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La salud en occidente, un bien muy cultivado

Ultrasonidista

El sistema de Salud en Pinar del Río exhibe frutos que son resultados de la acumulación de esfuerzos, inteligencias e iniciativas de muchos años, con la incontable participación de trabajadores, técnicos, profesionales y cuadros forjados en una fragua que madura cada día, se decanta y resguarda a los mejores.

Hoy más que médicos se forman altruistas y el radio de acción se ensancha, desde lo limitado de la provincia al resto del mundo: es lo que llamamos internacionalismo. Hay tantas cosas extraordinarias y originales de los pinareños en materia de salud, que en reiteradas ocasiones son paradigmas para el país, como los dos años seguidos sede de las celebraciones nacionales por los medicamentos o recientemente por el éxito en donaciones de sangre. En el acto por el 26 de julio en 1976 escenificado en la provincia, Fidel dijo: “De la población infantil y juvenil, entre los seis y 24 años, solo el 33 por ciento asistía a la escuela. El analfabetismo superaba la cifra del 30 por ciento. El desempleo, la miseria, los barrios marginales en las ciudades como consecuencia de la emigración campesina, abundaban en todos los rincones de esta provincia. La mortalidad infantil es difícil calcularla, puesto que no existían siquiera estadísticas; podía ser de 60, de 70, de 80 o de 100 por cada mil niños nacidos vivos”. Y se interpretó como una orden y se cumplió. A 41 años de aquel día y pensando en Fidel, los pinareños redujeron ese indicador de la siguiente forma: en el año 2013 la tasa cerró en 3,9; en el 2014, fue de 3,1; en el 2015 subió ligeramente a 3,4; en el 2016 se redujo hasta 2,1 y en mayo último a 2,3, y al otorgar otra vez la sede por el Día de la rebeldía nacional a la provincia marchaba en dos. Eso es parte de la integralidad, porque se consolidó la infraestructura en casi todas las unidades de salud. Anualmente se cumplen los mantenimientos programados y se afianzan las inversiones, hay lugares insignias como el pediátrico Pepe Portilla que entra en una fase superior con su futuro cuerpo de guardia, se recuperan salas y otros espacios en el “Abel Santamaría” y en el “León Cuervo Rubio”, en el hospital de Sandino y en el policlínico de Consolación del Sur. Se remodelaron y requiparon los servicios terapéuticos para pacientes oncológicos, se introducen protocolos con nuevos medicamentos, se abre paso a la biotecnología y se aplica tecnología de avanzada en la medida de las posibilidades en los centros hospitalarios. Pero los recursos materiales no lo es todo, el principal es el humano, por eso la docencia médica crece cada vez más, porque atrapar el conocimiento solo es posible cuando hay una educación sanitaria y una formación académica con la mejor expresión humanística. La casi totalidad del personal médico, estomatológico, de enfermería y otras áreas surge de la Universidad de Ciencias Médicas (UCM), un paradigma para la docencia, referente para el país, con su carretera de Medicina acreditada; en vías de lograrlo en la maestría de la enseñanza Médica y por obtenerse por vez primera en Cuba –en una especialidad– en el posgrado de Oftalmología. La UCM es un centro formador no solo de científicos, sino también de cuadros, lo que hizo posible que todos los grupos básicos de trabajo estén completos, que se haya motivado el estudio de la Clínica, la Pediatría, Ginecología, Genética, el intensivismo, en fin, todas las disciplinas, incluidas las más complejas como la Cardiología y Neurocirugía. Si la salud marcha bien es porque hay ciencia, pero esta sin humanismo no es suficiente para alargar la vida a las personas, con una expectativa al nacer que alcanza ahora 78,46 años. Para eso es necesario haber garantizado el buen embarazo, parto y atención sistemática del niño, protegerlo con vacunas contra más de una decena de enfermedades y así lograr con el tiempo ese adulto saludable deseado. También nuestra salud será mejor si continuamos disminuyendo el bajo peso al nacer, si se modifican hábitos y modo de vida, si la medicina familiar es capaz de asegurar la salud a nivel de área, si la prevención se sitúa en primer lugar y si se desestimula en adolescentes y jóvenes las prácticas adictivas y se incentiva que los mayores realicen ejercicios físicos. Tener un país sano no es una utopía, pero tampoco es alcanzable si no hay una voluntad política estatal y una mayor voluntad de los recursos humanos especializados dedicados a la salud: las dos cosas existen. Por ejemplo, es creciente la cantidad de intervenciones quirúrgicas en adultos y menores desde el 2012. El año pasado se realizaron 58 770 y hasta mayo pasado sobrepasaban las 23 000. Eso, más que un número estadístico, significa mejor nivel de vida. En consultas médicas externas y en atenciones en cuerpo de guardia las cifras impresionan, pero lo mejor es que baje el número de consultas hospitalarias, porque ya los pacientes no vienen hasta la ciudad, ahora el especialista va a sus policlínicos, no importa en qué lugar de la provincia sea. La compactación y regionalización de los servicios de Salud al principio fueron criticados y hubo desinformación. Hoy se comprende que esa es la solución para la mejor administración de los recursos y que lleguen a más personas, pero además humanizarle la vida a los pacientes. No es arriesgado decir que la población está protegida, no hay transmisión de enfermedades por arbovirus de dengue y zika (por mosquito Aedes aegypti); desde octubre del 2014 no se reportan en la provincia casos de cólera; se alcanzan coberturas de más del 95 por ciento en todas las vacunas, se reduce la focalidad de rabia animal y no se reportan casos de fallecidos por leptospirosis. En otras enfermedades peligrosas se cumplen los indicadores operacionales de vigilancia de la tuberculosis, con una reducción de casos; no hay traspaso de madres a hijos de sífilis ni de VIH; disminuyen los brotes de padecimientos transmitidos por alimentos e infecciones respiratorias agudas con respecto a años anteriores; y se reduce la mortalidad prematura de tumores malignos de mama, próstata y colon. No obstante, se puede avanzar más. No hay duda de que la población pinareña agradece en grado sumo el esfuerzo de los trabajadores de la Salud, a pesar de que haya quejas. Pero no hay reclamo sin respuesta, es una premisa de sus autoridades, que no titubean a la hora de aplicar una medida, aunque muchas veces lo que ocurre es falta de información. La bajísima tasa de mortalidad infantil es uno de los principales logros de la provinciaLa bajísima tasa de mortalidad infantil es uno de los principales logros de la provincia Hospital León Cuervo RubioHospital León Cuervo Rubio

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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