Donde se “cuecen” los hombres del mañana
- Escrito por Ana María Sabat González
Las educadoras de estos niños se preparan cada día y construyen sus propios medios de enseñanza para formar los hombres del mañana. / Foto: Jaliosky Ajete
El pueblo de San Luis, en Pinar del Río, le sonríe a la historia. Páginas de libros de textos y digitales rememoran al lector que en la etapa colonial, por el año 1862, existían en el hato solo dos escuelas: una pública llamada San Fernando y la privada Santísima Trinidad.
Hoy la realidad es distinta. Los oriundos cuentan con un sistema de educación con centros en todos los niveles de enseñanza, desde la de prescolar hasta la universitaria, y al igual que cualquier pueblo de la Cuba actual, la enseñanza llegó hasta los lugares más intrincados. Por eso, a decir de los habitantes con los que conversamos, en este 26 de julio hay muchas cosas buenas para celebrar.
Los resultados en el curso escolar 2016-2017 hablan del trabajo constante de los más de 1 000 trabajadores del sector. Se destacan por la labor en la formación vocacional y orientación profesional, la continuidad de estudios de los alumnos graduados de noveno grado, la ubicación laboral de los de la Educación Especial, la eficiencia en el ciclo del preuniversitario y en otros indicadores medidores de la calidad del proceso docente educativo.
HACEDORES DE HOMBRES
Futura Generación es su nombre. Tal vez por eso cuando entramos al círculo infantil ubicado en la calle Maceo de San Luis, la directora de la institución nos dijo: “Todos los trabajadores estamos involucrados en la formación de valores en el hombre nuevo”.
Odalys Pérez Lezcano, al frente de la institución, habla de su centro con mucho sentido de pertenencia, cada palabra la dijo con orgullo por lo hecho y con cada frase trató de demostrar el amor por los 221 niños de matrícula y el respeto hacia su colectivo.
Conocimos que tienen cubierto todo el personal docente y que la mayoría de las educadoras son licenciadas en la especialidad de prescolar, además, que en todo momento encuentran soporte en el personal de apoyo y en los que laboran en la cocina y demás áreas.
La higiene, la organización y el júbilo es algo que predomina, mucho más ahora que Pinar del Río fue elegida sede para el acto nacional por el aniversario 64 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Cada uno de los trabajadores está convencido de que aportaron su granito de arena en los resultados de la provincia, por eso Evelyn Piña Martínez, la subdirectora, afirma con seguridad que el trabajo metodológico se concibe a través de las necesidades del personal, ya sea a partir de preparaciones de este tipo, reuniones de ciclos, clases demostrativas, talleres, cursos de superación, entre otras oportunidades.
Se refirió a las visitas realizadas por las instancias superiores y reconoció que los resultados avalaron que el personal del círculo es capaz de formar a las nuevas generaciones y garantizar así la continuidad histórica de la Revolución.
CANCIONES Y AMOR
El juego es su principal tarea. En un recorrido por los diferentes salones, así encontramos a los que saben querer, como los nombrara el Apóstol José Martí.
Pronto algunos de ellos dejaron los juguetes y se ubicaron en la cámara del fotógrafo. Los hubo que hasta posaron para las instantáneas, los menos se asustaron, pero casi todos se manifestaron curiosos y sensibles a lo nuevo.
Magaly Lavastida Torres tiene 37 años de experiencia como educadora, y al hablar de sus niños, tal parece que lo hace de sus hijos o nietos.
“Estoy con cuarto año de vida, lo comencé desde tercero, ya llevo dos cursos con ellos, y me siento muy contenta porque me gusta mi trabajo, disfruto ver sus logros y cómo aprenden los conocimientos que les imparto’’.
La educadora Tirsia Hernández Valdés atiende dentro de su grupo a un infante con necesidades educativas especiales.
“El niño, de cuatro años y tres meses de edad, padece de una histidinemia en sangre, lo que le provoca un retardo del lenguaje y en su aprendizaje. Con él trabajamos constantemente para obtener resultados, pues necesita de más ayuda que los demás.
“Logramos que vaya al baño solo, que no se defeque en la ropa y se quite alguna prenda de vestir. A pesar de su enfermedad se ven avances: ya besa, hace algunos sonidos onomatopéyicos aislados, construye pirámides hasta de ocho bloques. Todo lo resuelve a través de la mímica, te lleva y te señala lo que él quiere. El trabajo con él, demanda de nosotros una preparación extra, leímos bibliografías y nos preparamos bien, además nos ayudaron las logopedas del municipio, los metodólogos, en fin, todos”.
El indicador de medida del quehacer de este colectivo son los rostros felices y confiados de los infantes. Ellos juegan tranquilos e ingenuos. Los observamos reír, compartir y relacionarse con los demás.
Hoy estos pequeños no saben valorar, pero mañana se acordarán del rostro de sus “titas” y de sus desvelos, y agradecerán por tanto amor y enseñanza.
Las educadoras de estos niños se preparan cada día y construyen sus propios medios de enseñanza para formar los hombres del mañana. / Foto: Jaliosky Ajete
Sobre el Autor
Ana María Sabat González
Licenciada en Español y Literatura, periodista de Guerrillero. Ha sido profesora de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Se dedica al periodismo desde el año 1996 y aborda en sus trabajos diferentes temáticas sociales y políticas.