandro Moreno, quienes enaltecen el trabajo del personal que es muy profesional. Manifiestan que las relaciones entre los visitantes y los trabajadores son buenas, quienes en ocasiones les brindan con amabilidad lo que está a su alcance. Agregan que en el campismo se pasan días buenos, deseando volver a visitarlo. El espacio está allí, al pie de las montañas, a la orilla de un río. Con todo lo que lleva el contacto con la naturaleza: limpieza, ilusión de salud, lejos del ruido de motores e industrias y por supuesto, algunos roedores. Falta perfeccionar, limpiar, pintar, nutrir el espacio para una mejor estancia de vacacionistas y trabajadores.

JÛvenes campistas esperan las guaguas para su retorno al hogar / Foto: Vania López DíazJóvenes campistas esperan las guaguas para su retorno al hogar / Foto: Vania López Díaz

Jóvenes campistas  / Foto: Vania López DíazJóvenes campistas / Foto: Vania López Díaz

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

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