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De Santiago de Cuba a Rosario

Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara

El devenir histórico cubano fue caprichoso, provocó que el 14 de junio fuera una fecha motivadora para el homenaje. En sitios distintos del calendario ocurrió una inesperada coincidencia: se empataron en la carrera a favor de la Patria, dos hombres y un mismo sueño.

Pero la cronología no se equivoca. Con 87 años de diferencia en la línea de tiempo, tuvieron más que los astros en común, fueron, del mismo modo, dos figuras históricas sobre las que se ha erigido gran parte de la historia por la soberanía nacional. El primero, un mulato cubano, enérgico en las batallas y único en la manigua de la Isla a finales del siglo XIX. El otro, un médico argentino, sobresaliente por su carácter, por su incorporación a la expedición del Granma; por su papel en la construcción del socialismo y la liberación de los pueblos de África y nuestra América. Uno y otro, convertidos en paradigmas al vencer los obstáculos que la vida les impuso. Antonio Maceo Grajales nos llegó desde Santiago de Cuba en 1845, Ernesto Guevara de la Serna desde Rosario en 1929. Fueron dos nacimientos que trajeron consigo similitudes de ideas, voluntades y visiones de libertad. Ambos poseían idéntico espíritu libertador. Ambos íntegros. Maceo y Che, identificados en nuestra Cuba como Titán de Bronce y Guerrillero Heroico, marcharán juntos por siempre en cuantas batallas de multitudes anime la construcción de un mundo mejor. El 14 de junio se nos presenta nuevamente para remover las raíces de todas estas concepciones, como un pretexto para subrayar la continuidad histórica del proceso revolucionario cubano iniciado en 1868, el cual se encarna en la vida y los ideales de Maceo y Che. Y es que a los dos los une su amor por Cuba.

Sobre el Autor

Heidy Pérez Barrera

Heidy Pérez Barrera

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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