Actualizado 27 / 06 / 2017

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Roturas “congeladas’’

Tecnico de refrigeracion

La escasez de piezas y útiles para la reparación de roturas en los talleres de refrigeración de la provincia son motivos de desconcierto para los clientes. Sus administrativos explican que desde mediados del año pasado la situación se ha agravado.

Debido al contexto económico actual, la entrada de recursos como motocompresores, varillas de soldar, nafta para la limpieza, condensadores, juntas, entre otros, disminuye en frecuencias y suficiencia para las demandas.

Algunos de ellos dependen de la importación y los precios en el mercado internacional; no obstante, es evidente además, una defectuosa gestión para los materiales producidos en el país.

Solo en el taller del municipio Pinar del Río, 375 personas esperan por motocompresor para sus equipos. En febrero recibieron 60 máquinas, 30 de ellas de un octavo, solo ajustables a determinados modelos. Asimismo, otras personas inician el verano con sus refrigeradores en un rincón por distintos motivos.

Acerca del tema, Raúl Suárez Leiva, administrador de la entidad, conversó con Guerrillero. El directivo menciona la situación actual de su centro y las alternativas y medidas que deben tomar los clientes, ya que muchas de las averías aparecen debido al desconocimiento.

¿Cuáles son las circunstancias de roturas, más usuales y las piezas más demandadas?

“Pinar del Río fue la primera provincia en recibir los refrigeradores cuando se efectuó el cambio. La mayoría son equipos con una vida útil de cinco o seis años. Como han pasado alrededor de 11, es evidente que son dos vidas útiles las que se consumieron. La situación de los equipos en este momento puede ser crítica, porque se llega al último suspiro de la máquina.

“Al suceder ese deterioro, el pistón, que está desgastado, afecta directamente al sistema. Por eso a veces, el equipo empieza a congelar por un lado y por el otro no. En la calle dicen que eso es el filtro y realmente el problema es la situación que genera la máquina al fallar. El arreglo sería sustituirla.

“Sin embargo, si no se hace a tiempo el cambio, las condiciones empeoran. Como el aceite se disgregó, sobre todo en el congelador, este se puede romper también y a veces sin solución. La mezcla espesa que se concentra en los capilares no se puede sacar, porque lleva un disolvente que tampoco tenemos”.

El taller de refrigeración de Pinar del Río es atendido por el Programa de Ahorro Energético (PAE), por lo que todas sus piezas responden a las necesidades de los equipos que se cambiaron o subsidiaron durante la Revolución Energética en Cuba.

¿Cuál es el estado del aseguramiento material en estos momentos al no ser una empresa autoabastecida?

“Dependemos de un aseguramiento nacional. Hacemos solicitudes escalonadas desde el municipio, la provincia y después a la nación.
El taller es el destino final de los recursos y con ellos aquí se responde a las necesidades de los clientes.

“Más que los motocompresores, en este momento necesitamos el disolvente que ayuda a limpiar el sistema por dentro. Sin eso no podemos hacer bien el trabajo aunque le echemos nitrógeno o le demos candela. Lo tuvimos hace muchos años y después se comenzó a sustituir por uno que se produce en Santiago de Cuba, o sea, que faltan cosas por culpa de una mala gestión”.

¿Cuáles son las prioridades?

“La prioridad es la población en general porque nosotros no le damos servicio a las empresas. Dentro del sector poblacional tienen ventajas los casos sociales que se determinan por la dirección municipal de Servicios. La decisión no se toma aquí. A su vez se tiene en cuenta el momento en el que llegan.

“Para los equipos fuera del programa, a veces carecemos de piezas y sabemos que nunca van a entrar. Sin embargo, tratamos de resolver todo lo que se pueda, mientras no se viole lo establecido en el reglamento del PAE”.

Con la situación también aparecen los oportunistas...

“Hay parte de la población que entiende, pero hay otra que quiere vivir gracias a los problemas. Aparecen mecánicos en la calle que llegan y cobran cientos de pesos en los hogares por un poco de limpieza nada más. Las personas deben pedirle el carné, porque hay algunos que hasta se visten como si fueran trabajadores nuestros.

“En esta instalación tenemos 14 mecánicos y trabajamos a domicilio. Ellos andan en sus bicicletas porque no contamos con transporte para eso. A pesar de ello, recomendamos con vehemencia el mantenimiento a los equipos en las casas. A veces las personas por no pagar cinco pesos, terminan costeando un arreglo de 800 cuando se rompe una pieza”.

Escasez, innovación, deficiencia, indolencia y oportunismo son palabras claves en el mundo de los servicios técnicos actuales. En los talleres, la máxima debe ser asistir a los más necesitados y darle un destino justo a las piezas, esas que casi no se ven o las que entran establemente.

A la par, en los hogares el cuidado del equipo es imprescindible para alargar su vida útil. Estar alerta ante los oportunistas, así como defender sus derechos en los establecimientos estatales, son parte también de ese cuidado, que se traduce en mejor calidad de vida.

Sobre el Autor

Anelys Alberto Peña

Anelys Alberto Peña

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca

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