Actualizado 15 / 11 / 2019

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Lluvia sobre el desierto ganadero mantuano

El centro de recría acoge a 200 terneros

El centro de recría acoge a 200 terneros. / Foto: Januar Valdés Barrios

Los últimos ocho meses hubo sequía en Mantua. Alguna que otra lluvia tímida se lanzó sobre la boca abierta del campo sin matarle la sed.

“Se puso malo el king grass, periodistas, por eso están flacos los animales”, dice Sergio Ayala, trabajador de una de las vaquerías de la finca El Guayabo, perteneciente a la UEB Ganadera Mantua. Tiene 70 años y aprendió desde los 16 a lidiar con las reses por la explanada. Sergio nos habla sobre otra sequía más voraz que la meteorológica: “La ganadería se acabó completa en los años '90, cuando quitaron las máquinas para el ordeño. Esto se volvió un desierto”, cuenta. ¿Antes del periodo especial les iba bien?

“Figúrense que lográbamos 800 litros de leche en un solo día”. ¿Y cuántos producen ahora?

“Andamos por los 160; pero antes del 26 de julio nos van a traer unos equipos de ordeño mecanizado y 120 vaquitas pintas lecheras de las buenas de verdad”. El ingeniero Norberto Cruz García, director de la UEB Ganadera Mantua, confirma lo expresado por el montero: “Menos los hombres, todo lo demás será renovado aquí. Para julio de 2018 pensamos estar produciendo 500 litros diarios. “Hemos trabajado en la electrificación de 40 cuartones para garantizar un sistema de rotación adecuado de las reses”, explica y agrega que en breve explotarán 60 hectáreas más. “El 30 por ciento de ellas será sembrado de proteína: moringa, morera... y el otro 70 por ciento será cubierto por pastos naturales y biomasa king grass, reservada esta última para los tiempos de seca. Colocaremos también un sistema de riego avanzado”, concluye el especialista. Hace tres meses fue instalada en las inmediaciones de este lugar una planta fotovoltaica para el abasto de agua. Sergio y otro campesino más joven, Yosvani, nos conducen hasta allá. Les seguimos a caballo unos 500 metros por un terreno fangoso bordeado por plantas de aroma. Yosvani tira de un par de perros negros y flacos que le acompañan en el trabajo con las vacas. Los dos hombres nos muestran los paneles solares con júbilo. “¡A quién me dijera hace 20 años que iba a ver delante de mí un aparato de estos no iba a creerle!”, confiesa Sergio. “Lo encendemos por la mañana y se la pasa bombeando agua el día entero con una fuerza, ¡pero con una fuerza!” LÁZARO EN EL CENTRO DE RECRÍA

La finca El Guayabo está integrada por nueve instalaciones: siete vaquerías (una de ellas, donde labora el viejo Sergio, las otras seis, inutilizadas por falta de ganado), un centro de recría de terneros y otro de desarrollo. A la nave más curiosa del centro de recría le dicen cunero. Dentro hay unas jaulas de metal con boquetes en el piso que permiten el filtrado de las heces y facilitan la limpieza del lugar. En cada jaula, un ternero. Todos tienen su nombre. “Cándida, El Goni –como mi hijo–, Roxana, Cary...”, señala una trabajadora del sitio mientras abastece de heno los habitáculos. “Y este es Lázaro, se llama igual que el corresponsal de la televisión en Mantua y es el más mimado por todas por bonito”, le acaricia la cabeza. “Lázaro es muy gracioso, se da un buche de leche y tres de agua, come pienso y toma agua. Es el único que hace esto, pa' mi idea es porque quiere mojar lo que come”, apunta Ernesto Ayala Álvarez, director de la finca. ¿Cuántas crías viven aquí?, preguntamos a Ernesto.

“Hay 200 en total. Desde los siete días de nacidos hasta los tres meses los cuidamos en el cunero. Luego transitan hacia otra nave y al año los llevamos a los centros de añoja y novillo. “Cuatro veces al día les proporcionamos heno, pienso y un compuesto de vitaminas que emula a la leche de vaca pero que no es tal”.
En lo que va de año no ha muerto ningún ternerito. Altas son las metas de los ganaderos mantuanos y mucho el amor que imprimen a su trabajo. Tienen serias dificultades aún, una maquinaria defectuosa, tractores vetustos, tierras llenas de aroma por limpiar; pero es grande su voluntad y basta eso para cambiar la cara de la ganadería en la región. criaderoa vacas sandinoFoto: Januar Valdés Barrios

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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