En la Cueva de Los Portales se siente la presencia del Che
- Escrito por ACN
Un fragmento de momentos de la historia de la Patria quedó atrapado en las húmedas piedras de la Cueva de Los Portales, en plena serranía pinareña, convertida en 1962 en la comandancia de Ernesto Che Guevara en los 32 difíciles días de la llamada Crisis de Octubre.
El olfato de guerrillero del Comandante Guevara le hizo ver en visita a la zona que era un estratégico sitio, al estar ubicado casi al centro de la provincia, con vías de acceso por el norte, el sur y el este, excelentes características para protegerse de la aviación enemiga y suficiente agua. Amenazada entonces Cuba de una agresión directa de Estados Unidos, el Guerrillero Heroico se trasladó allí y estableció su jefatura, con el objetivo de acercarse a las montañas, desde donde continuaría la lucha en caso de que el enemigo ocupara parcialmente la Isla. Hoy muchos desandan caminos para llegar al lugar, de una impresionante belleza natural, y apreciar la huella de ese hombre de talla universal en la espelunca, donde cerca radica la base de campismo Cueva de Los Portales, muy demandada al combinar historia y recreación. En su interior aún perdura el camastro en el cual dormía rodeado de la humedad de la gruta que acentuaba su asma, la mesa donde jugaba ajedrez y varias de las plantas mandadas a sembrar. El Che radicaba en una caseta de bloques construida con premura por manos inexpertas, donde paraba poco, pues constantemente recorría la provincia, de la cual era su jefe militar. En cierta ocasión regresó muy asombrado: "Yo no entiendo a la gente de este país -decía- o es muy valiente, porque sigue llevando normalmente su vida, o desconoce el peligro, pues cualquier pueblo de América estuviera muriéndose de miedo". Algunos cuentan que el nombre de la espelunca proviene del apellido del español que la descubrió en 1800; para otros se debe a que los campesinos denominaban portales a las estructuras naturales de la caverna, cuya forma semeja una catedral gótica. Durante la guerra de independencia del colonialismo español sirvió de refugio a familias desalojadas de sus modestos bohíos, como consecuencia de los desmanes de la reconcentración implantada por el capitán general Valeriano Weyler, a fin de evitar el apoyo de la población a los insurrectos. Escritores famosos, tanto nacionales como foráneos, admiraron su hermosura y Cirilo Villaverde, por ejemplo, la consideró “el objeto más bello y sorprendente\" en su Excursión a Vueltabajo, realizada en 1839. Un terrateniente y político de la pseudorrepública se convirtió en su propietario al comprar en 1920 la finca donde se asentaba la cueva, y en la década de los 40 inició trabajos de acondicionamiento para convertirla en centro de disfrute personal. En 1969 el recinto rocoso fue visitado por el líder de la Revolución Fidel Castro, y surgió la idea de instalar allí un centro turístico. La caverna fue declarada Monumento Nacional el 25 de julio de 1987, mientras el rastro guevariano está también en muchos rincones de la Isla, pero en Pinar del Río deja un trazo imborrable al paso de los años, al ocupar diversas responsabilidades en el gobierno cubano que lo llevaron a viajar en reiteradas ocasiones a esta región occidental. El pueblo pinareño reconoce al Che como uno de sus genuinos representantes, que imponía la disciplina ante el trabajo con su ejemplo y estableció métodos organizativos con la participación entusiasta de las masas. En esta porción del oeste de la ínsula, su presencia es imborrable, incluida la etapa del entrenamiento de él y sus compañeros en la loma El Taburete, antes de partir hacia Bolivia. Aún se siente su fuerte personalidad de Guerrillero inmortal recorriendo su geografía, con su uniforme verde olivo y su boina negra estrellada.
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